
a una cadena de montañas,
a las sierras, a la cordillera:
el amor tiene sus escarpadas
pendientes ascendentes,
sus peligrosos declives y aludes,
sus oscuras hondonadas,
sus valles profundos y apacibles
y sus selvas.
El amor tiene muchas cumbres,
altas y centelleantes entre las nubes,
pero no habituales,
no hechas para quedarse allí
durante más de una hora fugaz.
Y como una cadena de montañas,
todo amor tiene una cumbre
cada vez más alta,
superior a cualquier otra.
Cuando se ha alcanzado esa cumbre
casi inalcanzable,
sólo quedó el lento descenso
a las colinas y planicies
de la vida común.
Vicki Baum. El ángel sin cabeza. 1948
Pintura: Thomas Moran

















































