miércoles, 1 de abril de 2015

Ojo con ellas



Andan por ahí, con su atrevido miedo, 
portando sus cuarenta y tantos, 
lindas, leídas, viajadas, sensibles.
Ojo con ellas.
Vienen de cerrar una puerta con decisión, 
pero sin olvido. 
Amaron, construyeron, parieron, cumplieron.
Amaron a su hombre, 
dieron alas a sus crías y ahora,
 desentumecieron las suyas: ¡ahí estaban!: 
intactas, brillantes,soberbias, majestuosas,
 listas para el vuelo: no ya las de un hornero,
 sí las de una gaviota, soberana y curiosa.
Saben de la vida y de tu hambre 
porque con su cuerpo han sabido saciarlas.
Expertas en estupidez y sus matices: 
se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor 
y soportaron mucha hasta el dolor; 
sabrán distinguirla, no lo dudes.
Versadas en economía, la aplican en el gesto, 
en el andar y en su exacta sensualidad.
Ojo con sus caderas sabias: 
ya se estiraron y contrajeron,
 se estremecieron y agitaron.
Saben del amor, en todos sus colores, 
desde el rojo resplandor al mustio gris.
Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía.
Prontas a sentir, 
van con una vieja canción en los labios,
 profunda intensidad en la mirada 
y delicada seguridad en la sonrisa.
Pero, si esta advertencia es tardía, 
y descubres que ya no puedes dejar
 de pensar en ella, 
entonces, ten cuidado de ahora en más,
 no te equivoques, no lo arruines:
 no les envíes un mensaje de texto, 
mejor invítale un café con tiempo;
 no recurras al e mail,
 preferirán sin duda un poema en servilleta. 
No les hagas promesas, 
no les vendas imagen,
 mejor exhibe tu autenticidad mas despojada. 
No caigas, por rellenar, 
en aturdido ruido vacuo, 
deja que respire un silencio en común.
Vienen de quemar las naves
 y cambiar comodidad indolente 
por riesgo vital.
Avanzan por un camino incierto,
 pero elegido.
En su cartera, fotos, un perfume 
y algunas lágrimas.
En su mirada, una decisión…
Ojo con ellas…tal vez, si tienes suerte,
 hay una en tu camino.

Jorge E. Cinto

martes, 31 de marzo de 2015

Antes...




Antes de besarse
se quedaban un buen tiempo
mirándose
hasta que les dolía las ganas de besarse.

Luego de besarse
otra vez se abandonaban
sin poder tragar el infinito.
Cada beso era un crimen
que los volvía a dejar
expresamente solos.
Entonces caminaban separados
para llegar al mismo lugar
donde siempre se encontraban.
Y bebían te de jengibre y cardamomo
hasta que la boca
se les llenaba de escorpiones.
Y otra vez les dolía el veneno de besarse
y mordían sus labios y se chupaban los dedos
como si comieran de un frasco de estrellas.
Mauricio Escribano.

lunes, 30 de marzo de 2015

Algo en ella



Algo en ella

como de semilla floreciendo,

y cierta hostilidad (de amante de las grietas)

a ser besada por el cielo

la hacía incomprensible para mí

y bella de remate.

Tan solo ver sus ojos

esos verdes riachuelos que miraban hacia abajo

(siempre negada al firmamento

porque de allí abajo

le atraían las lujuriosas criaturas)

-esos ojos-

chorreando raudos

por la ladera de su escote

donde dos pájaros hacían nido;

y de solo mirar -ese frío verde-
me sumía en un sueño
que me mantenía despierto.
Me preguntarán ¿por qué?
si no era necesario.
Siguiendo un ritual propio
diré que escasean los hombres
dispuestos a besar la boca de un abismo.
Su presencia, tan asombrosa
como un gesto de ternura en caída libre,
y tan lejana
que a ciencia cierta nada se sabía de ella,
hacía de mí
un lamer antiguo del cielo,
que de todo lo imposible se enamora,
y con lluvia de soles
embaraza a la hembra más profunda.
Aún sin saberlo, era
una recolectora de palabras,
su femineidad la delataba.
Y aunque leal a la tierra orgullosa
sus pezones se hacían evidentes
apenas con el viento.
Después de todo
matar de amor
matarse de amor
matarnos de amor
era su señal, su gesto de libertad,
anunciando la sed y la niebla.
-Estás muerto ya mi cielo- me dijo.
Cuando al caer en mis brazos
sus jaulas reventaron.
Arriesgaba cada borde de mi vida
para que me diera un secreto,
ese secreto que no se le cuenta a nadie
porque nadie lo creería.
-Hay lugares grandiosos,
para el que sabe mirar pequeño
y asombrarse – le confesé desde
el caos primitivo,
y no le di tiempo a nada.
Yo ya venía hechizado
estaba allí desde antes
y era mi voz sin aviso
una fiebre de galaxias.
Mauricio Escribano
Annick Bouvattier
Macriban.

domingo, 29 de marzo de 2015

Amor eterno



Y fuí la mujer de su vida
por catorce minutos y medio.

Lucy Cristina Chau
Robado del blog de Javier

sábado, 28 de marzo de 2015

Elegy



I open the first door. 
It is a large sunlit room. 
A heavy car passes outside 
and makes the china quiver.

I open door number two.
Friends! You drank some darkness 
and became visible.

Door number three. A narrow hotel room.
View on an alley. 
One lamppost shines on the asphalt.
Experience, its beautiful slag.

ELEGÍA
Abro la primera puerta.
Es una gran habitación soleada.
Un coche pesado pasa por la calle
y hace temblar la porcelana.

Abro la puerta número dos.
¡Amigos! Bebisteis algo de oscuridad
y os hicisteis visibles.

Puerta número tres. Una estrecha habitación de hotel.
Vistas a un callejón.
Una farola brilla sobre el asfalto.
Experiencia, su hermoso desecho.


Tomas Tranströmer
Traducción: Hilario Barrero
Pintura: Eduardo Fiel

viernes, 27 de marzo de 2015

Tatuaje




Salgo
esta mañana
dispuesta a tatuarme
una pequeña forma
en alguna parte de mi cuerpo
para que cada vez
que empiece a armar
el rompecabezas musical
con las vocales de tu nombre
repase con mi mano su contorno
y recuerde
que puse presa
la tinta en la piel
a contaminar el epitelio
como una mecánica para el olvido.

Carla Slek

jueves, 26 de marzo de 2015

Después...




Es otra 
acaso es otra 
la que va recobrando 
su pelo su vestido su manera 
la que ahora
retoma su vertical 
su peso 
y después de sesiones
lujuriosas y tiernas 
se sale por la puerta
entera y pura 
y no busca saber 
no necesita 
y no quiere saber 
nada de nadie.


Idea Vilariño
Annick Bouvattier

miércoles, 25 de marzo de 2015

Fugarse...



Fugarse....
pero.
para adentro.

martes, 24 de marzo de 2015

Espasmos de memoria


Sube,
baja,
trepa y me sacude.
Se enciende,
me desborda,
se estremece.
Me aprieta las urgencias.
Me abre,
me penetra,
me lame las entrañas.
Me grita,
-desesperado-
tu recuerdo.
 Mª José Aldunate  en el  blog de Javier

lunes, 23 de marzo de 2015

No me preguntes...


No me preguntes más
por qué sucede todo esto,
sucede.

Begoña Abad

domingo, 22 de marzo de 2015

Sobrevivir



una mujer no espera sino mis manos
y quisiéramos adulterar el tiempo
pasarlo a servicio
jubilarlo
asesinarlo descuartizarlo esconderlo bajo florales
bajo la arena de los domingos de lluvia
de las tormentas perfectas
sin alma ni brillo
yo también espero sus manos
cuando la soledad nos transcurra y nos tire de un hilo
nos iremos deshilachando como pulóveres viejos
mas de esa antigua lana
surgirá un diseño más perfecto que la luna
más hermoso que un sueño
veamos 
mientras tanto 
la manera menos traumática 
de sobrevivir al invierno.
el amor anota en su libreta de haberes nuestros apellidos.
duerme tranquila pequeñita: 
nos tiene en espera.


Leon Peredo

viernes, 20 de marzo de 2015

La tristeza que nos inunda


Perderse cada tarde
en los pliegues de tu falda
para despertar
cada mañana
en el mismo camino
a ninguna parte
meciendo juntos
esta tristeza
que nos inunda
el sexo
ungüento inútil
que se desvanece
ante la epidemia
de soledad
que invade
el lecho
de los viejos amantes.
Autor: Javier Solé
Gracias Javier.

jueves, 19 de marzo de 2015

La poesía



la poesía no se entiende.
habla todos los lenguajes humanos.
puedo, incluso, hablar perro
hablar caballo
hablar pez
pero la poesía sigue sin entenderse.

va al médico
le recetan jarabe para la tos
jarabe para los pájaros
jarabe para la lengua.

sale contenta
se detiene frente a un hombre
y dice lo suyo
el hombre niega con la cabeza
no te entiendo le dice

se detiene frente a una mujer
habla, la poesía dice cosas
articula sonidos
no te comprendo, dice la mujer.

convencida de su afasia
de su vestido rojo agujereado por los siglos
se sienta sobre un banco de plaza y llora
un niño se acerca
deja sobre la tierra su barrilete
y le pregunta qué te sucede

nada, no podrías comprenderme.
el niño la mira extrañado
y le dice algo que la poesía no llega a entender/

León Peredo

miércoles, 18 de marzo de 2015

El espejo



Antes de la aparición del espejo 
las personas no conocían su propio rostro 
más que reflejado en las aguas de un lago. 
Después de un cierto tiempo 
cada uno es responsable de su cara. 
Voy a mirar ahora la mía.
 Es un rostro desnudo. 
Y cuando pienso que no existe otro igual al mío 
en el mundo siento un susto alegre.
 Y nunca lo habrá.
 Nunca es lo imposible. Me gusta nunca. 
También me gusta siempre. 
¿Qué hay entre nunca y siempre 
que los une tan indirectamente e íntimamente

Clarice Lispector

martes, 17 de marzo de 2015

Los otros



debemos intentarlo
ser otros los mismos
la vida tiene la brevedad de un campanazo

la inconexidad de un laberinto

seamos iguales

nosotros los distintos

de otro modo pasaré y pasarás

y ya viejitos y amontonados 

en una cápsula del tiempo

pensaré en vos
pensarás en mí
y un deseo de juventud 
nos devorará las manos
por no habernos animado
a ser otros
nosotros
los mismos.



León Peredo
Giarrano

lunes, 16 de marzo de 2015

La belleza



Es difícil juzgar la belleza
la belleza es un enigma.


Dostoievski
Evelyn Brigeois

domingo, 15 de marzo de 2015

Poema del último visitante


en los cafés de Lérrevu Asfer te vi

un abrigo rojo declaraban tus manos

detrás de ti una torre se movía

iban tus zapatos como ahuyentando puertos

para quitarme de los ojos tu rubí

arrojé vino holandés en mis párpados

el porteur miró con pupilas de vicio el aire
era octubre en la lluvia apenas interferida
tú volabas los sombreros de los escaparates
abollabas con tu perfume el capot de los coches
en los cafés te vi como en un teatro vulgar
adormecer el mundo con venenos de luz
terrible visión para un condenado al hambre. 


 Jacques Zemidell 

viernes, 13 de marzo de 2015

Madre: quiero olvidar



Madre: quiero olvidar
esta creencia sin descanso. Nadie
ha visto un corazón habitado:
¿por qué este pensamiento irreparable,
esta creencia sin descanso?

Estar desesperado,
estar químicamente desesperado,
no es un destino ni una verdad.
Es horrible y sencillo
y más que la muerte. Madre:
dame tus manos, lava
mi corazón, haz algo.

Antonio Gamoneda
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