sábado, 24 de septiembre de 2022

Tercer poema de ausencia


 

Tú has escondido la luz en alguna parte
y me niegas el retorno,
sé que esta oscuridad no es cierta
porque antes de mis manos volaban las luciérnagas,
y yo te buscaba
y tú eras tú
y éramos unos ojos
en un mismo lecho
y nadie de nosotros pensaba en el eclipse,
pero nos hicimos fríos y conocidos
y la noche se hizo inaccesible
para bajarla juntos.
Tú has escondido la luz en alguna parte,
la has plantado en otros ojos,
porque desde que ya no existes
nada de lo que está junto a mí amanece.


Homero Aridjis

domingo, 28 de agosto de 2022

Fular

 


El que dice que la belleza
está en los ojos
de quien la contempla
ha olvidado la música
que produce la seda
cuando se acomoda alrededor
de un cuello desnudo: piel que nunca se tocó
tan suavemente excepto
cuando lo hizo un niño
o un amante.


SCARF
Whoever claims beauty
lies in the eye
of the beholder
has forgotten the music
silk makes settling
across a bared
neck: skin never touched
so gently except
by a child
or a lover.

Rita Dove
Traducción: Hilario Barrero

viernes, 3 de junio de 2022

Funeral Blues





Stop all the clocks, cut off the telephone.
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling in the sky the message He is Dead,
Put crêpe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest
My noon, my midnight, my talk, my song; I thought that love would last forever, I was wrong. The stars are not wanted now; put out every one,
Pack up the moon and dismantle the sun.
Pour away the ocean and sweep up the wood;
For nothing now can ever come to any good.

W.H.Auden
Bob Clarke

jueves, 2 de junio de 2022

Otra belleza


 

Mamá, yo ahora tengo otra edad

y me encuentro una belleza distinta,

algo que no viene ni de la noche ni del día,
una manera de ser del cuerpo que se cae:
la carne se va despidiendo de los huesos
(eso que todavía no se nota),
se ablanda y mete un miedo
parecido a la verdad.
A lo mejor es algo a lo que nadie
llamaría belleza, una cosa
que ya no hay, que viene
de todo lo que se cansa y se desgasta,
pero cuando la miro para adentro
¡qué oscuridad más serena
la que me encuentro!
Y a veces, qué ganas de reírme
por ir dejando atrás esa forma del tiempo,
qué ganas de reírme y de bailar
como una muchacha.

Sonia Scarabeli
Pintura: Maza Feszty

jueves, 28 de abril de 2022

Mi casa, esta mujer



 Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa. Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas. Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día. Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos. Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie. Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles. Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría, renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida.

Santiago Kovadloff
Chalme

miércoles, 27 de abril de 2022

Mientras tú existas


 

Mientras tú existas,

mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Ángel González

domingo, 24 de abril de 2022

Tréboles

 



Cada vez que me despierto

mi boca vuelve a tu nombre
como el marino a su puerto.
Este volver a empezar
cada jornada sin ti,
esta sensación de mar
que navego y ya perdí...
Como si mi voz te alcanzase,
murmura: Amour adoré,
¿No puedes oírme? No sé.
Vivos estamos en la frase.
¡Qué lejos ayer de hoy!
Hondo ayer: dos fuimos uno.
Hoy no estás y yo no soy.
Gentes que me son extrañas:
esas que me creen solo
sin ver que tú me acompañas.
Así voy sin ti: perdido
por entre gentes que anulan
nuestro amor bajo su olvido.
La Patria, lejos, en el lodo.
Soledades alrededor.
Navidad a pesar de todo:
hijos, su recuerdo, mi amor.
La memoria, malla a malla,
me cubre armando su mundo.
Interior, mi noche calla.
En tu recuerdo me hundo.
Ya te lo decía yo.
Era imposible el olvido.
Fuimos verdad. Y quedó.
Sobre esta misma almohada
me acompañó su cabeza.
Sé ya ahora cómo empieza
la blancura de la nada.
Despierto y como no estás,
no me suena el mundo a mundo:
nunca a solas no hay compás.
¡Estaba yo tan contento
de ser yo, yo para ti!
¡Qué alegría ser así
dos historias en un cuento!
Lo que un día me dijiste
de nuevo suena en mi oído.
La soledad no es tan triste.
Ser es también no haber sido.
Jorge Guillén
Modigliani

domingo, 17 de abril de 2022

De madrugada


 


La niña que fui
vuelve con la noche,
me toma de la mano
y pide que cierre los ojos:
oigo el ladrido del perro,
un movimiento de sillas
y la voz de papá.
No abras los ojos, insiste
la niña y siento una caricia
sobre mi pelo negro,
tiemblo al reconocer
ese olor familiar.
No te vayas, murmuro,
no me despiertes.


María Laura Decésare


Obrigada a https://ruadaspretas.blogspot.com/

viernes, 15 de abril de 2022

Un poema de amor



 Cuando hable con el silencio

cuando sólo tenga una cadena
de domingos grises para darte

cuando sólo tenga un lecho vacío
para compartir contigo un deseo
que no se satisface ya con los cuerpos de este mundo

cuando ya no me basten las palabras del castellano
para decirte lo que estoy mirando

cuando esté mudo de voz de ojos y de movimiento

cuando haya arrojado lejos de mí
el miedo a morir de cualquier muerte

cuando ya no tenga tiempo para ser yo
ni ganas de ser aquel que nunca he sido

cuando sólo tenga la eternidad para ofrecerte
una eternidad de voces y de olvido

una eternidad en la que ya no podré verte
ni tocarte ni encelarte ni matarte

cuando a mí mismo ya no me responda
y no tenga día ni cuerpo

entonces seré tuyo
entonces te amaré para siempre.

Homero Aridjis

lunes, 11 de abril de 2022

Te deseo

 


Te deseo
el gozo de ver el amanecer
la paz de escuchar al viento
el sonido al pisar las hojas en otoño
el ver volar a un colibrí
la sonrisa de tu hijo
la caricia del sol en invierno
el olor del recuerdo
las lágrimas de un duelo
Te deseo,
Sentir los colores del arco iris
la furia del mar
la obscuridad del temor
la bondad de la mentira
la impotencia en la frustración
Te deseo,
Un beso inesperado
el perdón a ti mismo
el vuelo del apego
y el sabor de la pasión
Te deseo
mariposas en tu vientre
coraje en tu misión
compasión por tu prójimo
y amor, amor, montones de amor...
¡Deseo manifestarme a través de ti!
Soy tu vida...
Aurora Orozco

sábado, 5 de marzo de 2022

Hoy...




... Hoy hace un mes que te fuiste

                                 y te has perdido tres lluvias

y una larga noche con aviso de tornados....


Ted Kooser
Traducción: Hilario Barrero
Foto: vilano. Mont Saint Vincent

XII



Para cruzar la línea
de la última luz desconocida
dame la mano, amor, te necesito.

Hilario Barrero

martes, 1 de marzo de 2022

domingo, 27 de febrero de 2022

jueves, 24 de febrero de 2022

Sola

 



Estoy sola

sola y triste
como lo más solo
como lo más triste
como un pedazo de sal en las rocas
como una lágrima
en medio de la luna
Estoy sola
con olor a muerte
y con cansancio del tiempo
sola con mi dolor a cuestas
sola con todo lo triste
con todo y con nada
Llévate la luna y las estrellas
y haz un collar con ellas
Llévate el mar en un frasco
Llévate todo lo que puedas
No me mires así pálida y triste...

Cecilia Casanova

Faldi

jueves, 10 de febrero de 2022

Dime

Dime que no estás sordo 
a los pájaros que cantan como locos 
a tres días de tu muerte 
que aún no has podido comunicarte conmigo 
pero que lo harás cuando te sea posible.

Cecilia Casanova
 
Pintura: Lisa Hooper

sábado, 16 de octubre de 2021

17 octubre...

                         


                         

                                                       He oido el contar de muchos años 

                                          y muchos años tendrían que atestiguar un cambio. 

La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque 

aún no ha tocado el suelo.

Dylan Thomas

martes, 27 de julio de 2021

El círculo




 Es la hora

Abrázate en paz

Tienes toda la noche

por delante. 

Busca en la selva

dentro de ti

un lugar inaccesible.

Duerme tranquilo,

cada sueño es un pétalo

que cae sobre la tierra.

Pasa con lentitud

la última página.

Cierra el libro.


Alfredo Buxán

Buchholz



martes, 6 de julio de 2021

Jardín de Luxemburgo

 


Las casas de París no temen al viento ni a la

imaginación
(son sólidos pisapapeles,
el contrapeso de los sueños).

En el río compiten barcos blancos llenos de una
multitud
que reclama un saludo de los que están en la orilla;
esa multitud está de un humor excelente y liquida el
pasado.

De un taxi sale una pareja de turistas ricos
con ropas brillantes; los esperan camareros
con unas levitas que la moda no ha transformado.

Mientras, el Jardín de Luxemburgo empieza a vaciarse
y se transforma en un gigantesco herbario silencioso;

no recuerda a todos los que pasaron
por sus caminos sin percibir que ya no vivían.

Aquí vivió Mickiewicz, y allí August Strindberg
trabajó en la piedra filosofal
que no llegó a encontrar.

Está anocheciendo, viene una noche seria por el este,
recelosa y taciturna.
La noche viene de Asia y no hace preguntas.
Qué bello es lo extraño, qué fría la felicidad.

Se encienden luces amarillas en las ventanas sobre el
Sena
(he aquí algo realmente misterioso: la vida
de otras personas).

Lo sé, en esta ciudad ya no existe el secreto.
Pero existen los plátanos, las plazas y los cafés,
las calles afectuosas
y la mirada clara de las nubes que se va apagando
lentamente.

Zagajewski

domingo, 4 de julio de 2021

Sube muchacha



Sube, muchacha. 

Es el último viaje de la noche. 

Tengo las manos llenas de ciudad callada. 

Atrás quedaron tangos, bandoneones, 

clientes del amor y copa cara. 

Quedó ese ruin motivo de la vida para gastarla. 

Tengo un látigo atroz que a nadie pega. 

Sube, muchacha. 

Atrás quedaron súplicas, promesas, historias desveladas,

cigarrillos fumados tango a tango, recuerdos sin palabras

y rostros amplios de deseos y manos calentadas. 

Quedó la charla inútil con gardeles, 

con ferreyras, con leguisamos -¡siempre!- 

y las caras infladas de negocios muy redondos al borde de unas vacas. 

Tengo un coche muy pobre y con capota. 

Sube muchacha. 

Tu cadera se da a los marineros, 

a los que juegan a tres bandas, 

a los esposos crueles y cristianos,

a los pobres de amor y a los de plata. 

Se dan en turbios rincones oportunos, 

o en sitios con lámparas de pie y porcelanas, 

o en lugares de nadie, o en una simple plaza. 

Tengo un caballo flaco, a lo quijote. 

Sube, muchacha. 

Pero cuando te diste, diste todo. 

Tu cretona, tu sensación de rosa 

y tu frustrada sensación de espina. 

Diste el reír, el cuerpo y la mirada. 

Tengo, también, alguna larga calle con faroles 

y el adoquín con luna en esquina pisoteada. 

Te vio crecer cierto fondín del barrio 

que transpiraba vinos y cebollas. 

Tu cama tenía por dosel las culpas de los otros

y llorabas muy bien lo que llorabas. 

¿Fue por Dock Sur? ¿O fue en San Telmo? 

¿O fue en Boedo, o en la Boca, o en Tablada? 

Nadie te puede averiguar la zona. 

Se sabe que fue un barrio. Casi nada. 

Tengo, además, el pulso firme del auriga 

y un viejo amor por todo lo que amarga. 

Me duele tu regreso como me duele sorprender 

a un pájaro amanecido en una jaula. 

Dame esa tristeza propia de los seres que se acuestan, 

azules, de mañana y toma el látigo y las riendas 

para el último viaje por la ciudad callada. 

Tengo un pequeño corazón de estaño 

dispuesto a sollozar. 

Sube, muchacha.


Mario Jorge de Lellis

Pintura:Fabián Pérez

sábado, 26 de junio de 2021

Amor a primera vista




 Los dos están convencidos

de que les une un sentimiento repentino.
Es bonita esta seguridad,
mas la inseguridad es aún más bonita.
Creen que como antes no se conocían
nada había sucedido entre ellos.
Pero, ¿y las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo que podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles,
si no recuerdan,
algún encuentro frente a frente
alguna vez una puerta giratoria,
algún “disculpe”
o el “se ha equivocado” en el teléfono.
Pero conozco su respuesta.
No lo recuerdan.
Les sorprenderá saber
que desde hace mucho
la casualidad juguetea con ellos.
Una casualidad no del todo preparada,
para convertirse en su destino.
Que los acercaba y alejaba,
que se cruzaba en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales
pero qué hacer si no eran legibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o quizá el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo manijas y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizás una cierta noche el mismo sueño
huido a la hora de despertar.
Todo principio
no es más que continuación
y el libro de acontecimientos
está abierto siempre por la mitad.
Wislawa Szymborska
Giarrano
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