domingo, 31 de mayo de 2009

Economía doméstica

He aquí la regla de oro, el secreto del orden:
tener un sitio para cada cosa
y tener

cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa.

Impecable anaquel de los libros:
un apartado para las novelas,
otro para el ensayo
y la poesía en todo lo demás.

Si abres una alacena huele a espliego
y no confundirás los manteles de lino
con los que se usan cotidianamente.

Y hay también la vajilla de la gran ocasión
y la otra que se usa, se rompe, se repone
y nunca está completa.

La ropa en su cajón correspondiente
y los muebles guardando las distancias
y la composición que los hace armoniosos.

Naturalmente que la superficie
(de lo que sea) está pulida y limpia.
Y es también natural
que el polvo no se esconda en los rincones.

Pero hay algunas cosas
que provisionalmente coloqué aquí y allá
o que eché en el lugar de los trebejos.

Algunas cosas. Por ejemplo, un llanto
que no se lloró nunca;
una nostalgia de que me distraje,
un dolor, un dolor del que se borrró el nombre,
un juramento no cumplido, un ansia
que se desvaneció como el perfume
de un frasco mal cerrado.

Y retazos de tiempo perdido en cualquier parte.

Esto me desazona. Siempre digo: mañana...
y luego olvido. Y muestro a las visitas,
orgullosa, una sala en la que resplandece
la regla de oro que me dio mi madre.


Rosario Castellanos
Pintura: Edmundo Tarbell

10 comentarios:

carmensabes dijo...

Precioso post!!

Adrianina dijo...

Quien muestra un desorden total en lo cotidiano, tampoco debe tener sus pensamientos muy ordenados. Pero a su vez tanta pulcritud y manía algo esconde. ¿Distracción?¿escape?

Lo ideal es mantener un equilibrio, los extremos no son buenos.
Besos Beatriz. Que tengas una linda tarde noche de domingo vos y los tuyos.:-)

Ulysses dijo...

Precioso post pero yo no puedo mantener tanto orden, cada semana lucho contra el desorden.
Un pequeño chiste "La regla de oro: Quien tiene el oro hace las reglas"

Saludos amiga

Odel dijo...

Sencillamente precioso

elena clásica dijo...

Palabras, siluetas y colores que estremecen. Así es, en verdad, por mucho que queramos ordenarlo todos, o nuestro entorno más inmediato, habrá una esencia de emociones que afortunadamente duele, para recordarnis que estamos vivos y amamos.
Dulcísima.

auroraines dijo...

Hermosa pintura Beatriz. El orden que damos a las cosas pero que a la vez no es tan rígido porque siempre hay alguien que viene y las cambia de su lugar o nosotros mismos rebelarnos ante estructuras heredadas y hacerlo según nuestro sentir.
Besos

SUREANDO dijo...

Yo veo una gran tristeza detrás de tanto orden autoimpuesto en su vida.
Frustraciones, olvidos de sí misma,
sueños incumplidos...

Gracias por pasar y comentar

El Profe dijo...

Es un poema desalentador... Uno/a se empeña en ordenar las cosas que le rodean, los objetos, los enseres y todo va bien; pero cuando intenta poner orden en las "cosas de dentro", las importantes,... ahí viene el caos.
Gracias por darnos a conocer a Rosario Castellanos.
Una sugerencia: ¿podrías poner un enlace a alguna página interesante de la autora (o el autor) para poder acceder a más datos? En cualquier caso, muchas gracias y un saludo afectuoso.

Anónimo dijo...

Cada vez que veo tu blog, cada vez encuentro maravillosas poesías.
Esta es, como decir, preciosa, profunda, dice tanto en esas palabras sencillas, en fin que me ha encantado.
Un saludo
Teresa

Clarice Baricco dijo...

Una de mis poetas de almohada.


Abrazos preciosa.

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