Mostrando las entradas con la etiqueta pintura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pintura. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de septiembre de 2025

Si te vas

 




La imagen de las casas lavadas por la lluvia.
Las nubes poderosas a las que barre el viento.
Esta luna inicial, y frágil, y amarilla.
Las primeras estrellas, los espejos del agua, el olor de la tierra.
Para ti voy diciendo estas pequeñas cosas
que ha perdido tu muerte.



José Cereijo

martes, 3 de septiembre de 2024

Después del bullicio




 Después del bullicio,

al llegar a casa abro un libro.

Y se llena de árboles,
y de pájaros.
Y de barcos sobre el mar,
y de ocasos,
Y de horizontes multicolor,
y ya no quiero regresar.
Jorge Ediel
Deineka Alexander

domingo, 7 de julio de 2024

Gracias

 



Gracias te doy, corazón mío,

por haberme despertado de nuevo,

y aunque es domingo,

día de descanso,

bajo mis costillas

continúa el movimiento de un día laboral.

Wislawa Szymborska

lunes, 21 de noviembre de 2022

Amor a primera vista

 



Ambos están convencidos

de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

Wislawa Szymborska

viernes, 11 de noviembre de 2022

La muchacha del semáforo


 

Tienes la misma edad que yo tenía
cuando empezaba a soñar en encontrarte.
No sabía aún, igual que tú
no lo has aprendido aún, que algún día
el amor es esta arma cargada
de soledad y de melancolía
que ahora te está apuntando desde mis ojos.
Tú eres la muchacha que yo estuve buscando
durante tanto tiempo cuando aún no existías.
Y yo soy aquel hombre hacia el cual
querrás un día dirigir tus pasos.
Pero estaré entonces tan lejos de ti
como ahora tú de mí en este semáforo.


Joan Margarit

jueves, 2 de junio de 2022

Otra belleza


 

Mamá, yo ahora tengo otra edad

y me encuentro una belleza distinta,

algo que no viene ni de la noche ni del día,
una manera de ser del cuerpo que se cae:
la carne se va despidiendo de los huesos
(eso que todavía no se nota),
se ablanda y mete un miedo
parecido a la verdad.
A lo mejor es algo a lo que nadie
llamaría belleza, una cosa
que ya no hay, que viene
de todo lo que se cansa y se desgasta,
pero cuando la miro para adentro
¡qué oscuridad más serena
la que me encuentro!
Y a veces, qué ganas de reírme
por ir dejando atrás esa forma del tiempo,
qué ganas de reírme y de bailar
como una muchacha.

Sonia Scarabeli
Pintura: Maza Feszty

jueves, 28 de abril de 2022

Mi casa, esta mujer



 Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa. Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas. Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día. Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos. Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie. Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles. Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría, renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida.

Santiago Kovadloff
Chalme

martes, 27 de julio de 2021

El círculo




 Es la hora

Abrázate en paz

Tienes toda la noche

por delante. 

Busca en la selva

dentro de ti

un lugar inaccesible.

Duerme tranquilo,

cada sueño es un pétalo

que cae sobre la tierra.

Pasa con lentitud

la última página.

Cierra el libro.


Alfredo Buxán

Buchholz



domingo, 4 de julio de 2021

Sube muchacha



Sube, muchacha. 

Es el último viaje de la noche. 

Tengo las manos llenas de ciudad callada. 

Atrás quedaron tangos, bandoneones, 

clientes del amor y copa cara. 

Quedó ese ruin motivo de la vida para gastarla. 

Tengo un látigo atroz que a nadie pega. 

Sube, muchacha. 

Atrás quedaron súplicas, promesas, historias desveladas,

cigarrillos fumados tango a tango, recuerdos sin palabras

y rostros amplios de deseos y manos calentadas. 

Quedó la charla inútil con gardeles, 

con ferreyras, con leguisamos -¡siempre!- 

y las caras infladas de negocios muy redondos al borde de unas vacas. 

Tengo un coche muy pobre y con capota. 

Sube muchacha. 

Tu cadera se da a los marineros, 

a los que juegan a tres bandas, 

a los esposos crueles y cristianos,

a los pobres de amor y a los de plata. 

Se dan en turbios rincones oportunos, 

o en sitios con lámparas de pie y porcelanas, 

o en lugares de nadie, o en una simple plaza. 

Tengo un caballo flaco, a lo quijote. 

Sube, muchacha. 

Pero cuando te diste, diste todo. 

Tu cretona, tu sensación de rosa 

y tu frustrada sensación de espina. 

Diste el reír, el cuerpo y la mirada. 

Tengo, también, alguna larga calle con faroles 

y el adoquín con luna en esquina pisoteada. 

Te vio crecer cierto fondín del barrio 

que transpiraba vinos y cebollas. 

Tu cama tenía por dosel las culpas de los otros

y llorabas muy bien lo que llorabas. 

¿Fue por Dock Sur? ¿O fue en San Telmo? 

¿O fue en Boedo, o en la Boca, o en Tablada? 

Nadie te puede averiguar la zona. 

Se sabe que fue un barrio. Casi nada. 

Tengo, además, el pulso firme del auriga 

y un viejo amor por todo lo que amarga. 

Me duele tu regreso como me duele sorprender 

a un pájaro amanecido en una jaula. 

Dame esa tristeza propia de los seres que se acuestan, 

azules, de mañana y toma el látigo y las riendas 

para el último viaje por la ciudad callada. 

Tengo un pequeño corazón de estaño 

dispuesto a sollozar. 

Sube, muchacha.


Mario Jorge de Lellis

Pintura:Fabián Pérez

sábado, 26 de junio de 2021

Amor a primera vista




 Los dos están convencidos

de que les une un sentimiento repentino.
Es bonita esta seguridad,
mas la inseguridad es aún más bonita.
Creen que como antes no se conocían
nada había sucedido entre ellos.
Pero, ¿y las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo que podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles,
si no recuerdan,
algún encuentro frente a frente
alguna vez una puerta giratoria,
algún “disculpe”
o el “se ha equivocado” en el teléfono.
Pero conozco su respuesta.
No lo recuerdan.
Les sorprenderá saber
que desde hace mucho
la casualidad juguetea con ellos.
Una casualidad no del todo preparada,
para convertirse en su destino.
Que los acercaba y alejaba,
que se cruzaba en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales
pero qué hacer si no eran legibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o quizá el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo manijas y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizás una cierta noche el mismo sueño
huido a la hora de despertar.
Todo principio
no es más que continuación
y el libro de acontecimientos
está abierto siempre por la mitad.
Wislawa Szymborska
Giarrano

sábado, 1 de mayo de 2021

Bien sé




 Bien sé que he de deciros adiós,

nube lila y de fuego, nieve de clemátide.
El tiempo del hombre es breve
y la puesta de sol se confunde con la claridad del alba.

                                                  Pero espero que un día veré
                                             renovada y más fresca la Tierra:
                                 quizá siga estando, rosado, el melocotonero
y la miel de oro dormida en la jarra.

Mariá Manent
Pintura: Arthur Wesley

sábado, 5 de septiembre de 2020

Hay noches

Hay noches

que no ocurren nunca

y tú las buscas
moviendo la boca.
Después te imaginas sentada
en el lugar de los dioses.
Y no sabes decir
dónde está el sacrilegio:
si en el repudio 
de la edad adulta
—que nada perdona—
o en el afán 
de ser inmortal
para vivir infinitas 
esperanzas de noches
que no ocurren nunca.

Alda Merini
Giarrano

domingo, 23 de agosto de 2020

Con dedos invisibles,,,


 


 Con dedos invisibles, por la noche,

 alguien trenza de nuevo los destinos.

Recompone lo roto, le devuelve
la armonía perdida a lo imperfecto.
Cobran vida las cosas que no fueron,
y lo que el mal deshizo, vuelve a ser.
Del cerebro dañado surge un río
de aguas siempre tranquilas. De la médula
enferma crece un bosque de hayas, míralo
ahí, ahí. Lo que no tuvo forma,
lo que no llegó a ser, el niño muerto,
el destino truncado, un amor triste,
todo esto resucita en esos dedos
que vibran en la noche. Y así surge
la inconstante belleza de este mundo.
Y también la del más allá
que no conoceremos.

Eduardo Jordá
Kailin Zhao

domingo, 2 de agosto de 2020

Hoy, domingo



La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,
y yo pienso en el pan y en las miradas
mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.

Yo veo el río como acero oscuro
bajar entre la nieve.
Veo el espino: llamear el rojo,
agrio fruto de enero.
Y el robledal, sobre tierra quemada,
resistir en silencio.

Hoy, domingo, la tierra es semejante
a la belleza y la necesidad
de lo que yo más amo.

Antonio Gamoneda
George Bellows


jueves, 16 de julio de 2020

Oda al amor



Una tarde que ya nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper los retratos,
barrerlo todo y seguir viviendo.


María Mercedes Carranza
Giarrano

martes, 5 de mayo de 2020

Constante despedida



Estos días
los otros

los de nubes tristísimas e inmóviles
olor a madreselvas
algún trueno a lo lejos.
Estos días
los otros
los de aire sonriente y lejanías
con un pájaro roto en un alambre.
Estos días
los otros
este amor desgarrado por el mundo
esta diaria constante despedida.
Idea Vilariño
B. chapman

viernes, 21 de febrero de 2020

La casa sin puertas


Homero vio a Dios:
esa fue la causa de su ceguera.
Borges leyó a Homero,
y en sus hexámetros las naves
surcaban el mar para llevar el sol
hasta el ciego horizonte de sus ojos.
Yo he leído antes a Borges
y otro me lee a mí ahora.

Así viaja la luz
por esta casa sin puertas
cuyos muros son palabras:
iluminando unos cuartos
tras dejar otros a oscuras.
Alfonso Brezmes
Pintura: Rafael González

viernes, 20 de diciembre de 2019

Momento



Los pájaros en la ventana, 
las persianas entornadas: 
un aire de infancia 
y de verano que me consuela.
 ¿Tendré de verdad los años que sé que tengo? 
¿O solamente diez?
 ¿De qué me ha servido la experiencia?
 Para vivir satisfecho con pequeñas cosas
 que me causaban inquietud un tiempo.


Umberto Saba
Traducción:José Muñoz Millanes

Gracias Hilario Barrero.

Pintura: Carlie Weired
Related Posts with Thumbnails