sábado, 20 de octubre de 2018

Inocencia


De la infancia, del oxígeno donde la tarde se ensancha.
De todo lo disuelto.
De la rica vena del estar vacío.
De tanta selva desganada: de ahí viene el mundo.

No has traicionado aún lo que amas.
Crees venir de lo que el cielo devuelve
y suena tu risa a junio, a río innumerable, a cabaña.
Yo te quiero sobre esta tierra lavada.
Yo que acabo donde el sol unifica pasiones.
Yo que nombro las cosas con derrotas que simulan palabras,
emitiendo sonidos que al decirse estallan
y habitan los albinos tejados del idioma.
Por eso acelero mi vida hasta otra vida.
Y si tú me preguntas qué puede delatarnos,
qué sonoro escombro es amor, qué sangres reúne,
qué juventud humillada es la nuestra,
qué desencanto traspasó los años
y las ardidas cosechas de la amistad...
Si me preguntas,
no sabré decir qué sucedió.
Ni si este breve forcejeo de cuerpos
ha servido para algo.

Antonio Lucas

viernes, 19 de octubre de 2018

La fugitiva


Mirándote parece que no existes,
que eres barro y adobe sin sustancia,
y miel, clavel o mar ya sin fragancia,
y sílabas de pan y seres tristes.
En lo alto de la noche mutilada
tu mano, brusca nieve palpitante,
perfila en su espesura iluminada
un raro movimiento. Deslumbrante:
Se ve de ti el otoño doloroso.
El arco de los ojos se insinúa.
Tu historia es simetría y es latido.
Y sólo un grito queda contenido,
un cuerpo conquistado que extenúa
la muerte que florece, y es dichoso.
Antonio Lucas
Javier Vallhonrat

jueves, 18 de octubre de 2018

Bar adentro


Está a mi lado
y tiembla como yo.

No nos decimos nada.
Somos
un paisaje tan sólo
apoyado en la barra de un instante
tan extraño y tan cierto.
Mirándonos así.
Sin valor.
Sin volar.
Sin atrevernos.
Sin siquiera acordarnos
que el mar era un silencio
que se curó con olas
Fernando Beltrán
Brent Lynch

miércoles, 17 de octubre de 2018

Carta al tiempo



Estimado señor:
Esta carta la escribo en mi cumpleaños.
Recibí su regalo. No me gusta.
Siempre y siempre lo mismo.
Cuando niña, impaciente lo esperaba;
me vestía de fiesta
y salía a la calle a pregonarlo.
No sea usted tenaz.
Todavía lo veo
jugando ajedrez con el abuelo.
Al principio eran sueltas sus visitas;
se volvieron muy pronto cotidianas
y la voz del abuelo
fue perdiendo su brillo.
Y usted insistía
y no respetaba la humildad
de su carácter dulce
y sus zapatos.
Después me cortejaba.
Era yo adolescente
y usted con ese rostro que no cambia.
Amigo de mi padre
para ganarme a mí.
Pobrecito el abuelo.
En su lecho de muerte
estaba usted presente,
esperando el final.
Un aire insospechado
flotaba entre los muebles
Parecían más blancas las paredes.
Y había alguien más,
usted le hacía señas.
El le cerró los ojos al abuelo
y se detuvo un rato a contemplarme
Le prohíbo que vuelva.
Cada vez que los veo
me recorre las vértebras el frío.
No me persiga más,
se lo suplico.
Hace años que amo a otro
y ya no me interesan sus ofrendas.
¿Por qué me espera siempre en las vitrinas,
en la boca del sueño,
bajo el cielo indeciso del domingo?
Sabe a cuarto cerrado su saludo.
Lo he visto con los niños.
Reconocí su traje:
el mismo tweed de entonces
cuando era yo estudiante
y usted amigo de mi padre.
Su ridículo traje de entretiempo.
No vuelva,
le repito.
No se detenga más en mi jardín.
Se asustarán los niños
y las hojas se caen:
las he visto.
¿De qué sirve todo esto?
Se va a reír un rato
con esa risa eterna
y seguirá saliéndome al encuentro.
Los niños,
mi rostro,
las hojas,
todo extraviado en sus pupilas.
Ganará sin remedio.
Al comenzar mi carta lo sabía.


Claribel Alegría

martes, 16 de octubre de 2018

Cumpleaños


irnos a dormir

temprano

y amanecer

con el ánimo

bendecido

de los días
de cumpleaños.

Belén Iannuzzi
Kroyer

lunes, 15 de octubre de 2018

Donde nadie me llama


Te amé como se aman
las cosas que no ocurren,
como se pone nombre
a las caricias
y se contagia el don
de la tristeza
una noche cualquiera
buscándote en un bar
donde no estabas,
persiguiendo tu lluvia
por las calles vacías
donde nunca estuviste
y aún me esperas.
Fernando Beltrán
Borissov

domingo, 14 de octubre de 2018

Amar



Amar es este error imprescindible
para poder vivir,
esta forma distinta de sentir la lluvia
cuando llega el otoño
y la saliva
de los parques más tristes
habla sólo al oído de los locos,
de los cuerdos de atar,
de este poema
empapado de sed,
muerto de amor y frío,
acantilado al borde un abismo
que antes nunca escribí
Fernando Beltrán

jueves, 11 de octubre de 2018

Anfibiología


 
No son los infinitivos,
sino lo que estos hacen con nosotros.
 
Permanecer o regresar;
salir a flote o sumergirse,
y desde el fondo contener
a duras penas la respiración;
arrastrar o arrastrarse.
 
No es la palabra, sino su huella
oculta bajo el barro de los días.
 
Anfibio amor, extraño animal
de sangre fría y corazón caliente,
capaz de camuflarse entre los verbos.

Alfonso Brezmes

lunes, 8 de octubre de 2018

El tiempo, sigue



la tarde se va
y los colores
y el agua
y ese aire
entre nosotros


ese soplo
que nos rodeaba


cómo vivir
sin ese sol
con este desaliento


qué penoso hablar
tocar un árbol


qué veremos después
más hermoso y más lento

Felipe Urondo
C. Nevinson

domingo, 7 de octubre de 2018

Un día más



ronca
lenta tarde
dueña del dolor
de caer
de golpear
de irse

ver el amor
más allá de las sombras


Felipe Urondo

sábado, 6 de octubre de 2018

Bar "La calesita"



Es el fondo de un bar. 
Es un lugar parecido a una cueva 
donde uno se sienta, 
bebe y ve pasar a hombres 
enrarecidos por distintos problemas. 
Es una gran linterna mágica. 
Es una gruta retirada del mundo 
que cobija a sus criaturas. 
Uno se siente allí ferozmente feliz. 
Acaba de aparecer el primer hombre,
 apenas ha aprendido a caminar,
 aún no sabe defenderse.
 El hombre sonríe y llora y sigue la fiesta.

Felipe Urondo
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