martes, 2 de septiembre de 2025
martes, 3 de septiembre de 2024
Después del bullicio
Después del bullicio,
al llegar a casa abro un libro.
domingo, 7 de julio de 2024
lunes, 21 de noviembre de 2022
Amor a primera vista
Ambos están convencidos
viernes, 11 de noviembre de 2022
La muchacha del semáforo
Joan Margarit
jueves, 2 de junio de 2022
Otra belleza
Mamá, yo ahora tengo otra edad
y me encuentro una belleza distinta,
jueves, 28 de abril de 2022
Mi casa, esta mujer
Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa. Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas. Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día. Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos. Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie. Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles. Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría, renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida.
martes, 27 de julio de 2021
El círculo
Es la hora
Abrázate en paz
Tienes toda la noche
por delante.
Busca en la selva
dentro de ti
un lugar inaccesible.
Duerme tranquilo,
cada sueño es un pétalo
que cae sobre la tierra.
Pasa con lentitud
la última página.
Cierra el libro.
Alfredo Buxán
Buchholz
domingo, 4 de julio de 2021
Sube muchacha
Sube, muchacha.
Es el último viaje de la noche.
Tengo las manos llenas de ciudad callada.
Atrás quedaron tangos, bandoneones,
clientes del amor y copa cara.
Quedó ese ruin motivo de la vida para gastarla.
Tengo un látigo atroz que a nadie pega.
Sube, muchacha.
Atrás quedaron súplicas, promesas, historias desveladas,
cigarrillos fumados tango a tango, recuerdos sin palabras
y rostros amplios de deseos y manos calentadas.
Quedó la charla inútil con gardeles,
con ferreyras, con leguisamos -¡siempre!-
y las caras infladas de negocios muy redondos al borde de unas vacas.
Tengo un coche muy pobre y con capota.
Sube muchacha.
Tu cadera se da a los marineros,
a los que juegan a tres bandas,
a los esposos crueles y cristianos,
a los pobres de amor y a los de plata.
Se dan en turbios rincones oportunos,
o en sitios con lámparas de pie y porcelanas,
o en lugares de nadie, o en una simple plaza.
Tengo un caballo flaco, a lo quijote.
Sube, muchacha.
Pero cuando te diste, diste todo.
Tu cretona, tu sensación de rosa
y tu frustrada sensación de espina.
Diste el reír, el cuerpo y la mirada.
Tengo, también, alguna larga calle con faroles
y el adoquín con luna en esquina pisoteada.
Te vio crecer cierto fondín del barrio
que transpiraba vinos y cebollas.
Tu cama tenía por dosel las culpas de los otros
y llorabas muy bien lo que llorabas.
¿Fue por Dock Sur? ¿O fue en San Telmo?
¿O fue en Boedo, o en la Boca, o en Tablada?
Nadie te puede averiguar la zona.
Se sabe que fue un barrio. Casi nada.
Tengo, además, el pulso firme del auriga
y un viejo amor por todo lo que amarga.
Me duele tu regreso como me duele sorprender
a un pájaro amanecido en una jaula.
Dame esa tristeza propia de los seres que se acuestan,
azules, de mañana y toma el látigo y las riendas
para el último viaje por la ciudad callada.
Tengo un pequeño corazón de estaño
dispuesto a sollozar.
Sube, muchacha.
Mario Jorge de Lellis
Pintura:Fabián Pérez
sábado, 26 de junio de 2021
Amor a primera vista
Los dos están convencidos
sábado, 1 de mayo de 2021
Bien sé

Bien sé que he de deciros adiós,
renovada y más fresca la Tierra:
quizá siga estando, rosado, el melocotonero
sábado, 5 de septiembre de 2020
Hay noches
Hay noches
que no ocurren nunca
y tú las buscasmoviendo la boca.Después te imaginas sentadaen el lugar de los dioses.Y no sabes decirdónde está el sacrilegio:si en el repudiode la edad adulta—que nada perdona—o en el afánde ser inmortalpara vivir infinitasesperanzas de nochesque no ocurren nunca.Alda MeriniGiarrano
domingo, 23 de agosto de 2020
Con dedos invisibles,,,
Con dedos invisibles, por la noche,
alguien trenza de nuevo los destinos.
Recompone lo roto, le devuelvela armonía perdida a lo imperfecto.Cobran vida las cosas que no fueron,y lo que el mal deshizo, vuelve a ser.Del cerebro dañado surge un ríode aguas siempre tranquilas. De la médulaenferma crece un bosque de hayas, míraloahí, ahí. Lo que no tuvo forma,lo que no llegó a ser, el niño muerto,el destino truncado, un amor triste,todo esto resucita en esos dedosque vibran en la noche. Y así surgela inconstante belleza de este mundo.Y también la del más alláque no conoceremos.
domingo, 2 de agosto de 2020
Hoy, domingo
jueves, 16 de julio de 2020
Oda al amor
martes, 5 de mayo de 2020
Constante despedida
B. chapman
viernes, 21 de febrero de 2020
La casa sin puertas
viernes, 20 de diciembre de 2019
Momento
Umberto Saba
Traducción:José Muñoz Millanes
Gracias Hilario Barrero.
Pintura: Carlie Weired

















