sábado, 19 de abril de 2014

Una muchacha



Ha salido, tal vez, de su casa hace un rato.
No va a ninguna parte. Da gusto, en primavera,
pasear a estar horas sin rumbo, mientras cae
la tarde lentamente y vuelan los vencejos
en la luz que declina. Ha estado en un jardín;
pasó por una plaza y por una alameda.
Tiene ganas de andar. Ahora, el azar la trae,
despacio, hasta mi calle. Yo, aburrido, me asomo
a un balcón de mi casa, y, al mirar hacia abajo,
la veo venir. Tendrá veinte años apenas.
Camina con la gracia que regala la vida
a quien es bello y joven: gloria, breve del cuerpo;
milagro de lo efímero, que cifra en su relámpago
visos de eternidad. Ajena a mi mirada,
se va acercando. El oro del sol último brilla
en su piel, en sus ojos, en el dulce desorden
oscuro de su pelo. En este instante, cruza
de una acera a la otra. No sabe que la observo,
que su fugaz presencia me hace feliz. Ahora,
pasará por la puerta de la casa en que vivo.
Ya llega. Ya ha pasado. Y sigue. Y va alejándose.
Dentro de unos momentos doblará aquella esquina.



Eloy Sánchez Rosillo 
Kohn



viernes, 18 de abril de 2014

Miro pasar las nubes



¿Qué fue de aquel muchacho que yo fui,
de los días aquellos en que era
cierto o posible todo y toda cosa
se encontraba al alcance de mi mano?
Miro pasar las nubes que la tarde
va moviendo en el cielo. En apariencia,
nada ha cambiado, pero qué distinto
me descubro a mí mismo si contemplo
en el espejo del papel al hombre
que ahora intenta escribir este poema.
Pasan las nubes; pasa el tiempo; pasa
la luz gris del invierno por el cuarto
en el que escribo a solas. A lo lejos,
se oye el rumor del mundo. Late, aquí,
la realidad en silencio. Se diría
que es todo igual, más todo es diferente.
Y difícil. Y extraño. Ya no tengo
la juventud que tuve —o que soñé
que tuve—, aquella fe que mantenía
mi vida en vilo: tantas ilusiones.
Y muy despacio —y a la fuerza— aprendo
a ser el que ahora soy, a ir olvidándome
de lo que fuera mío y la corriente
del tiempo que me ha quitado.
Busco un poco
de paz, y, en esta nada, puedo acaso
decir que soy casi feliz. No pienso.
Acepto. Y vivo.
Pero a veces aún,
cuando miro las nubes que la tarde
va moviendo en el cielo lentamente,
me acuerdo de los días en que era
cierto o posible todo y toda cosa
se encontraba al alcance de mi mano.
Y me pregunto con melancolía
qué fue de aquel muchacho que yo fui.

Eloy Sánchez Rosillo
Yeats by Singer Sargent
Gracias Antón

martes, 15 de abril de 2014

Fuera de sitio




Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:

unas pocas palabras, unos seres exactos,

unas horas muy lisas, una playa (quizá)

donde el daño no acecha.

Imagina la vida como no lo es ahora,

no quiero decir como algo perfecto,

sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,

un tributo al azar sin otro destino

que el confín fugitivo de un eco sin rostro.

Y después cualquier cosa.

Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.

Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,

celebrar lentamente que aniquile mi huella,

mi escritura de hombre, mi certeza de surco,

ser la alta misión de lo que nunca concluye

como no cierra el mar su recado en la orilla.

Pero no es estar quieto la razón ni la meta,

sino un querer más pequeño, una conquista más clara:

ver la vida llegar de su noche a tu noche

en un cuerpo ajeno,

pronunciar su silencio,

abrazar su alambrada,

desear su vacío,

delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,

hasta el tiempo sin tiempo

del país que no haremos.

Antonio Lucas
Kroyer

domingo, 13 de abril de 2014

Noche canalla



Yo no sé si la quise pero andaba conmigo,
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama
y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.
Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como un paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.
La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían que se llegaba al mar;
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros,
por más que yo me muera no la podré olvidar.
Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas.
Esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Sólo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato-robot.
A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.


Javier Egea
Fabián Perez

sábado, 12 de abril de 2014

Esta noche...


Y cuanto de mi amor puedas,
 memoria,
 cuanto puedas,
 tráemelo de nuevo esta noche.



Constantino Cavafis
Carrie Graber

jueves, 10 de abril de 2014

La felicidad....



La felicidad constante 
es la curiosidad.

Alice Munro

miércoles, 9 de abril de 2014

Nana


He pensado en tu muerte
y un resquicio de luz
te ha iluminado el gesto.
¿Me has oído, madre, el pensamiento?
He pensado en tu muerte
como un paisaje conocido y feliz
aunque no sepa situarlo con exactitud.
Y yo te llevaba de la mano.


Esteban Martínez  

Hoy se cumplen 34 años de tu partida...  parece que fue ayer.

martes, 8 de abril de 2014

Qué



¿Qué alegra la noche oscura? 
Una palabra. 
¿Qué enalma la noche oscura? 
Una palabra.
Gelman

lunes, 7 de abril de 2014

jueves, 3 de abril de 2014

Un mundo sin libros...




Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, 
hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; 
en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros. 
A lo largo de la historia el hombre ha soñado 
y forjado un sinfín de instrumentos. 
Ha creado la llave, una barrita de metal 
que permite que alguien penetre en un vasto palacio. 
Ha creado la espada y el arado, 
prolongaciones del brazo del hombre que los usa. 
Ha creado el libro, que es una extensión secular de su imaginación
 y, de su memoria.
A partir de los vedas y, de las biblias, 
hemos acogido la noción de libros sagrados. 
En cierto modo, todo libro lo es. 
En las páginas iniciales de El Quijote, 
Cervantes dejó escrito que solía recoger y leer 
cualquier pedazo de papel impreso que encontraba en la calle.
Cualquier papel que encierra una palabra 
es el mensaje que un espíritu humano manda a otro espíritu. 
Ahora, como siempre, el inestable y precioso mundo puede perderse. 
Sólo pueden salvarlo los libros, 
que son la mejor memoría de nuestra especie.
Hugo escribió que toda biblioteca es un acto de fe;
 Emerson, que es un gabinete donde se guardan 
los mejores pensamientos de los mejores; 
Carlyle, que la mejor universidad de nuestra época la forma una serie de libros. 
Al sajón y al escandinavo les maravillaron tanto las letras, 
que les dieron el nombre de runas, 
es decir, de misterios, de cuchicheos.
Pese a mis reiterados viajes, soy un modesto Alonso Quijano 
que no se ha atrevido a ser don Quijote 
y que sigue tejiendo y destejiendo las mismas fábulas antiguas. 
No sé si hay otra vida. 
Si hay otra, deseo que me esperen en su recinto 
los libros que he leído bajo la luna con las mismas cubiertas 
y las mismas ilustraciones, quizá con las mismas erratas,
 y los que me depara aún el futuro.
De los diversos géneros literarios, 
el catálogo y la enciclopedia son los que más me placen.
 No adolecen, por cierto, de vanidad. 
Son anónimos como las catedrales de piedra 
y como los generosos jardines.
No veré, por cierto, los textos que su diligencia ha juntado,
 pero sé que desde el otro hemisferio me beneficiarán de algún modo 
y que serán de grata lectura.


Borges
Valentin Rekunenko

martes, 1 de abril de 2014

Abril


Este día tan lleno de niñez,
las cápsulas verdes de los eucaliptos
en el suelo, entre hojas.

El buen aroma frío y viejo trae
de la mano, consigo,
los paseos al sol y por un parque
en un abril de viento.

Por mirar la vereda así y oír el ruido
de las hojas, arriba;
por recoger las cápsulas y aspirar hasta el alma
su antiguo olor, se puede,

—a veces, sí, se puede—
abrir puertas cerradas hacía días remotos;
las mañanas del sol y un aire limpio, fino,
los bancos de madera por el borde del parque,
las veredas desiertas,
un viento decidido contra la cara, frío,
y en la mano, tibieza de la mano materna.

Circe Maia
Hockney

lunes, 31 de marzo de 2014

La felicidad...




“La felicidad consiste 
en tomar con alegría 
lo que la vida nos da
 y en soltar con la misma alegría
 lo que la vida nos quita”.
San Agustín 
David Gray

domingo, 30 de marzo de 2014

Habla más suave...



Habla más suave: eres mayor que aquel
que fuiste tanto tiempo; eres mayor
que tú mismo y sigues sin saber
qué es la ausencia, el oro, la poesía

Zagajewski 
Blakely

sábado, 29 de marzo de 2014

Einstein meets Monroe



“Leer poesía requiere mucha energía. 
El lector de poesía también es un poeta,
 un poeta que ha decidido no explicarse (…)
 Detesto el patetismo. 
Soy partidario de un concepto (de poesía)
 en el que la ironía no esté ausente. 

Zagajewski
Bucholz.

viernes, 28 de marzo de 2014

Fantasías




Últimamente
–sobre todo las noches de lluvia–,
fantaseo
con irme
a vivir
a otra ciudad.
Pero no se me ocurre ninguna. 

Karmelo Iribarren 
Foto:Eugene Smith




miércoles, 26 de marzo de 2014

Vista cansada



Tengo
vista cansada.
Las letras
se me emborronan
sobre la página.
Curiosamente ahora
que empiezo a ver
con tanta
claridad
tantas cosas...
Pero no hay gafas
para esto.

Karmelo Iribarren 
Lynn Sanguedolce

martes, 25 de marzo de 2014

Credo



Aquí estoy...
En este mundo todavía... Viejo y cansado... Esperando
a que me llamen...
Muchas veces he querido escaparme por la puerta maldita
y condenada
y siempre un ángel invisible me ha tocado en el hombro
y me ha dicho severo:
No, no es la hora todavía... hay que esperar...
Y aquí estoy esperando...
con el mismo traje viejo de ayer,
haciendo recuentos y memoria,
haciendo examen de conciencia,
escudriñando agudamente mi vida...
¡Qué desastre!... ¡Ni un talento!... Todo lo perdí.
Sólo mis ojos saben aún llorar. Esto es lo que me queda...
Y mi esperanza se levanta para decir acongojada:
Otra vez lo haré mejor, Señor,
porque... ¿no es cierto que volvemos a nacer?
¿No es cierto que de alguna manera volvemos a nacer?
Creo que Dios nos da siempre otra vida,
otras vidas nuevas,
otros cuerpos con otras herramientas,
con otros instrumentos... Otras cajas sonoras
donde el alma inmortal y viajera se mueva mejor
para ir corrigiendo lentamente,
muy lentamente, a través de los siglos,
nuestros viejos pecados,
nuestros tercos pecados...
para ir eliminando poco a poco
el veneno original de nuestra sangre
que viene de muy lejos.
Corre el tiempo y lo derrumba todo, lo transforma todo.
Sin embargo pasan los siglos y el alma está, en otro sitio...
¡pero está!
Creo que tenemos muchas vidas,
que todas son purgatorios sucesivos,
y que esos purgatorios sucesivos, todos juntos,
constituyen el infierno, el infierno purificador,
al final del cual está la Luz, el Gran Dios, esperándonos.
Ni el infierno... ni el fuego y el dolor son eternos.
Sólo la Luz brilla sin tregua,
diamantina,
infinita,
misericordiosa,
perdurable por los siglos de los siglos...
Ahí está siempre con sus divinos atributos.
Sólo mis ojos hoy son incapaces de verla...
estos pobres ojos que no saben aún más que llorar.

León Felipe.
Van Gogh

Luis Jaime

Te recuerdo alegre, Luis Jaime
el 25 de marzo
cumples años
nunca
lo olvido.
Me haces falta...
hoy más que nunca.
que tu tocayo
se va lejos.
Acompaña sus pasos.

lunes, 24 de marzo de 2014

El acto de escribir



Demoro todo lo que puedo el acto de escribir. 
Llega, no obstante, el momento 
(una fuerza oscura me empuja) 
de someterme a la tortura. 
Entonces, una inexplicable cosa sucede:
 de la tortura saco un goce, un cierto placer, 
pero sin que éste deje de ser al mismo tiempo un sufrimiento. 
Es, por lo tanto, un acto masoquista. 
Ahora bien, es el único acto que me justifica
totalmente como el que soy 
y posiblemente sea un acto inscrito 
dentro de la más ciega fatalidad. 
Es decir, no susceptible de renuncia.

El duque de Portland sale a la calle
Juan Perucho
Gracias amigos de Itaca

domingo, 23 de marzo de 2014

Vivir...



Vivir también mi sueño
en el sueño del mundo,
y estar al aire libre,
en un día de sol, antiguo y lejos.

César Simon
Jeff Larson

sábado, 22 de marzo de 2014

El amor



El amor, 
ese viejo neón
al que aún
se le encienden
las letras.

Karmelo Iribarren
Faye Jacqui

viernes, 21 de marzo de 2014

Otoño


 
Todas las estaciones conducen al invierno...

jueves, 20 de marzo de 2014

Debajo...


Debajo de las sábanas podemos
entablar batallas,
descifrar mapas,
contar lunares en territorio ajeno,
conquistar cimas,
avanzar en trincheras,
amagar con estrategias,
hacer guerra de guerrillas,
hacer prisioneros,
desvelar secreto de estado,
mantener a raya al enemigo,
hacer escaramuzas,
delimitar terrenos,
poner banderas en la cima conseguida,
morir o matar,
pero no podemos rendirnos
y entregar atados los ideales.

Begoña Abad 
Giarrano

miércoles, 19 de marzo de 2014

La vejez



Se suele decir que cada edad humana tiene sus alegrías. 
Tal vez. Al parecer, se trata de un consuelo para los viejos. 
No obstante, la verdad es que la vejez 
es la edad que tiene menos de esas alegrías.
 Lo sé bien. 
La vida se me escurre entre los dedos como las últimas gotas de agua 
y no llego a seguir con la  mirada a las horas que pasan
 y a los años que se van volando sin piedad.
Cuando el hombre nace y prorrumpe en llanto, 
lo recogen las suaves manos de la enfermera 
para entregarlo a unas manos amorosas, 
las más amorosas del mundo.
 Estas consiguen devolverle el calor que ha perdido para siempre
en el instante en que ha entrado en nuestro mundo duro y cruel.
Cuando un hombre se hace viejo, suele estar triste. 
La gente viene y se va, y el hombre se siente,
 cuanto más adelante, más solitario.
 Y esa soledad que no tiene consuelo, le va cercando poco a poco. 
A medida que se va aproximando el momento crucial,
 la muerte empieza a arrancarle el alma del cuerpo 
y muere absolutamente solo.
En fin, ¿qué clase de alegrías puede haber en esta edad?

Seifert
Albert Anker

martes, 18 de marzo de 2014

El lecho



La asistente entró en el cuarto 
cuando se fueron los huéspedes
y comtempló la cama deshecha:
el desaliño de las sábanas revueltas 
evidenciaba el paso del amor
que siempre es desorden e impaciencia.
En la almohada doblada
 una cabeza había dejado
algunos hilos de cabello 
y una concavidad de concha marina.
Abrió las ventanas. 
El viento de la mañana
venido de los bosques 
y las montañas borró los vestigios
de una noche condenada al olvido,
como cada noche que un hombre y una mujer 
se acuestan en el lecho extranjero 
que tiene siempre algo de nupcial
y de batalla perdida

Lêdo Ivo
Neal Driver
Gracias Ababol

lunes, 17 de marzo de 2014

Pasado


No está en la esencia de la naturaleza humana 
vivir sólo de recuerdos, 
y así como las plantas y cualquier ser
 necesitan la fuerza nutricia de la tierra 
y la luz del cielo filtrada una y otra vez, 
para que sus colores no palidezcan 
y sus cálices no se deshojen marchitos, 
también los sueños,
 que parecen no ser de este mundo,
necesitan alimentarse de sensaciones,
 el sostén de la ternura y de lo palpable,
 de otro modo su sangre y su intensidad 
pierden brillo."
Stefan Zweig
Manuel Terán

domingo, 16 de marzo de 2014

Lo que importa...

 
Lo que importa no es la lluvia 
sino sus recuerdos 
tras los ventanales del pleno verano...

Teillier

sábado, 15 de marzo de 2014

Uno...


...Uno vuelve siempre a los viejos sitios
en que amó la vida
Y entonces comprende como están de ausentes
las cosas queridas...


viernes, 14 de marzo de 2014

Oración por la hora del lobo


Dame mi ventana mi libro mi cama
las sombras frondosas en la calle
Dame el jardín del patio trasero amontonado
con rosas y clavelinas
Dame los brazos y las manos de mi madre
Dame el viento que sacudió los aleros
mientras la luna se filtraba por los árboles
Dame mi ventana mi libro mi cama

Dame los bosques donde el búho de las nieves
llamó y llamó mientras me deslizaba en lo profundo
del acolchado que se extendía como nieve caliente
sobre mí y mi temor de que algo estaba
por pasar, algo tan terrible los bosques
quedaban quietos como lo hacen cuando los árboles mueren
de raíz o las hojas se sacuden con fuerza como mi cerebro
se sacude ahora ante la idea de no estar

Dame mi cama su brazo su mano
Dame la puerta a los bosques y las raíces profundas
Dame la nieve en el jardín lateral
que la primavera prometida vendría con sus gritos
Dame mi cuerpo antes de que envejezca
Dame mi madre su mente aún fuerte
Dame los días que he vivido excepto los olvidados
Dame mi ventana mi libro mi cama




PRAYER FOR THE HOUR OF THE WOLF

Give me my window my book my bed
the leafy shadows on the street
Give me the backyard garden heaped
with roses and sweet william
Give me my mother’s arms and hands
Give me the wind that shook the eaves
while moonlight spilled through the trees
Give me my window my book my bed

Give me the woods where the snow owl
called and called while I slid deeper under
the comforter that lay like warm snow
on me and my dread that something was going
to happen, something so terrible the woods
would go still as they do when trees die out
at the root or leaves shake hard as my brain
shakes now at the thought of not being

Give me my bed her arm her hand
Give me the door to the woods and deep roots
Give me the snow in the side-yard garden
that promised Spring would come with its shouts
Give me my body before it grew old
Give me my mother her mind still strong
Give me the days I’ve lived but forgotten
Give me my window my book my bed
Lynne Knight
Gracias Miriam 
David Hettinger 

jueves, 13 de marzo de 2014

El medio transparente




Lo mejor sería no pensar demasiado
en ellas, las palabras. Ellas vienen
así o de otro modo y no es tan importante.

Vidrios, ventanas son y habría que limpiarlas
con cuidado, por eso. No pintarlas
–¿qué verías detrás?– y no adornarlas.

Por mirar el adorno en la ventana
no miraste hacia fuera.
El más breve vistazo
hubiera sido al menos suficiente
para mirar la luz del otro lado.

Sí, esa luz de afuera
sobre un rostro que pasa.
Circe Maia 
Anna Aden

miércoles, 12 de marzo de 2014

Poesía vertical



La insana condición
de no poder pensar juntos,
de no poder pensar en común,
de no poder concebir entre los dos
un pensamiento,
nos separan sin remedio.

Por eso la tentación mayor
de dos seres que se aproximan
es fundar un nuevo dios,
un dios que se comprenda en sí
mismo
y corrija este error,
este trauma fatal
de los dioses partidos.

Roberto Juarroz
Blakely

martes, 11 de marzo de 2014

No estaba lejos, no era difícil



Ha llegado este tiempo
cuando ya no hace daño la vida que se pierde,
cuando ya la lujuria es tan sólo
una lámpara inútil,
y la envidia se pierde en el olvido.
Es un tiempo de pérdidas prudentes, necesarias,
y no es un tiempo de llegar
sino de irse. El amor, ahora,
por fin coincide con la inteligencia.
No estaba lejos,
no era difícil. Es un tiempo
que no me deja más que el horizonte
como medida de la soledad.
Un tiempo de tristeza protectora.
Joan Margarit 
Rowland Davidson

lunes, 10 de marzo de 2014

Pareja



Por el camino que vemos desde casa,
ya nunca viene nadie. Lo ha cubierto la hierba:
solo se ven los mirlos nerviosos picoteando
en la tranquila ausencia.
Es un camino sin retorno.
La casa perdura lentamente
envuelta con frecuencia por la niebla.
Aquí dentro el recuerdo se hace acogedor.
Acogedor y triste, porque nada
ampara como lo hace la tristeza.

El amor es mirar por las ventanas,
porque el pasado es una fiesta
para nosotros solos.
Joan Margarit 
Chagall. Fenetre a la campagne

domingo, 9 de marzo de 2014

Desnatada



Estoy al borde de ser borde,
me lo noto.
El precipicio crece,
estoy cansada.
Estoy al borde de ser borde,
estoy a punto
de nieve
mucha nieve. Estoy helada.

Estoy al borde de ser borde
y duele mucho.
¡Dios mío, hazme mediocre!
Estoy cansada
de apostarme la vida a cada instante,
de ir desnuda y verter en todo, el alma.
Déjame que me quede aquí
en el medio,
envuelta en celofán,
bien razonada.
Dame mesura, Dios,
dame mesura,
mesura chapucera y cotidiana.
Hazme mediocre, Dios
hazme mediocre.
En vez de corazón
una ensaimada.
Y el alma en tetra-brik
para que dure....
Ten compasión
y hazme desnatada.

Belén  Reyes
Zhao Kailin

sábado, 8 de marzo de 2014

La chica del semáforo


Tienes la misma edad que yo tenía

cuando empezaba a soñar en encontrarte.

No sabía aún, igual que tú

no lo has aprendido aún, que algún día

el amor es esta arma cargada

de soledad y de melancolía

que ahora te está apuntando desde mis ojos.

Tú eres la muchacha que yo estuve buscando

durante tanto tiempo cuando aún no existías.

Y yo soy aquel hombre hacia el cual

querrás un día dirigir tus pasos.

Pero estaré entonces tan lejos de ti

como ahora tú de mí en este semáforo.
Joan Margarit
Giarrano
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