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La rosa
no buscaba la aurora:
casi eterna en su ramo,
buscaba otra cosa.
—Casida de la rosa, F. G. Lorca
W. A. Mozart: Concierto para piano n.º 21 K...
Hace 3 horas.
blog de rescate de la historia familiar, de la patagonia, vivencias, recuerdos, arte y poesía
1 comentario:
Así es ,si esas incòmodas lluviecitas no existieran los campos morirían de sed.
Hasta nuestra piel quedaría apergaminada.
Es necesario un otoño lluvioso para una primavera fértil
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