viernes, 22 de marzo de 2019

Estaba loca



Estaba loca:
su tristeza no era de este mundo,
a veces estallaba a reír cuando me lloraba sus penas
y solía enredarse el pelo cuando le iba bien.

Se pintaba los labios antes de dormir:
‘quiero estar guapa para mis sueños’, me decía.
Luego se levantaba con el rímel corriéndose en sus ojeras,
como en mis mejores fantasías,
y me preguntaba la diferencia entre una nube y una ola.

Yo la observaba en silencio
-un silencio consciente,
pues ella era una de esas mujeres
que te hacen saberte derrotado antes de intentarlo-,
como si tratara de vencerla sin palabras,
como si esa fuera la única forma.
Ilusa.

En ocasiones
todo lo que hay más allá de alguien es superfluo
y todo lo que hay dentro de uno es redundante.
No lo sé,
le hubiera repetido un millón de veces por segundo
que era más guapa que un pájaro sobrevolando el mar
y que sabía más dulce que la caricia de un padre,
pero ella estaba loca,
loca como un silencio en medio de una escala,
y solo me besaba cuando me callaba.
Maldita zorra.

Solía decir que los peces eran gaviotas sin alas
y era imposible tocarla sin que gritara.
Yo lo disfrutaba: era un instrumento delicioso.

Cuando le decía que amaba su libertad
se desnudaba y subía las escaleras del portal sin ropa
mientras me decía que echaba de menos a su madre.

Cuando tenía miedo
se ponía el abrigo y se miraba al espejo,
entonces se reía de mí y se le pasaba.

Cuando tenía hambre
me acariciaba el pelo y me leía un libro
hasta que me quedaba dormida.
No sé qué hacía ella después,
pero cuando me levantaba ella seguía ahí
y mi pelo estaba lleno de flores.

Un día se fue diciendo algo que no entendí,
supongo que por eso empecé a escribir.
Me dijo:
no me estoy yendo,
solo soy un fantasma de todo lo que nunca tendrás.
Maldita zorra.
Maldita zorra loca.

Estaba loca,
joder,
estaba loca.

Tenía en su cabeza una locura preciosa.

¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Elvira Sastre

Annick Bouvier

jueves, 21 de marzo de 2019

Corta la vida...



Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.
De los antiguos viajes quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores falsos.
De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?


Ida Vitale
Rafael González

sábado, 16 de marzo de 2019

Dime



Dime si molesto,

dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.
No sólo molestas,
contesté,
pones patas arriba toda mi existencia.
Bienvenido.

Eeva Kilpi
Annick Bouvettier

jueves, 14 de marzo de 2019

Constante despedida



Estos días
los otros
los de nubes tristísimas e inmóviles
olor a madreselvas
algún trueno a lo lejos.

Estos días
los otros
los de aire sonriente y lejanías
con un pájaro roto en un alambre.

Estos días
los otros
este amor desgarrado por el mundo
esta diaria constante despedida.

Idea Vilariño
Andrew King

miércoles, 13 de marzo de 2019

El desconocido



El desconocido que pasa
y te encuentra todavía digna

de una fugitiva palabra de deseo,
acaso porque en la sombra de la noche tan dulce de mayo
todavía brillan tus ojos,
todavía tiene veinte años la ligera figura deslizante,
no sabe que fuiste
amada por aquel que amaste,
amada en plena y soberbia
delicia de amor,
y en ti no hay un mínimo rincón de la carne
o átomo del alma
que no tenga una marca de amor.
No sabe que viviste solo
para amar a aquel que te amaba,
y ni aunque quisieras
podrían arrancar de ti
esa vestidura por el amor tejida.
Él, ignorante,
en ti ya no bella, en ti ya no joven,
saluda la gracia del dios:
respira, al pasar,
en ti ya marchita, en ti abandonada,
el aroma precioso del dios.


Ada Negri
Elena Arcangeli

martes, 12 de marzo de 2019

Castaño



¿Es locura —o bien juicio recobrado—
detener el andar, pararse en medio
de la acera del día para hablarle
al árbol retoñado que se encuentra
delante de nosotros? Para hablarle
muy de cerca aunque mudos y por dentro,
sin musitar palabra, pero hablarle
como lo haríamos ante el amigo
bueno con quien estamos siempre a gusto.
Yo me detengo a veces de este modo.
Me pongo en un rincón, junto al lugar
que ya se había transformado en casa,
en seguro recinto de la vida,
y oigo el temblor de todas esas hojas
como un pueblo con una sola lengua;
escucho el agua de ese movimiento
que es libertad al tiempo que destino,
y en su verdor iluminado aprendo
a ser mejor y más el ser que quiero.

Antonio Moreno

jueves, 7 de marzo de 2019

Autorretrato en un tren



No hay nada personal en este almendro, todo florecido
junto al verdor oscuro de un naranjo y el sol de media tarde,
pero es como si en tal rincón se hallara lo que es más mío.

Miro el verdín que crece entre la luz húmeda de la tierra,
y el color de los frutos, y algunas diminutas flores blancas.


Y queda mi reflejo en el cristal mientras el tren se aleja.

Antonio Moreno
Pissarro

miércoles, 6 de marzo de 2019

Búsqueda eterna





Como se entra en los muslos que uno ama,
con turbación y miedo,
buscando salvación, placer, ternura,
consuelo, vida, muerte,

así he entrado en los libros,
abriendo, acariciando, desgarrando,
en busca de palabras sanadoras,
de signos, de senderos luminosos,

asaltándome siempre,
muy dentro del abrazo o el poema,

la misma pesadumbre,
el mismo hondo silencio.

Pedro Sevilla

martes, 5 de marzo de 2019

Aquel día




Me dirás que no es cierto, pero de vez en cuando parece
que el mundo se detiene. Que ha dejado de girar y,

por una vez amable con nosotros y como avisándonos,
nos prolonga ese preciso momento, por siempre.

Me dirás que soy un exagerado,
que las cosas de las que te hablo no son tan importantes,
tan definitivas, comparadas con otras que pasaron.

Pero cuando aquella tarde de julio,
siendo aún joven, aún tímido,
vi a todos los de casa jugando al fútbol en aquel prado,
lo mismo la niña más pequeña que los más ancianos,
en aquel momento comprendí
que pronto algunos de nosotros,
y aquel lugar,
habrían desaparecido.

Aquel día no sucedió nada especial,
pero aquel momento,
aquel día de abejas de leche y prados de cera,
para mí será único siempre.


Kirmen Uribe
Andrew Macara

domingo, 3 de marzo de 2019

Haya







Imaz, de Alzo, plantó un retoño de haya
en el monte Basaitz, el año que conoció a su mujer.

Lo cuidó con esmero durante toda su vida,
y rodeándolo con su cinturón notaba cómo crecía.

Fue uno de los mejores escribiendo coplas,
y murió en 1893. Su mujer, veinticinco días después.

Para abarcar el contorno del haya, hoy en día
le haría falta un cinturón de cinco metros.



Kirmen Uribe.
Ken Bushe

sábado, 2 de marzo de 2019

Un libro



Un día mi madre
me llevó al mercado
Allá me compró un pollito. 
Estaba dentro 
de una caja de cartón
(....)
Un libro es eso: 
Una caja de cartón
Con algo vivo dentro.


Kirmen Uribe
Quint Buchholz

jueves, 28 de febrero de 2019

Palabras


"..abro un libro de silencios
por la página de tu espalda
y encuentro la palabra alegría
y la palabra alegría lleva acento
y yo se lo quito
y te lo pongo en la nuca".

Pedro Casariego

Gracias Rosa

sábado, 23 de febrero de 2019

Una mujer



Una mujer que se siente que está sola
tiene muchas maneras de morir
a manos de ella misma.
Basta con extraer de su mirada
aquel brillo incendiario de la niña que fue.

Una mujer que siente que está sola
tiene muchas maneras de caer.
Basta con tatuar en su centro:
estás hecha de nadie
y no sirves de nada sin un hombre.

Una mujer que siente que está sola
tiene muchas maneras de inmolarse por dentro
sin que nadie lo note.
Basta con amarrarse
un corazón de hielo alrededor del cuerpo
y esperar.

Rosana Acquaroni

jueves, 21 de febrero de 2019

La destrucción y el amor




Se querían, sabedlo (Vicente Aleixandre)

Se querían.
Ocultos, pusilámines,
como ratones ciegos en su rueda infinita.
Al principio sufrían por la luz.

Se citaban de noche
primero en los tranvías de azul amaneciendo,
después en los garajes,
o en las bocas de metro,
o en la senda escondida
hallada en algún parque.

Se rendían
al arrecife calcáreo del deseo.

Su cuerpos se buscaban
como busca la herida el salitre del tiempo.

Se querían
como las flores a las espinas hondas,
a pesar del misal y la ceniza,
de los ciclos bursátiles,
de la murmuración de los serenos.
De los viajes de él

                    la costura de ella
(y la culpa acechante
como un rifle apostado en cualquier agujero).

Se querían de noche, cuando los perros hondos
nunca en los cines
nunca entre las familias
que arropan a sus hijos.

Se querían.
Sabedlo

La casa grande. Rosana Acquaroni

miércoles, 20 de febrero de 2019

Baldío




El niño que fui se asoma furtivo
desde mis ojos al rincón del paisaje.
Entre la dureza austera de los edificios
y la amplia sonrisa colorida de las ventanas
aquel rincón que queda del paisaje
pertenece intacto al niño que fui entonces
y el niño que fui entonces desciende
alborozado de mis ojos, se desliza
entre los juncos, tira piedras a las lagartijas
y salta sobre viejas hojas de zinc
herrumbroso, en un escenario perfecto de girasoles
antiguos. Salgo entonces de allí
y el niño que fui regresa extenuado
y se duerme a la sombra de mis ojos.

Rui Knopfli
Doisneau

miércoles, 13 de febrero de 2019

Decíamos ayer




He encontrado en las páginas primeras 
de la mañana, por sorpresa, el hilo 
de la memoria, el esquivo poema 
que contiene la vida. Es muy temprano. 
Estamos en septiembre, queda poco 
para decir adiós a todo esto 
hasta el año que viene. 
Hace días que llueve mansamente 
sobre el mundo, hay un cazo de leche 
y un presagio que humea en la cocina de carbón 
como una despedida. Qué pronto pasa un año. 
La abuela corta el pan en rebanadas 
todas iguales, como si fuera un dios, 
y me mira muy hondo cuando dice: 
e cedo, negra sombra, ¿ti nunca tes acougo? 
No sé qué contestar, todo es confuso. 
Tengo muy pocos años –me supongo– 
y hay cosas que no entiendo todavía. 
Le pido que me explique las razones del frío 
o cómo puede ser que aquel muchacho 
llegara a presentir, siempre callado, 
lo que iba a ser la vida después de algunos años, 
lo que iba a estar haciendo en esta tarde 
sin nadie: devanar la madeja de los días, 
volver la vista atrás, tirar del hilo. 


Alfredo Buxán
James Guppy

lunes, 11 de febrero de 2019

Momentos




¿Qué haces?
Nada. Sólo
miro llover
sobre la plaza.
Y se sentó a su lado.
Y se sumó,
en silencio,
a aquella celebración
de la nostalgia,
a aquella exuberancia
de la melancolía.


Karmelo Iribarren
Leonid Afremov

sábado, 9 de febrero de 2019

Cronopio



"No es fácil ser cronopio.
 Lo sé por razones profundas,
 por haber tratado de serlo a lo largo de mi vida;
 conozco los fracasos, las renuncias y las traiciones.
 Ser fama o esperanza es simple, 
basta con dejarse ir y la vida hace el resto.
 Ser cronopio es contrapelo, contraluz, contranovela,
 contradanza, contratodo, contrabajo,
 contrafagote, contra y recontra
 cada día contra cada cosa que los demás aceptan
 y que tiene fuerza de ley."
Julio Cortázar
Quint Bucholz

miércoles, 6 de febrero de 2019

El centro del amor



El centro del amor
no siempre coincide 
con el centro de la vida.
Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.
Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.


Roberto Juarroz

lunes, 4 de febrero de 2019

Un amor más allá del amor





Un amor más allá del amor, 
por encima del rito del vínculo, 
más allá del juego siniestro 
de la soledad y de la compañía. 
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida. 
Un amor no sometido 
a los fogonazos de ir y de volver, 
de estar despiertos o dormidos, 
de llamar o callar. 
Un amor para estar juntos 
o para no estarlo 
pero también para todas las posiciones 
intermedias. 
Un amor como abrir los ojos. 
Y quizá también como cerrarlos.


Roberto Juarroz
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