domingo, 8 de mayo de 2011

Madre

Abril ya mediado y los ciruelos silvestres
florecen en medio de la carretera,
un blanco encaje contra el verde
exuberante y jubiloso de la nueva hierba
y el negro polvoriento y marchito
de las cunetas requemadas.
Los árboles no tienen hojas todavía,
sólo las delicadas flores con pétalos de estrellas,
dulces con sus perfumes eternos.
Hoy hace un mes que te fuiste
y te has perdido tres lluvias
y una larga noche con aviso de tornados.
Me senté en el sótano de seis a ocho
mientras las gruesas nubes de primavera
daban volteretas retumbando hacia el este.
Luego diluvió, una tormenta
que caminaba con piernas de relámpagos,
arrastrando su vientre desgreñado sobre los campos.
Las golondrinas han vuelto
y los pinzones cambian su plumaje de verde a oro.
Los dos gansos de siempre
han venido al estanque este año
graznando sobre los árboles y salpicando.
Nunca anidan, se quedan dos o tres semanas
y después se van.
Las peonías están crecidas, los rojos brotes
ardiendo en círculos como velas de cumpleaños,
porque este es el mes en que nací, como bien sabes,
el mejor mes para nacer, gracias a ti,
todo preparado para estallar con vida.
No habrá más pijamas de franela
cosidos en tu vieja Singer negra,
no más tarjetas de cumpleaños
escritas con una letra temblorosa, pero formal.
Me preguntaste si me entristecería
cuando esto ocurriera

y estoy triste.
Pero los lirios que me traje de tu casa
ahora sostienen en los puños secos
y polvorientos de sus raíces
cuchillos y tenedores verdes
como si esperaran la cena,
como si la primavera fuera un festín.
Te doy las gracias por eso.
Si no fuera por la manera
con que me enseñaste a mirar el mundo,
a ver la vida activa en todo,
tendría que estar sólo para siempre





Ted Kooser. Traducción de Hilario Barrero
Mis dos mamás: Carmen y Julia fotos de 1935 y 1936


sábado, 7 de mayo de 2011

Infancia

Torno a mi infancia. Veo un campo abierto,
un alba en ciernes, un insinuado ritmo.

Vuelvo a mi infancia, siento un clima de oro:

Todo un mundo vivido está conmigo...






Juvencio Valle

viernes, 6 de mayo de 2011

Plegaria para la vejez


Dios me guarde
de aquellos humanos pensamientos
que en la mente están sólos;
aquel que canta una canción durable
la siente en lo más hondo.
De cuando a un viejo
le convierte en sabio,
alabado por todos.
Ah, ¿quién soy yo
que nunca pareciera,
por mi canción un loco?
Rezo
-pues las palabras vacías ya se fueron
y las plegaria ha vuelto sólo-
para que pueda parecer,
aún cuando viejo muera,
un hombre apasionado,
loco.


William Butler Yeats

Pintura: Fabián Pérez

jueves, 5 de mayo de 2011

Si tuviese


Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules y las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz,
Extendería las telas bajo tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños.

W.B. Yeats
Pintura: Adriana Van Zoest

miércoles, 4 de mayo de 2011

Vivir

Podar geranios...

Tender la vida entera...


Poner la mesa...

Lara López
Pinturas:
Annenkov. Larson. Toutonov

martes, 3 de mayo de 2011

Embriágate


Es preciso estar siempre ebrio.
Todo consiste en eso: es la única cuestión.
Para no sentir la horrible carga del tiempo,
que aplasta tus hombros y te inclina hacia la tierra,
es preciso que te embriagues sin tregua.
Pero ¿de qué?
De vino, de poesía o de virtud, de lo que te plazca.
Pero embriágate.
Y si alguna vez en los escalones de un palacio,
sobre la hierba verde de un foso,
en la soledad lúgubre de tu cuarto, te despiertas,
la embriaguez ya disminuida o ya desaparecida,
pregunta al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj,
a todo lo que huye, a todo lo que gime,
a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla,
pregúntales que hora es,
y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj,
te responderán:
¡Es hora de embriagarse!
Para no ser esclavos martirizados del tiempo,
embriágate ¡embriágate sin cesar!
De vino, de poesía, o de virtud, de lo que te plazca


Enivrez-vous

...enivrez-vous, enivrez-vous sans cesse !
De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise.

Baudelaire
Pintura: Annenkov

lunes, 2 de mayo de 2011

Triste la lluvia


Triste la lluvia
que sobre el mármol cae,
triste ser tierra.

Triste no ser los días
del hombre,
el sueño,
el alba.


Borges
Pintura: H. Cottle

domingo, 1 de mayo de 2011

El copihue


Es promediando mayo, recargado de lluvias,
cuando el copihue sacude su roja enagua
su apretado faldellín de abeja, su cintura
de dama antigua, su anticuado traje de cola,
su larguísima túnica hindú de seda y púrpura
que le viste totalmente de barba a tobillo.
Es en el mes de mayo cuando ella asoma
tímida y cautelosa por entre las celosías
de las movibles hojas, cubierta de rubores,
alta y fina de talle, ilustre y distinguida,
inexistente el pie soñado bajo de su campana,
sólo el aura que la vigila la transporta.
Con su traje de gala acude a las fiestas
de La Frontera. A los memorables bailes
del mes de junio. El Sur, barbudo y silvestre,
la toma en brazos y, bien ceñido a su talle,
ensaya con ella una zarabanda de pies perdidos,
una larga y agotadora danza de treinta días.
En la Imperial del Sur es esta orgía.
Tiembla el techo del cielo, se hunde el piso
de ramas aturdidas. El viento intemperante,
sin compostura y brusco como un arriero,
quiebra las copas, sacude la verde alfombra
y la azorada reina, tan ceñida y erguida,
qué incómoda debe de sentirse en esta orgía.
En La Imperial es el desbordamiento,
el océano escarlata entre las altas copas.

Juvencio Valle
Pintura: Annie Hugues

viernes, 29 de abril de 2011

A veces

llevamos demasiado peso
y no nos damos cuenta,

hay que aligerar la carga...

Pintura: Buchholz

jueves, 28 de abril de 2011

Esta es mi casa

No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Ésta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.

Benedetti
Pintura: Kate Barnard

martes, 26 de abril de 2011

Silabario


He de buscar mi silabario
y hallarle un lugar
de privilegio
en mi biblioteca

lunes, 25 de abril de 2011

Emoción azul


Esta emoción azul ¿será mi verso?
Asoma como un brote en mi palabra,
aromada de ensueño y de ilusiones,
candorosa y azul como las salvias.

Bendito verso azul que me levanta,
aquí lo llevo en el altar de mi alma:
ya frondoso y erguido como un árbol,
ya fragante y azul como las malvas.

Perfumado jazmín que en mí florece,
licor de exaltación que así me embarga;
cuando quiero volar por los caminos
como un ala sutil nace en el alba.

Juvencio Valle

Pintura: Julia Onderdonk

viernes, 22 de abril de 2011

Todo se pasa...


Nada te turbe,
nada te espante
todo se pasa,

Dios no se muda,
la paciencia todo lo alcanza,

quien a Dios tiene
nada le falta
sólo Dios basta.

Santa Teresa de Avila
Pintura:
Elin Danielson

jueves, 21 de abril de 2011

Risas


No hay cosa mejor
que oír risas en casa
por la mañana

J. Thom
Pintura:
Theodor Kleehaas

miércoles, 20 de abril de 2011

Margaritas

Por ese camino voy....


Pintura: Woitzik

martes, 19 de abril de 2011

No hay...


No hay puertos
en esta madrugada
para calmar nostalgias.

Harry Almela
Pintura:
Alex Colville

lunes, 18 de abril de 2011

Flores

Mi corazón está brotando flores en medio de la noche.

Poema nahuatl
Pintura: Josip Falica

domingo, 17 de abril de 2011

Llueve en este poema


Un domingo sin ti, de ti perdido,
es como un túnel de paredes grises
donde voy alumbrado por tu nombre;
es una noche clara sin saberlo
o un lunes disfrazado de domingo;
es como un día azul sin tu permiso.
Llueve en este poema; tu lo sientes
con tu alma vecina del cristal;
llueve tu ausencia como un agua triste
y azul sobre mi frente desterrada.

He comprendido cómo una palabra
pequeña, igual a un alfiler de luna
o un leve corazón de mariposa,
alzar puede murallas infinitas,
matar una mañana de repente,
evaporar azules y jardines,
tronchar un día como si fuera un lirio,
volver granos de sal a los luceros.

He comprendido cómo una palabra
de la materia azul de las espadas
y con aguda vocación de espina,
puede estar en la luz como una herida
que nos duele en el centro de la vida.
Llueve en este poema, y el domingo
gira como un lejano carrusel;
tan cerca estás de mi que no te veo,
hecha de mis palabras y mi sueño.

Yo pienso en ti detrás de la distancia,
con tu voz que me inventa los domingos
y la sonrisa como un vago pétalo
cayendo de tu rostro sobre mi alma.

Con su hoja volando hacia la noche,
rayado de llovizna y desencanto,
este domingo sin tu visto bueno
llega como una carta equivocada.

La tarde, niña, tiene esa tristeza
del aire donde hubo antes una rosa;
yo estoy aquí rodeado de tu ausencia
hecho de amor y solo como un hombre.

Eduardo Carranza

Pintura: A. Volkov. Before the rain

sábado, 16 de abril de 2011

Cansada

Cansada,
muy cansada...

necesito en mi vida
un rayito de sol.


Pintura: Strino. A hint of sun

viernes, 15 de abril de 2011

Otoño

A buscar cobijo, que mayo ya nos alcanza...


Pintura: Юля Медведева

jueves, 14 de abril de 2011

La sala

Otros tiempos, otras costumbres...

la vida que pasa apacible en la sala.

Pintura: Leon De Smet
Papá y mamá.

miércoles, 13 de abril de 2011

Meditación en el umbral


No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.

Rosario Castellanos
Pintura: M. Krohg

martes, 12 de abril de 2011

Aleteo

Lo increíblemente vasto
que transcurre
entre dos aleteos
de colibrí...



Alberto Hermoza
Pintura: Gabriel Burchman

lunes, 11 de abril de 2011

Azul

Todo azul,
quisiera ver todo azul
hoy...

Pintura: Eileen Goodman. Delft

domingo, 10 de abril de 2011

Entrada (Rilke)


No crea usted en lo que voy a decirle
en las páginas de este libro.

El amor es un artificio
que destroza flores en el parque.

El gris de los palacios,
suspendidos en la niebla,
es el sitio del reposo
para este corazón que tiene miedo.

No crea en mi palabra, vuelvo a repetirle.
La poesía miente, mi querida señora,
miente como el sol de verano en Dinamarca.


Harry Almela

Pintura: Kroyer. Tarde de verano en Skagen

sábado, 9 de abril de 2011

Otoño


En el espejo,
el otoño
y uno como yo
que no soy yo

Haiku de niño
Pintura: Michael Gorban

viernes, 8 de abril de 2011

Los recuerdos


Los recuerdos se han fatigado de seguirme...


Huidobro
Pintura: Pakayla Biehn

jueves, 7 de abril de 2011

Mirando el nuevo patio


Ahora me dispongo a sembrar de nuevo.
No sé si será fértil la tierra,
si el agua suficiente
o si ansiosas esperan las aves
una rama fresca para el nido.

Por ahora tomo en mis manos
las raíces. Acaricio las hebras menudas
y aspiro hondamente su fragancia.

Allí están las hojas diminutas. Dedos frágiles
y verdes que buscan al sol con osadía.

Pero tú no estás aquí, como antes.
No estás para admirar este acto decisivo.

Harry Almela

Pintura: Jeff Larson

miércoles, 6 de abril de 2011

Declaración de amor a María Kodama


Te imagino flotando, elevándote
en las mañanas desde una cama en cualquier
hotel de este planeta, con el desasosiego que acostumbran
los viajeros cuando visitan tierra extraña.
Te veo como descendiendo de un tren,
abriendo tus insólitos párpados
que han fatigado desiertos y crepúsculos.
Esos párpados tuyos, que han contemplado el mundo
desde un globo. Desde su vuelo detenido en las fotografías,
ese paisaje se me antoja un acto de circo.

Luego te diriges hacia el baño, ejecutas
tus obligatorias y cotidianas abluciones. Acaricias
con el menudo peine todo lo largo
de esos cabellos tuyos tan lisos y con canas.
Observas indecisa en el espejo el paso de los años.
Ya no tenemos doce ni quince.
Ya no vivimos el asombro ante cualquier
pasión desmesurada. Yo también he aprendido
a perder esa inocencia.
Y persistimos en conservar el mismo nombre, María.
Todo lo que ahora te digo, tiene que ver
con el tiempo que pasa y la entidad que perdura,
como lo ha dicho la ciega memoria en unos versos.

Te quitas el pijama -si lo usas- Caminas hacia el ropero
impersonal. Escoges algo oscuro, a tono con la melancolía
de una mañana que no es seca ni húmeda.
Luego del perfume detrás de tus orejas tan humanas,
te despides del ancho y solitario dormitorio
hasta la noche, para repetir la odisea de Odiseo.

Deberás explicar en rutinarias conferencias
que el hombre a quien amas todavía, nunca escribió
aquel poema en donde se habla de arrepentimientos,
de viajes y de postres. Te verás obligada a defender
tu derecho a ser eterna. Hablarás sobre las formas
del haikú, doliéndote en tu corazón
por la trampa que somos tu auditorio.
Y nosotros -pedigüeños, terrenales-
no sabremos qué hacer ante tu sonrisa
y la cadencia de tu voz,
ante ese aire de desamparo
que has cultivado con tanta honradez.

Es una lástima, María. La vida continúa
como un rizoma, dispersándose, fluyendo
hacia la mar que es el morir.
La realidad insiste, María, nos ataca,
repitiéndose como en el espejo inagotable de los cuentos.
Seguirán las botellas en los bares,
el sediento alcohol de Poe, las manías del gato de Alicia.
Seguirá la porcelana sobre las mesas,
el ruego en los labios de los judíos.
Continuará la eterna metáfora de Heráclito,
la espada de los héroes, el atrevimiento de ser
aquel poeta menor de una antología suramericana.

Y tú te vas, María, y yo no sé si te amo
en este insomnio que no tiene fin.
Mañana levantarás el vuelo en un avión sin hélices.
Te marcharás a Madrid, a Austin, a Ginebra,
a tu Buenos Aires tan querido y tan odiado,
para repetir tu acto de magia, candorosa,
ante un público que se nos parece.

Harry Almela

Pintura: H. Caballero


martes, 5 de abril de 2011

Borges dormía con los ojos abiertos


Entonces Borges dormía con los ojos abiertos
y alimentaba su melancolía respirando la noche.

Era verano en el Hemisferio Sur,

él soñaba con el frío de Ginebra

o con la humedad implacable de Dakar.

Era verano en Buenos Aires

y el mundo le parecía un Atlas propio

donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.

Sus dedos pasaban
lentamente sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,

una punzada,
un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,

hurgaba en su memoria el tiempo,

deshacía una a una las páginas escritas de su vida.


Fernando Sarría

lunes, 4 de abril de 2011

Certeza


La soledad ingresa en nuestra casa
por el ojo de la cerradura.

Cuando la descubrimos,
ya es tarde:
ocupará su lugar, en silencio,

con la displicente insolencia

de los no-invitados.

Medrará a nuestro coste;

muchos serán los días -o las noches-
en los cuales su obstinación

resulte intolerable.
No conviene impacientarse con ella:

aún puede clavarnos más hondo
los dientes de su presencia.

Sin embargo, apenas advierta

una grieta de alegría

en el muro de nuestra tristeza ,

partirá de inmediato,

muy segura de sí misma
y libre de rencores;

es una buena perdedora.

De todos modos sabe
que,
en cualquier momento,

volverá para quedarse.


Carlos Spinedi
Pintura: Holsoe

domingo, 3 de abril de 2011

La maniquí


La envidio,
ella usa un vestido de dos piezas de Chanel,

una cartera de Gucci,

unos zapatos de Ferragamo.

La boca ríe con rojo de Estée Lauder

y Elizabeth Arden le delinea los ojos desafiantes.

De Ralph Lauren es el tatuaje de la piel,

y de Geoffrey Beene, las piernas.

Huele a Paloma Picasso,
a agua de coco y a verbena,

no usa sostén,

pero el bikini es un diseño de Valentino.

Para el sol, cristales oscuros de la Loren.

Y a la hora de la verdad

nada como su Rolex con brillantes.

Ah, el alma le fue cortada y cosida en la casa Dior

sobre hermosos brocados persas.

Si no me quisiera tanto a mí misma

me gustaría ser ella,

la dama fea del perrito.


Bela Kuza
Pintura: Wilkinson

sábado, 2 de abril de 2011

Feliz


Feliz despierto en este mundo
Vivo
Fina lluvia de otoño

Shoha
Pintura:
Michael Gorban

viernes, 1 de abril de 2011

La Heredera


Los herederos de Miss Holland, de Pyne St.,
se han desecho de sus pertenencias:

una gran tetera de terracota,

una lámpara de aceite,

una huevera ligeramente desportillada,

un salero de porcelana amarilla, sin tapón,

una cajita de metal con un paisaje

que imita a Watteau y a la felicidad,

una bandeja pequeña de plata

donde alguien grabó con sus uñas

(y sospecho que con su sangre)

el nombre Scotland;

un cazo para calentar la salsa del pudding,

un tazón hondo de porcelana china

pintado con flores del Inferno;

una muñequita verde, en cera,
reminiscencia
del tulipán,
que se salvó de alguna quema de brujas.
Una cajita de rapé Helme, el mejor.

Yo soy ahora la única heredera de Miss Holland,

pues del latón de la basura

rescaté su precioso legado.


Belkis Kuza Malé
Pintura:Linda Mann. Personal objects.

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