
Bien sé que he de deciros adiós,
renovada y más fresca la Tierra:
quizá siga estando, rosado, el melocotonero
blog de rescate de la historia familiar, de la patagonia, vivencias, recuerdos, arte y poesía

Bien sé que he de deciros adiós,
Enciende la candela, y mira
cuán extensa es la sombra
de este pequeño libro.
La llama te revela
lo que no está ahí escrito,
la parte del silencio.
Este adentro
solo lo muestran las candelas.
José Jiménez Lozano
Una vez fui una chica con futuro.
Leía en latín a Horacio y a Virgilio
y recitaba a Keats completo de memoria.
Al entrar en sus cuevas, los adultos
me capturaron: comencé a parir
hijos de un hombre necio y vanidoso.
Ahora cuando puedo lleno el vaso
y lloro al recordar algún verso de Keats.
Una mujer ignora, cuando es joven,
que no hay lugar alguno
donde poder quedarse para siempre.
Y no comprende porque nunca llega
aquel o aquella donde hallar descanso.
Las muchachas lo ignoran: los principios
no se parecen nunca a los finales.
Margarit
"En un súbito impulso se abrazaron,
se abrazaron, se abrazaron.
Metiendo cada uno en su pecho el del otro
hasta besarse con los corazones".
Hay lugares que,
No te rindas ahora. Ese dolor
pequeño que te parece a ratos otra cosa,
una ola terrible
que amenaza llevarse por delante
algo más que la vida, es solo ruido
y alboroto.
Es el miedo que tiembla.
Un manotazo al aire que da el alma
para recomponerse.
No te rindas y espera.
Cuando el viento, de nuevo, se lo lleve,
verás el rostro intacto de las cosas,
la obstinada belleza de lo que te rodea.
Alfredo Buxán
“Que todo pueda cambiar y no cambiarnos;
Quisiera ver un día aquella tierra,
la que me desterró a mundos ajenos,
ir por las calles consabidas,
pararme ante las ruinas de mi adolescencia
furtiva, abandonada, anónima.
Mascha Kaleko
Hay noches
que no ocurren nunca
y tú las buscasmoviendo la boca.Después te imaginas sentadaen el lugar de los dioses.Y no sabes decirdónde está el sacrilegio:si en el repudiode la edad adulta—que nada perdona—o en el afánde ser inmortalpara vivir infinitasesperanzas de nochesque no ocurren nunca.Alda MeriniGiarrano
Con dedos invisibles, por la noche,
alguien trenza de nuevo los destinos.
Recompone lo roto, le devuelvela armonía perdida a lo imperfecto.Cobran vida las cosas que no fueron,y lo que el mal deshizo, vuelve a ser.Del cerebro dañado surge un ríode aguas siempre tranquilas. De la médulaenferma crece un bosque de hayas, míraloahí, ahí. Lo que no tuvo forma,lo que no llegó a ser, el niño muerto,el destino truncado, un amor triste,todo esto resucita en esos dedosque vibran en la noche. Y así surgela inconstante belleza de este mundo.Y también la del más alláque no conoceremos.