domingo, 1 de julio de 2012

El niño perdido



Lenta infancia de donde
como de un pasto largo
crece el duro pistilo,
la madera del hombre.

Quién fui? Qué fui? Qué fuimos?

No hay respuesta.Pasamos.
No fuimos.Éramos.Otros pies,
otras manos,otros ojos.
Todo se fue mudando hoja por hoja
en el árbol.Y en ti? Cambió tu piel,
tu pelo, tu memoria.Aquél no fuiste.
Aquél fue un niño que pasó corriendo
detrás de un rio,de una bicicleta,
y con el movimiento
se fue tu vida con aquel minuto.
La falsa identidad siguió tus pasos.
Día a día las horas se amarraron,
pero tú ya no fuiste, vino el otro ,
el otro tú, y el otro hasta que fuiste,
hasta que te sacaste
del propio pasajero,
del tren, de los vagones de la vida,
de la substitución, del caminante.
La máscara del niño fué cambiando,
adelgazó su condicón doliente,
aquietó su cambiante poderío:
el esqueleto se mantuvo firme,
la sonrisa,
el paso, un gesto volador, el eco
de aquel niño desnudo
que salió de un relámpago,
pero fue el crecimiento como un traje!
Era otro el hombre y lo llevó prestado.

Así pasó conmigo.

De silvestre
llegué a ciudad, a gas, a rostros crueles
que midieron mi luz y mi estatura,
llegué a mujeres que en mi se buscaron
como si a mi se me hubieran perdido,
y así fue sucediendo
el hombre impuro,
hijo del hijo puro
hasta que nada fue como había sido,
y de repente apareció en mi rostro
un rostro de extranjero
y era tambien yo mismo:
era yo que crecía,
eras tú que crecías,
era todo,
y cambiamos
y nunca más supimos quienes éramos,
y a veces recordamos
al que vivió en nosotros
y le pedimos algo,tal vez que nos recuerde,
que sepa porlomenos que fuímos él,que hablamos
con su lengua,
pero desde las horas consumidas
aquél nos mira y no nos reconoce.

Neruda
Pintura:Albert Anker

3 comentarios:

ana maría parente dijo...

Siempre ,me imagino niña paseando por mi jardín y encontràndome con la que ahora soy.
Me tendría simpatía o tendería a odiarme .
Tal vez yo tendría que explicarle a esa criatura que el mundo ha cambiado mucho.
Lo único que le llamaría notablemente la atención es como he sobrevivido a la muerte de mis padres

SUREANDO dijo...

Yo me he preguntado lo mismo Ana María, creo que la niña que fuí me diría:
¿qué hiciste con mis sueños, qué hiciste?
No le diría que mis padres ya no están, no lo resistiría.

Ana dijo...

Amigas somos aún esas niñas, nunca dejaremos de serlo, se cumplen años pero no se cambia en lo esencial.
Si algo no somos capaces de llegar a hacer es porque esa niña que fuímos y somos no lo desea con toda su alma o tiene miedo.

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