miércoles, 26 de septiembre de 2018
Algunos consejos...
lunes, 11 de junio de 2018
Epílogo
Ginebra, 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
Desvelada
...... "con desvelada luz en las altas horas del sueño,
miércoles, 29 de julio de 2015
Dos formas del Insomnio
¿Qué es el insomnio?
La pregunta es retórica;
sé demasiado bien la respuesta.
Es temer y contar en la alta noche
las duras campanadas fatales,
es ensayar con magia inútil
una respiración regular,
es la carga de un cuerpo
que bruscamente cambia de lado,
es apretar los párpados,
es un estado parecido a la fiebre
y que ciertamente no es la vigilia,
es pronunciar fragmentos de párrafos
leídos hace ya muchos años,
es saberse culpable de velar
cuando los otros duermen,
es querer hundirse en el sueño
y no poder hundirse en el sueño,
es el horror de ser y de seguir siendo,
es el alba dudosa...
|
| BORGES Sally Torch |
martes, 20 de mayo de 2014
El Aleph
Borges (final del Aleph)
James Turrell
jueves, 3 de abril de 2014
Un mundo sin libros...
Valentin Rekunenko
jueves, 2 de enero de 2014
La trama
jueves, 31 de octubre de 2013
Borges
-
And ne forhtedon na’ (Y sin temer nada)
La tumba de Borges, con el número 735posee una pequeña cruz de Gales y la inscripción “1899/ 1986”en la piedra que se levanta al ras de la tierra.El epitafio antes mencionado está escrito en inglés antiguoque él conoció bien en vida,proviene de un poema épico intitulado “La batalla de Maldon”,en el que un guerrero arenga a sus hombresantes de morir peleando contra invasores vikingosen Essex, Inglaterra, en el siglo X.------------------------------------------------- - Ayer, 30 de octubre del 2013,
- caminé por las calles de Ginebra
- hasta hallar su tumba,
- bueno, no exactamente,
- pero mis amigos lo entienden.
- Gracias, hijo mío.
sábado, 28 de septiembre de 2013
El sur
Borges
Cramer
domingo, 23 de junio de 2013
La noche de San Juan
El poniente impecable en esplendores
quebró a filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal está la noche.
Rojos chisporrotean
los remolinos de las bruscas hogueras;
leña sacrificada
que se desangra en altas llamaradas,
bandera viva y ciega travesura.
La sombra es apacible como una lejanía;
hoy las calles recuerdan que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
su rosario de estrellas desparramadas.
Borges
Pintura:Jules Breton
sábado, 9 de junio de 2012
La biblioteca de Babel

De esas premisas incontrovertibles
dedujo que la Biblioteca es total
y que sus anaqueles registran
todas las posibles combinaciones
de los veintitantos símbolos ortográficos
(número, aunque vastísimo, no infinito)
o sea todo lo que es dable expresar:
en todos los idiomas."
Borges
Pintura: Lynn Shaler
martes, 14 de junio de 2011
And ne forhtedon na’ Y sin temer nada

de las diversas e íntimas patrias
que un hombre va buscando
y mereciendo en le decurso de los viajes,
Ginebra me parece la más propicia a la felicidad.
Le debo, a partir de 1914, la revelación del francés,
del latín, del alemán, del expresionismo,
de Schopenhauer, de la doctrina del Buda,
del taoísmo, de Conrad, de Lafcadio Hearn
y de la nostalgia de Buenos Aires.
También la del amor, la de la amistad,
la de la humillación y la de la tentación del suicidio.
En la memoria todo es grato,
hasta la desventura.
Borges
Pintura: Camille Corot. Geneve
viernes, 10 de junio de 2011
Despedida

Tarde acerada y deleitosa
y monstruosa como un ángel oscuro.
Tarde cuando vivieron nuestros labios
en la desnuda intimidad de los besos.
El tiempo inevitable se desbordaba
sobre el abrazo inútil.
Prodigábamos pasión juntamente,
no para nosotros
sino para la soledad ya inmediata.
Nos rechazó la luz;
la noche había llegado con urgencia.
Fuimos hasta la verja
en esa gravedad de la sombra
que ya el lucero alivia.
Como quien vuelve de un perdido prado
yo volví de tu abrazo,
como quien vuelve de un país de espadas
yo volví de tus lágrimas.
Tarde que dura vívida como un sueño
entre las otras tardes.
Después yo fui alcanzando y rebasando
Borges
Pintura: A. Volkov
martes, 7 de junio de 2011
Jactancia de quietud

más prodigiosas que meteoros.
La alta ciudad inconocible
arrecia sobre el campo.
Seguro de mi vida y de mi muerte,
miro los ambiciosos
y quisiera entenderlos.
Su día es ávido
como el lazo en el aire.
Su noche es tregua
de la ira en el hierro,
pronto en acometer.
Hablan de humanidad.
Mi humanidad está en sentir
que somos voces de una misma penuria.
Hablan de patria.
Mi patria es un latido de guitarra,
unos retratos y una vieja espada,
la oración evidente del sauzal en los atardeceres.
El tiempo está viviéndome.
Más silencioso que mi sombra,
cruzo el tropel de su levantada codicia.
Ellos son imprescindibles, únicos,
merecedores del mañana.
Mi nombre es alguien y cualquiera.
Paso con lentitud,
como quien viene de tan lejos
que no espera llegar.
Jorge Luis Borges , 1925
Pintura: Will Klemm. After dark
miércoles, 1 de junio de 2011
Ultimo sol en Villa Ortúzar
La calle es como una herida
abierta en el cielo.
Yo no sé si fue un Ángel o un ocaso
la claridad que ardió en la hondura.
Insistente, como una pesadilla,
carga sobre mí la distancia.
Al horizonte un alambrado le duele.
El mundo está como inservible y tirado.
En el cielo es de día, pero la noche
es traicionera en las zanjas.
Toda la luz está en las tapias azules
y en ese alboroto de chicas.
Ya no sé si es un árbol o es un dios,
ese que asoma por la verja herrumbrada.
Cuántos países a la vez:
el campo, el cielos, las afueras.
Hoy he sido rico de calles y de ocaso filoso
y de la tarde hecha estupor.
Lejos, me devolveré a mi pobreza.
Jorge Luis Borges
Pintura: Michael Ashcroft
domingo, 15 de mayo de 2011
Spinoza

Las traslúcidas manos del judío
labran en la penumbra los cristales
y la tarde que muere es miedo y frío.
(Las tardes a las tardes son iguales.)
Las manos y el espacio de jacinto
que palidece en el confín del Ghetto
casi no existen para el hombre quieto
que está soñando un claro laberinto.
No lo turba la fama, ese reflejo
de sueños en el sueño de otro espejo,
ni el temeroso amor de las doncellas.
Libre de la metáfora y del mito
labra un arduo cristal: el infinito
mapa de Aquel que es todas Sus estrellas.
Borges
sábado, 14 de mayo de 2011
Tú

un solo hombre ha muerto en la tierra.
Afirmar lo contrario es mera estadística,
es una adición imposible.
No menos imposible que sumar el olor de la lluvia
y el sueño que anteanoche soñaste.
Ese hombre es Ulises, Abel, Caín,
el primer hombre que ordenó las constelaciones,
el hombre que erigió la primer pirámide,
el hombre que escribió los hexagramas del Libro de los Cambios,
el forjador que grabó runas en la espada de Hengist,
el arquero Einar Tamberskelver, Luis de León,
el librero que engendró a Samuel Johnson,
el jardinero de Voltaire,
Darwin en la proa del Beagle,
un judío en la cámara letal,
con el tiempo, tú y yo.
Un solo hombre ha muerto en Ilión,
en el Metauro, en Hastings, en Austerlitz,
en Trafalgar, en Gettysburg.
Un solo hombre ha muerto en los hospitales,
en barcos, en la ardua soledad,
en la alcoba del hábito y del amor.
Un solo hombre ha mirado la vasta aurora.
Un solo hombre ha sentido en el paladar
la frescura del agua, el sabor de las frutas y de la carne.
Hablo del único, del uno, del que siempre está solo.
Pintura: Charnine
lunes, 2 de mayo de 2011
Triste la lluvia

que sobre el mármol cae,
triste ser tierra.
Triste no ser los días del hombre,
el sueño,
el alba.
Borges
Pintura: H. Cottle
miércoles, 6 de abril de 2011
Declaración de amor a María Kodama

Te imagino flotando, elevándote
en las mañanas desde una cama en cualquier
hotel de este planeta, con el desasosiego que acostumbran
los viajeros cuando visitan tierra extraña.
Te veo como descendiendo de un tren,
abriendo tus insólitos párpados
que han fatigado desiertos y crepúsculos.
Esos párpados tuyos, que han contemplado el mundo
desde un globo. Desde su vuelo detenido en las fotografías,
ese paisaje se me antoja un acto de circo.
Luego te diriges hacia el baño, ejecutas
tus obligatorias y cotidianas abluciones. Acaricias
con el menudo peine todo lo largo
de esos cabellos tuyos tan lisos y con canas.
Observas indecisa en el espejo el paso de los años.
Ya no tenemos doce ni quince.
Ya no vivimos el asombro ante cualquier
pasión desmesurada. Yo también he aprendido
a perder esa inocencia.
Y persistimos en conservar el mismo nombre, María.
Todo lo que ahora te digo, tiene que ver
con el tiempo que pasa y la entidad que perdura,
como lo ha dicho la ciega memoria en unos versos.
Te quitas el pijama -si lo usas- Caminas hacia el ropero
impersonal. Escoges algo oscuro, a tono con la melancolía
de una mañana que no es seca ni húmeda.
Luego del perfume detrás de tus orejas tan humanas,
te despides del ancho y solitario dormitorio
hasta la noche, para repetir la odisea de Odiseo.
Deberás explicar en rutinarias conferencias
que el hombre a quien amas todavía, nunca escribió
aquel poema en donde se habla de arrepentimientos,
de viajes y de postres. Te verás obligada a defender
tu derecho a ser eterna. Hablarás sobre las formas
del haikú, doliéndote en tu corazón
por la trampa que somos tu auditorio.
Y nosotros -pedigüeños, terrenales-
no sabremos qué hacer ante tu sonrisa
y la cadencia de tu voz,
ante ese aire de desamparo
que has cultivado con tanta honradez.
Es una lástima, María. La vida continúa
como un rizoma, dispersándose, fluyendo
hacia la mar que es el morir.
La realidad insiste, María, nos ataca,
repitiéndose como en el espejo inagotable de los cuentos.
Seguirán las botellas en los bares,
el sediento alcohol de Poe, las manías del gato de Alicia.
Seguirá la porcelana sobre las mesas,
el ruego en los labios de los judíos.
Continuará la eterna metáfora de Heráclito,
la espada de los héroes, el atrevimiento de ser
aquel poeta menor de una antología suramericana.
Y tú te vas, María, y yo no sé si te amo
en este insomnio que no tiene fin.
Mañana levantarás el vuelo en un avión sin hélices.
Te marcharás a Madrid, a Austin, a Ginebra,
a tu Buenos Aires tan querido y tan odiado,
para repetir tu acto de magia, candorosa,
ante un público que se nos parece.
Pintura: H. Caballero
martes, 5 de abril de 2011
Borges dormía con los ojos abiertos

y alimentaba su melancolía respirando la noche.
Era verano en el Hemisferio Sur,
él soñaba con el frío de Ginebra
o con la humedad implacable de Dakar.
Era verano en Buenos Aires
y el mundo le parecía un Atlas propio
donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.
Sus dedos pasaban lentamente sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,
una punzada, un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,
hurgaba en su memoria el tiempo,
deshacía una a una las páginas escritas de su vida.
Fernando Sarría













