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domingo, 25 de noviembre de 2018

Lee el diario...


Lee el diario
pide un café
le echa edulcorante
lo revuelve
toma un sorbo
sonríe cuando Mafalda
le pregunta
-para qué lee el diario todos los días
si las noticias son siempre malas-
- para saber cuánto queda del mundo esta mañana-
le contesta.

Aldo Luis Novelli

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Madre


Dentro de nada,
cuando me den permiso
las estúpidas fieras de mi tiempo,
cumpliré una palabra que nunca me pediste.
Te llevaré a París.
Porque tal vez, entonces,
en los Campos Elíseos
o en las aguas del Sena,
con Notre Dame al fondo o con la Torre Eiffel,
veré de nuevo el brillo
más joven de tus ojos,
la luz adolescente
que baja del tranvía
con bolsas y comercios y saludos
y poco más de veinte años.
Hoy te recuerdo así,
como los días sin colegio,
bandera hermosa de un país difícil,
lluvia delgada de los sábados.
Nunca guardaste mucho para ti.
Ni siquiera una noche,
una ciudad o un viaje.
Tu tiempo se sentaba en nuestra mesa
y había que partirlo como el pan,
entre tus hijos y tu miedo.
Seis veces el temor
a que la enfermedad, el vicio o la desgracia
se quisieran sentar en nuestra mesa.
No vayas a salir, a dónde vas ahora,
hay que tener cuidado
con los amores y las carreteras,
deja ya la política
o la gruta del lobo.
Y sin embargo
lo que no te atrevías a pedir
duerme en el corazón de cada uno.
Porque el amor se hereda
como un abrigo sin botones,
y a mí me gustaría acompañarte
por los pasillos del museo,
más obediente y repeinado,
para encontrar en la Gioconda
el sueño y la sonrisa
de un carné de familia numerosa.
Te llevaré a París
o a la ciudad que duerme
en la taza de té de tus meriendas,
con tu cristalería
de familia burguesa
y más aspiraciones que dinero,
con tus dientes manchados de carmín,
con tus estudios de Filosofía
y Letras, je m`apelle
Elisa, j`ai cherché
la lune, la mer, la vie,
la pluie, mon coeur,
y todo se interrumpe.
Sólo somos injustos de verdad
cuando sabemos que el amor
no pasará factura.
Pero el cauce sin agua
también puede llegar a desbordarse,
como los ríos de Granada,
y a tu lado me busca
esta vieja nostalgia de ser bueno,
de no ser yo,
de conocer al hijo que mereces.
Te llevaré a París. En mi recuerdo
has aprendido algo
de lo que te olvidaste en la vida:
pedir por ti, andar por tus ciudades.
Luis García Montero 

domingo, 11 de noviembre de 2018

Proposición



Propongo
la audacia del tacto como recurso
a esos domingos tediosos en la tarde
cuando la carne proclama dulcemente
con esa desvergüenza de lo ingenuo:
muérdeme ahora
o quédate con hambre para siempre.

Silvia Ugidos

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Fuiste


¿Fuiste hoja alguna vez? ¿Apuntaste

la lupa sobre las nervaduras de tu mano?
¿Y de otra mano? ¿Qué sabés
con un rayito de sol?
del suplicio de quemarse para siempre.




Valeria Pariso

lunes, 29 de octubre de 2018

El mal estudiante



Dice que no con la cabeza
pero dice que sí con el corazón
dice que sí a lo que le gusta
y dice que no al profesor
está de pie
le hacen preguntas
y le plantean un montón de problemas
de pronto se echa a reír
y lo borra todo:
cifras y palabras
fechas y nombres
frases y trampas

y entre el alboroto de los niños prodigio
con tizas de todos los colores
sobre la pizarra negra de la desgracia
dibuja el rostro de la felicidad. 

Jacques Prévert
Doisneau

lunes, 15 de octubre de 2018

Donde nadie me llama


Te amé como se aman
las cosas que no ocurren,
como se pone nombre
a las caricias
y se contagia el don
de la tristeza
una noche cualquiera
buscándote en un bar
donde no estabas,
persiguiendo tu lluvia
por las calles vacías
donde nunca estuviste
y aún me esperas.
Fernando Beltrán
Borissov

sábado, 6 de octubre de 2018

Bar "La calesita"



Es el fondo de un bar. 
Es un lugar parecido a una cueva 
donde uno se sienta, 
bebe y ve pasar a hombres 
enrarecidos por distintos problemas. 
Es una gran linterna mágica. 
Es una gruta retirada del mundo 
que cobija a sus criaturas. 
Uno se siente allí ferozmente feliz. 
Acaba de aparecer el primer hombre,
 apenas ha aprendido a caminar,
 aún no sabe defenderse.
 El hombre sonríe y llora y sigue la fiesta.

Felipe Urondo

jueves, 4 de octubre de 2018

He vuelto...



He vuelto a la vieja costumbre 
de escribir en servilletas: 
el teclado me resulta demasiado frío
y los cuadernos demasiado rectos. 
Al fin y al cabo, todo el mundo sabe 
que los cafés se inventaron 
para que sobrevivieran los poetas, 
y los poetas para que sobrevivieran los cafés.



Alfonso Brezmes

miércoles, 3 de octubre de 2018

Tu pequeño corazón



Apoya sobre mi brazo tu pequeño corazón.
 No temas, detrás
  de la ochava 
nada puede alarmanos demasiado.


Sólo el horizonte que asoma 
para luego volver a esconderse.

Felipe Urondo

viernes, 28 de septiembre de 2018

Toma en tus manos...


Toma en tus manos
este jersey tejido en nudos de memoria.
Consérvalo, porque algún día
recordarás las manos desgastadas
que lo tejieron en las noches de tu infancia.
Y no podrás volver. Y tendrás frío
cuando descubras que vivir
a veces es llorar.
Abrígate con el amor que en el jersey está trenzado:
lo que nos quita el tiempo
ha sido el tiempo quien lo ha urdido
en formas misteriosas y sencillas
que hilvanan nuestras vidas a otras tramas.
Es imposible amar fuera del tiempo,
nada infinito hay que se alcance sin su hebra
aunque la hechura de su amor
nos muestre su belleza en sacrificio
sólo al perder a quien más hondo nos ha amado.
No pienses, como Eliot,
que sólo el tiempo vence al tiempo,
porque el tiempo es invencible.
Más bien realiza hazañas cotidianas:
piensa en mamá, aprende a tricotar
tus horas en ofrenda:
-punto de arroz,
ochos perdidos,
espigas que se cruzan
con las agujas de la vida…-
Ponte el jersey
y teje otro jersey para tus hijos.
Antonio Praena

(vuelvo a subir este poema maravilloso)

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Algunos consejos...




ALGUNOS CONSEJOS DE DOÑA LEONOR
A SU HIJO EL POETA JORGE LUIS

No permitas que ella cruce el jardín de la palabra solo,
que descorra cortinas de tu sombra
o que apoye su olor en los peldaños.
Podría ensuciar los muros con leyendas.
Podría dejar dos velas encendidas
y la palabra solo nunca presta su almohada.
No compartas el taxi ni el pañuelo.
Vigila noche y día.
No le entregues la llave de la puerta.
No atiendas el teléfono.
Si te mira, no mires.
Que ella no ponga un pecho en esta casa.


Jorge Boccanera

martes, 25 de septiembre de 2018

Legión



Como puede decirlo
tan sólo quien no sabe lo que dice,
se me mueren en ti
los hombres que no he sido.

No he sido aquel que amaste, ni tampoco
el hombre que soñó que tú lo amabas.

No he sido el que ahora mismo te recuerda,
pues no recuerdo bien cuál fue mi sueño.

Posiblemente todos se extraviaron
por sendas que jamás transitaré.

Y ahora que en la noche llamo a alguien,
tan sólo aquel que un día tú quisiste
podría socorrerme si viviera.
Mas ese solamente estuvo vivo
el tiempo de tu tiempo y es por eso
mejor dejarlo aquí:
                                ya es tarde, me confundo
y debo abandonar a este que escribe
en aguas somnolientas y encontrarme
mañana con un ser desconocido
en este cuerpo mismo que me habita.
Mas, antes de entregarlo
                                          a la disolución
la última pregunta:
¿podrá tal vez la vida devolverme,
con estos mismo ojos y este llanto,
de todos los que fueron sólo a aquel
que tuvo vida en ti?

Ausente como yo, mi voz responde:
tu vida fue verdad, querido Antonio,
tan sólo con el paso de la suya.
El resto, solamente
materia de un poema.

Antonio Praena

domingo, 23 de septiembre de 2018

No me preguntes


Nunca sabré quien fui,
porque anduve perdida muchos años
persiguiendo tu sombra indescifrable
en noches pavorosas de negrura,
sin luna, farolas ni luciérnagas.

Despertaba a la orilla de mañanas
cada vez más remotas,
escasas y con la luz trufada de la tarde,
y me ponía en pie, pese al cansancio,
e iba tras la silvestre música de tu nombre.

Aferrada al ansia de encontrarte,
para andar más ligera me quité los zapatos,
me desvestí las ropas que acortaban mis pasos,
vacié los huesos de la médula
y me olvidé la vida en cualquier parte.

Elvira Daudet
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