
No te asustes por mí.
No me habías visto -¿verdad?-
nunca tan triste.
Ya conoces mí rostro de dolor;
lo llevo oculto y a veces,
sin querer, cubre mi cara.
No temas, volveré pronto a la risa
Basta que oiga un trino, o tu palabra-.
No te preocupes que ha de volver pronto
a florecer intacta la sonrisa.
Me has descubierto a solas
con la pena e inquieres el porqué.
¡Si no hay motivo!
Cuando menos se espera,
el aguacero cae
sobre la tranquila piel del día.
Así ocurre. No temas,
no te aflijas, no hay secreto,
mi amor, que nos separe.
La tristeza es un soplo, o un aroma,
para llevarlo dulce y suavemente.
No te quejes de mí.
Yo estaba sola y vino ella,
y quiso acariciarme.
Déjanos un momento entretenidas
en escuchar los pasos del silencio
y sentir la tristeza de otros muchos
que no tienen amor ni compañía.
Pilar Paz Pasamar
Pintura: John Strudwick. When sorrow comes to summer


































