La belleza que ofrece la poesía es una belleza íntima,porque la poesía nos hace bellos y,
en ese trance, nos vuelve dioses de nosotros mismos.
Pero en esa operación en la que participamos todos,
como poetas o como lectores,
la poesía nos hace universales,
nos convierte en universo.
Es por eso que, entre todas las cosas,
la poesía une mis fragmentos,
me establece en la categoría de lo humano,
de lo que es capaz de amar.
Ante la poesía quedo perplejo:
me obliga a mirarla de frente,
me impide mentir;
soy lo que soy sin ambages.
Me une y, por tanto, me libera:
me pone dentro de mí.
Al volverme humano,
me desaliena,
me corta la retirada,
me ubica en la tierra,
me da realidad.
Eduardo Mileo
Pintura: Eau qui dort. Danielle Richard












































