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sábado, 16 de noviembre de 2019

Je crois entendre encore



Me enternece la orfandad de los taxis,

como relojes parados en días de lluvia
y los frágiles tallos de las margaritas,
ajenos al zumbido incesante
de las hachas en la selva.

Pienso en los paraguas perdidos,
en la segunda vida de las cosas rotas
o en esos guantes desparejados
conservando caricias para nadie,
tan parecidos a islas solitarias
cuando se han ido los turistas y la luz
dibuja una telaraña en el aire
que parece siempre a punto de romperse.

A veces creo escuchar a mi hermano
que me saluda desde un día perdido
en el turbio manglar de la memoria,
y me parece oír ancianos glaciares
fundiéndose a kilómetros de aquí.

Tengo quemaduras en los dedos.
Es la belleza, estúpido -me digo-.
Y lloro.

Alfonso Brezmes

lunes, 5 de agosto de 2019

La noche



Afuera la noche
sacudiendo angustias.
Adentro, el corazón
fresco de amor
¡Como una hoja nueva!


Norah Lange

lunes, 13 de mayo de 2019

Paris




«Siempre hemos vuelto juntos a París.»

                     
                        «En nuestra ausencia puedo imaginarlos
                        en el Louvre. Son esta parte de nosotros
                        que permanecerá siempre en París.
                        (…) … Jóvenes o viejos
                        según en qué París de todos estos
                        París de nuestro amor
                        serán nosotros en algún bistrot.»

       
                        «Venía atravesando una ciudad
                        construida con sueños y recuerdos.
                        (…) Y de pronto vio el rótulo: Hotel de l’Avenir.
                        Ella seguía allí esperándolo.
                        Y con una sonrisa le dijo: al fin has vuelto.
                        Lo único decente que hay en ti
                        nunca ha salido de esta habitación,
                        de aquí conmigo
              Margarit

lunes, 29 de abril de 2019

Tu alma...




Tu alma y la mía son gemelas 
como mis manos: la derecha y la izquierda. 

Tan cálidas y tiernas son unidas 
como dos alas de un pájaro dormido. 

¡Por un ciclón quedamos separados, 
por un abismo, tú y yo, como dos alas! 

Marina Tsvietáieva

miércoles, 3 de abril de 2019

Bajo la luna



Camina hacia la casa de la infancia
midiendo cada paso. No puede verle nadie
porque el polvo se extingue con los años
y sólo queda el hondísimo rasguño
de la felicidad en el alma desarmada
de quien se acerca a la orilla
con el fervor intacto de los primeros años.
Un hombre solitario bajo la luna llena
parado ante un paisaje que no existe
para el resto del mundo.
Abre el portón
con lentitud, como ha hecho siempre.
Se detiene en el umbral ya casi sin aliento.
Como si no quisiera desvelar el misterio
o alborotar la paz de los que duermen.

Alfredo Buxán

Mi casa de la infancia en la isla  Tierra del Fuego

jueves, 28 de marzo de 2019

Razón de amor



No es sólo la pasión de los abrazos,
la saliva, el aroma, el vértigo, los besos
o el plácido desvelo de la ausencia.

Mi amor es la fábula y la trama,
el relato interior que sigue a cada encuentro,
la glosa que acompaña los adioses,
el minucioso examen de las frases
y el eco que tu voz le pone a mi silencio.

Mi amor es ser feliz y no engañarme
anticipando el daño del negro desengaño,
cuando el sexo se esfume en el recuerdo
remoto y resentido de un orgasmo.
El consentir la calma en las mareas
y atesorar las horas y los días
de la fiesta de luz que celebramos,
del banquete voraz de los sentidos.

Y abolir la frontera de los cuerpos,
detenernos, subiendo la escalera,
a besarnos en todos los peldaños.


Leopoldo Alas Mínguez

miércoles, 6 de marzo de 2019

Búsqueda eterna





Como se entra en los muslos que uno ama,
con turbación y miedo,
buscando salvación, placer, ternura,
consuelo, vida, muerte,

así he entrado en los libros,
abriendo, acariciando, desgarrando,
en busca de palabras sanadoras,
de signos, de senderos luminosos,

asaltándome siempre,
muy dentro del abrazo o el poema,

la misma pesadumbre,
el mismo hondo silencio.

Pedro Sevilla

jueves, 28 de febrero de 2019

Palabras


"..abro un libro de silencios
por la página de tu espalda
y encuentro la palabra alegría
y la palabra alegría lleva acento
y yo se lo quito
y te lo pongo en la nuca".

Pedro Casariego

Gracias Rosa

sábado, 23 de febrero de 2019

Una mujer



Una mujer que se siente que está sola
tiene muchas maneras de morir
a manos de ella misma.
Basta con extraer de su mirada
aquel brillo incendiario de la niña que fue.

Una mujer que siente que está sola
tiene muchas maneras de caer.
Basta con tatuar en su centro:
estás hecha de nadie
y no sirves de nada sin un hombre.

Una mujer que siente que está sola
tiene muchas maneras de inmolarse por dentro
sin que nadie lo note.
Basta con amarrarse
un corazón de hielo alrededor del cuerpo
y esperar.

Rosana Acquaroni

jueves, 21 de febrero de 2019

La destrucción y el amor




Se querían, sabedlo (Vicente Aleixandre)

Se querían.
Ocultos, pusilámines,
como ratones ciegos en su rueda infinita.
Al principio sufrían por la luz.

Se citaban de noche
primero en los tranvías de azul amaneciendo,
después en los garajes,
o en las bocas de metro,
o en la senda escondida
hallada en algún parque.

Se rendían
al arrecife calcáreo del deseo.

Su cuerpos se buscaban
como busca la herida el salitre del tiempo.

Se querían
como las flores a las espinas hondas,
a pesar del misal y la ceniza,
de los ciclos bursátiles,
de la murmuración de los serenos.
De los viajes de él

                    la costura de ella
(y la culpa acechante
como un rifle apostado en cualquier agujero).

Se querían de noche, cuando los perros hondos
nunca en los cines
nunca entre las familias
que arropan a sus hijos.

Se querían.
Sabedlo

La casa grande. Rosana Acquaroni

miércoles, 20 de febrero de 2019

Baldío




El niño que fui se asoma furtivo
desde mis ojos al rincón del paisaje.
Entre la dureza austera de los edificios
y la amplia sonrisa colorida de las ventanas
aquel rincón que queda del paisaje
pertenece intacto al niño que fui entonces
y el niño que fui entonces desciende
alborozado de mis ojos, se desliza
entre los juncos, tira piedras a las lagartijas
y salta sobre viejas hojas de zinc
herrumbroso, en un escenario perfecto de girasoles
antiguos. Salgo entonces de allí
y el niño que fui regresa extenuado
y se duerme a la sombra de mis ojos.

Rui Knopfli
Doisneau

miércoles, 6 de febrero de 2019

El centro del amor



El centro del amor
no siempre coincide 
con el centro de la vida.
Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.
Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.


Roberto Juarroz

lunes, 4 de febrero de 2019

Un amor más allá del amor





Un amor más allá del amor, 
por encima del rito del vínculo, 
más allá del juego siniestro 
de la soledad y de la compañía. 
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida. 
Un amor no sometido 
a los fogonazos de ir y de volver, 
de estar despiertos o dormidos, 
de llamar o callar. 
Un amor para estar juntos 
o para no estarlo 
pero también para todas las posiciones 
intermedias. 
Un amor como abrir los ojos. 
Y quizá también como cerrarlos.


Roberto Juarroz

sábado, 26 de enero de 2019

Algunas tardes


Una tristeza insólita
me invade algunas tardes.
La de hoy es una de ellas.
En el sombrío cuarto de estar
triste,
permanezco a la espera
de que la luna certifique la defunción del día.
Este es por fin el cuarto
menguante de una luna llena
de macilenta luz
que me confirma lo que yo esperaba:
el día
que tanto me dolía ya se ha muerto.
Y la noche es el sueño: al fin, la nada.


Ángel González
Luna en el Estrecho de Magallanes, enero 2019

martes, 8 de enero de 2019

Punta Arenas



De la infancia me traje la nostalgia,
Los huesos de ballenas en los patios,
Los vestigios tristes de una raza noble
Extinguida con estricnina y balas.
La mar de fondo
El viento
La nieve silenciosa
Los pañuelos
Las mujeres dulces
tras las carrozas
De caballos enlutados
El viento antártico
Las nubes solas
Los oscuros petreles
Los barcos varados
En el fin del mundo
Una tienda donde vendían
Restos de naufragios
Un cementerio cerca de mi casa
Las suaves ensenadas
Los guanacos de ojos dulces
Las ovejas
Los lupinos
Y los sueños

Pamela Palma

(Vengo regresando de mi tierra en el sur del sur, viento, luz y agua.)

miércoles, 2 de enero de 2019

Happy New Year




Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.


Cortázar

sábado, 15 de diciembre de 2018

Dream a little dream of me



Invítame a tu sueño,
déjame compartir esa película
donde el tiempo es deforme y el deseo se cumple.
Sueña un poco conmigo y te prometo
ser la mujer perfecta
para ti, mientras vivas con los ojos cerrados.
Te besaré con labios de cereza,
mezclaré sabiamente la pasión con ternura
y cuando llegue el alba me iré sin hacer ruido.

Amalia Bautista

jueves, 13 de diciembre de 2018

Los detectives perdidos

Para MSdeL



Los detectives perdidos en la ciudad oscura.
Oí sus gemidos.
Oí sus pasos en el Teatro de la Juventud.
Una voz que avanza como una flecha.
Sombra de cafés y parques
Frecuentados en la adolescencia.
Los detectives que observan
Sus manos abiertas,
El destino manchado con la propia sangre.
Y tú no puedes ni siquiera recordar
En dónde estuvo la herida,
Los rostros que una vez amaste,
La mujer que te salvó la vida.

Roberto Bolaño

domingo, 9 de diciembre de 2018

Amante de lluvia


Vienes, desde tan lejos, a mis ojos 

y los ciegas de llanto.

Ciegos también tus ojos y los míos

bajo aquel aguacero de la noche

primera, palpándonos los rostros

para encontrar los labios y bebernos.

La lluvia generosa que caía

inundó de alegría la pobreza

de un domingo cualquiera,

que ya es único y nuestro,

y nos hizo sentirnos inmortales

(no puede ser humana tanta dicha),

anegados en besos, agua y risas.



¡Ay, amante de lluvia y alegría,

detenido para siempre en la noche que te amé!

Tan ido como el viento codicioso

que robaba los oros

a los dormidos árboles

y empujaba tu cuerpo contra el mío,

me vienes a la mente, de improviso,

volando la hojarasca

que otoño tras otoño te ocultaba.

Y la plaza sonora de la boca,

convertida en un pozo de silencios

donde oxidadas yacen las palabras

con su vaho levísimo de escombros,

se me llena de aquel urgente jugo

donde saltaban vivos, como peces, los besos.



Perdido y sin retorno, amor,

y yo ya acostumbrada a tanta ausencia,

de repente me vienes como un rayo

directo al corazón, reseco de cenizas,

y sangra la amapola disecada.

Tan lejos y tan ido, en un instante

te haces dueño de mí, lunar e intacta,

sólo con ver tu foto en los diarios..

Elvira Daudet


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