domingo, 25 de junio de 2017

Nunca



Nunca me acerco tanto a ser mujer
como cuando abandono mis palabras,
repliego el abanico
tras el que ensayo risas de gioconda,
desciendo del tinglado de mis gestos
por peldaños estrechos y gastados
y me quito en silencio, a oscuras,
los adornos.
Alguien está conmigo a quien no veo,
que me recoge el alma como un traje arrugado
y me la va subiendo de los pies a los hombros:
la mujer que seré.
No alcanzo todavía a mirar cara a cara
a esa mujer secreta, que apenas si aletea
cuando deja de oírme trajinar (…)
Nunca veré sus ojos de sibila.
Ahora porque no llego a ellos, de tan altos,
de tan imprevisibles,
y un día (…) sustituirán el brillo mendaz de los espejos
y abarcarán muy serios,
bajo un toldo de sombra
-¿por qué pienso tan seria a esa mujer?-
la figura lejana e irisada
de aquella adolescente
que soñaba una vez con conocerla.

Carmen Martín Gaite
Klimt

viernes, 23 de junio de 2017

Clara en los Uffizi



Ibas despreocupada paseando
por  las salas del museo de los Uffizi,
sin saber hacia dónde dirigir tus dos ojos;
avanzabas quizá con el cansancio
del que ha recorrido Florencia todo el día.
No sabías que, de repente, allí
te iba a asaltar un poderoso símbolo:
el de la inesperada Belleza,
el ideal sublime de Belleza y Verdad,
ese que (todavía) nos hace a los humanos
más humanos.

Botticelli fue el nombre del artista.
La Primavera el cuadro.
No supiste qué hacer
y te quedaste muda.
Simplemente dejaste que hablase el corazón.
Y te pusiste a llorar.
Y llorabas,
y llorabas.

A la Verdad y a la Belleza sólo
le faltaban el gozo de tus lágrimas.


Antonio Colinas

miércoles, 21 de junio de 2017

El encuentro




Mientras estuvieron hablando de la nueva moral
Sus ojos me exploraban.
Y cuando me levanté para irme
Sus dedos fueron como el tisú
de una servilleta de papel japonés.

Ezra Pound
Pintura: Boguereau

martes, 20 de junio de 2017

Sólo...



Sólo las almas bárbaras son capaces
de esquivar
la definitiva estocada
de la belleza.
Diego Vasallo
Pintura:Ton Dubbeldam

sábado, 17 de junio de 2017

Piaf


Te han condenado.
Una oración,
como limosna insuficiente,
ha caído
sobre la tapa de tu féretro.
Te han condenado, Edith,
por no querer ser
la excepción que confirma
la regla. Porque
querías,
tú, gorrión
de la calle, ser
la regla. Porque
intentabas salirte de la calle.
Te han condenado como
si Dios no fuese amor. El dedo
ejemplar
-una uña sucia, como
si lo viera- se alzó
sobre tu frente
y mostró al mundo
que sólo esa limosna- por sí acaso...-
merecías.

De nuevo a la intemperie.
Esta vez " a la calle"
te han dicho.
A la calle amarilla
de los muertos, sin Senas,
sin flores, sin guitarras.

Pero tú, Edith, sonreirás.
Tuviste ya tu infierno
al borde de la cuna: sabes
lo que un niño criado con alcohol.
Edith, mystère Piaf, rezabas
no al morir, al cantar;
y sin saber por qué,
por quién acaso. Ahora
es cuando cantas en la inmensa calle
de Dios, alegremente,
Edith, mystére Piaf.    

Julia Uceda
Gracias Rubén por la foto.

martes, 13 de junio de 2017

Se vive así...


Se vive así,
cobijado en un mundo delicado,
 y uno cree que vive. 
Entonces lee un libro (...), o va de viaje (...) 
y descubre que no vive, 
que está simplemente hibernando.
 Los síntomas de la hibernación
 se pueden detectar fácilmente. 
El primero es la inquietud. 
El segundo síntoma 
(que llega cuando el estado de hibernación 
empieza a ser peligroso
 y podría degenerar en muerte) 
es la ausencia de placer. Eso es todo. 
Parece una enfermedad inocua. 
Monotonía, aburrimiento, muerte.
 Hay millones de personas que viven
 (o mueren) así, sin saberlo. 
Trabajan en oficinas. Tienen coches.
 Salen al campo con su familia.
 Educan a sus hijos.
 Hasta que llega una brusca conmoción: 
una persona, un libro, una canción... 
y los despierta, salvándoles de la muerte.
Anaïs Nin

viernes, 9 de junio de 2017

Hipermetropía


Me persigue la rara luz de los bisiestos
-años que pasan por la vida de puntillas-
y el errático paso de los números primos.

Tengo la caligrafía de un niño expulsado
que ha aprendido a escribir fuera del aula
observando el vuelo de las aves que retornan.

No conozco el descanso; mi patria es otra siempre
y no soy capaz de ver lo que tengo más cerca.
Yo no estoy, yo voy,
y ese es mi estar en el mundo.

Como esas plantas que crecen hacia abajo,
para poder echar raíces en el aire.

Alfonso Brezmes


miércoles, 7 de junio de 2017

Aquí está el poema



Aquí está el poema que iba a escribir
antes, pero que dejé
porque te levantabas.
Estaba pensando otra vez
en aquella primera mañana en Zúrich.
Nos levantamos antes del amanecer.
Durante un instante no sabíamos dónde estábamos.
Salimos al balcón que daba
al río y a la parte vieja de la ciudad.
Allí estábamos, sin más, callados.
Desnudos. Viendo cómo se aclaraba el cielo.
Tan conmovidos y tan felices. 
Como si nos hubieran colocado allí
justo en aquel momento.

Raymond Carver

domingo, 4 de junio de 2017

Sabes...



¿Sabes que me gustaría?
Un día de mi infancia.

Elio Vittorini

viernes, 2 de junio de 2017

Momento



Los pájaros en la ventana, 
las persianas entornadas: 
un aire de infancia y de verano
que me consuela. 
¿Tendré de verdad los años
que sé que tengo? 
¿O solamente diez?
 ¡De qué me ha servido la experiencia? 
Para vivir satisfecho con pequeñas cosas 
que me causaban
inquietud un tiempo.


Umberto Saba
Pintura: Bogdanov
Gracias Pilar.
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