viernes, 22 de agosto de 2014

Un viejo tapiz tibetano



Tu alma, que por la mía se desvive,
trenzada está con ella en un tapiz del Tibet.
Destello con destello, enamorados colores,
estrellas cielo avante diciéndose de amores.
Nuestros pies en esta joya descansando,
nudosmilesymilesocupando.
Dulce hijo de un Lama sobre un trono de almizcle,
¿desde cuándo se besa tu boca con la mía
y en la mejilla urde del tiempo viva urdimbre?

Traducción  Ricardo Bada

Else Lasker-Schüler 
Plutenko
Gracias Emma Gunst

jueves, 21 de agosto de 2014

Baja a mi noche



...Me falta la cretona y el canto del jilguero,
la tisana y la tarta, un calor de merienda
y el croché de la abuela, sentada en su butaca
y su nube sin tiempo.
Que la tele no grite
zafiedades al aire y noticias que atrapan
el corazón exhausto.

Salgamos a correr.

Pedro Miguel Lamet
Bogdanov

lunes, 18 de agosto de 2014

April



Like a mad red brain
the involute rhubarb leaf
thinks its way up
through loam.

Jane Kenyon
Robert Papp

domingo, 17 de agosto de 2014

Preludio




Busca y busca el amor una palabra
y la encuentra en los bordes del silencio.
Tiemblan las hojas, pero calla el viento.


J. Rauskin
Strinno

viernes, 15 de agosto de 2014

Cerradura



Sin darles tiempo de llegar hasta el lecho,
una vez afianzada la puerta de la casa,
se amarían ruidosos, jadeantes, salvajes.
No sabían entonces lo difícil que más tarde sería
abrir la cerradura con la llave oxidada del cansancio.




FECHADURA




Sem dar-lhes tempo de chegar até o leito,
 uma vez afiançada a porta da casa,
amariam ruidosos, ofegantes, selvagens.
Não sabiam então o difícil que depois seria
abrir a fechadura com a chave oxidada do cansaço.


Hilario Barrero
Laurie Kapolwitz

miércoles, 13 de agosto de 2014

Canción reducida



Si le fuera posible
desearía una voz
con menos ira que la propia.
No quisiera reconocer
roto, todavía, el hilo
de la esperanza y solicita
la voz al otro lado del teléfono,
que las horas persigan
otro día tras la noche y palpar
la cotidianeidad de la mañana,
ahora que toda la casa es solo
un sofá con una manta que nunca
llega a cubrir los pies.

Héctor Castilla
Deborah Dewitt

lunes, 11 de agosto de 2014

Donde


Dónde el sueño cumplido
y dónde el loco amor
que todos
o que algunos
siempre
tras la serena máscara
pedimos de rodillas



Idea Vilariño
Mary Jane Ansell

domingo, 10 de agosto de 2014

SEVENTH AVENUE CORNER BERKELEY STREET




La verde sombra que en la boca tiembla.
Ricardo Molina


En la gloriosa mañana de domingo
(la avenida con rojos tulipanes
y en las fachadas una luz de Hopper),
un muchacho, apoyado en la esquina
de la casa con un cerezo en flor,
está esperando a alguien
con un ramo de flores amarillas.
Un nuevo amor que nace tan temprano
y en domingo debería gozar
de una luz avanzada y larga vida
y no morir al mismo tiempo que las flores.

Hilario Barrero
LIbro de familia
Gary Hoff

sábado, 9 de agosto de 2014

Una brisa nocturna



Vivían con las palabras precisas.
Con las suyas y con las de los otros:
con las de Fernando Pessoa y Rilke,
con las de Juan Ramón Jiménez,
con las de Stéphane Mallarmé.
Y esas palabras, en forma de versos,
andaban por la casa como pájaros 
inquietos, como las notas huidizas 
de una ópera o de un río de sílabas.
Vivían entre las piedras y el cielo, 
entre los búcaros y el aleteo
de las telas. Siempre había un olor
a madera y a intimidad cercada.
Los libros estaban cerca. Los discos,
los cuadernos y una cesta de frutas.
Al llegar la noche, él se retiraba 
a un palomar que era su obrador,
su estudio y el oratorio de la poesía.
Hablaba con Ofelia, con Zenobia,
con Beatriz, el delirio de Dante.
Congregaba a los espectros del verbo.
Había un instante en que ella subía
a sentarse a su lado: temblaba la luna
y encendía la fronda de los olivos.
Una brisa retornaba del campo
y entraba por la ventana para ellos.


Antòn Castro
Sara Bryant

jueves, 7 de agosto de 2014

Correspondencia


Resguardada del tiempo
en una caja de madera con olor a lavanda,
que escondes en la esquina más negra del armario,
guardas la clave de tu vida.
Un tesoro que temes
se encuentre reducido a palabras borrosas
y sea una mentira perfumada.
No te acercas al polvo ni lo tocas
pues temes se convierta en purpurina
y manche tus recuerdos de oro falso.
Estás casi seguro que la única e inextinguible mariposa
es un gusano de seda carcomida.
Dejas pasar el tiempo y esperas
que sea tu enemigo quien descubra el botín.

Hilario Barrero
Libro de familia
William Whitaker. The secret.

martes, 5 de agosto de 2014

Monólogo de un padre


Nada se pierde con vivir, ensaya:
aquí tienes un cuerpo a tu medida
Lo hemos hecho en sombra
 por amor a las artes de la carne
pero también en serio
pensando en tu visita como en un nuevo juego 
gozoso y doloroso;
por amor a la vida, 
por temor a la muerte y a la vida,
por amor a la muerte
para ti o para nadie.

Eres tu cuerpo, tómalo, haznos ver que te gusta 
como a nosotros este doble regalo
 que te hemos hecho y que nos hemos hecho.
Cierto, tan sólo un poco del vergonzante barro original,
la angustia y el placer en un grito de impotencia.
Ni de lejos un pájaro que se abre en la belleza del huevo,
a plena luz, ligero y jubiloso, sólo un hombre:
la fiera vieja del nacimiento,
 vencida por las moscas, babeante y rebosante.

Pero vive y verás el monstruo que eres con benevolencia
abrir un ojo y otro así de grandes,
encasquetarse el cielo, mirarlo todo como por adentro,
preguntarle a las cosas por sus nombres
reír con lo que ríe,
llorar con lo que llora,
tiranizar a gatos y conejos.

Nada se pierde con vivir,
 tenemos todo el tiempo del tiempo por delante
para ser el vacío que somos en el fondo.
Y la niñez, escucha:
no hay loco más feliz que un niño cuerdo
ni acierta el sabio como un niño loco.
Todo lo que vivimos lo vivimos ya
 a los diez años más intensamente;
los deseos entonces se dormían los unos en los otros.
Venía el sueño a cada instante,
el sueño que restablece en todo el perfecto desorden
a rescatarte de tu cuerpo y tu alma;
allí en ese castillo movedizo eras el rey,
 la reina, tus secuaces,
el bufón que se ríe de sí mismo,
los pájaros, las fieras melodiosos.

Para hacer el amor allí estaba tu madre
y el amor era el beso de otro mundo en la frente,
con que se reanima a los enfermos,
una lectura a media voz,
la nostalgia de nadie y nada que nos da la música.

Pero pasan los años por los años 
y he aquí que eres ya un adolescente.
Bajas del monte como Zaratustra 
a luchar por el hombre contra el hombre:
grave misión que nadie te encomienda;
en tu familia inspiras desconfianza,
hablas de Dios en un tono sarcástico,
 llegas a casa al otro día, muerto.
Se dice que enamoras a una vieja, 
te han visto dando saltos en el aire,
prolongas tus estudios con estudios
 de los que se resiente tu cabeza.
No hay alegría que te alegre tanto 
como caer de golpe en la tristeza
ni dolor que te duela tan a fondo 
como el placer de vivir sin objeto.
Grave edad, hay algunos que se matan
 porque no pueden soportar la muerte,
quienes se entregan a una causa injusta
 en su sed sanguinaria de justicia.
Los que más bajo caen son los grandes,
a los pequeños les perdemos el rumbo.
En el amor se traicionan todos,
el amor es el padre de sus vicios.
Si una mujer se enternece contigo
 le exigirás te siga hasta la tumba,
que abandone en el acto a sus parientes,
que instale en otra parte su negocio.

Pero llega el momento fatalmente
 en que tu juventud te da la espalda
y por primera vez su rostro inolvidable en tanto
 huye de ti que la persigues a salto de ojo,
inmóvil, en una silla negra.
Ha llegado el momento de hacer algo
 parece que te dice todo el mundo
y tu dices que sí, con la cabeza.
En plena decadencia metafísica
caminas ahora con una libretita 
de direcciones en la mano,
impecablemente vestido,
con la modestia de un hombre joven 
que se abre paso en la vida,
dispuesto a todo.
El esquema que te hiciste de las cosas hace aire
 y se hunde en el cielo dejándolas a todas en su sitio.
De un tiempo a esta parte te mueves entre ellas
 como un pez en el agua.
Vives de lo que ganas, 
ganas lo que mereces,
 mereces lo que vives:
eres, por fin, un hombre entre los hombres.

Y así llegas a viejo como quien vuelve a su país de origen 
después de un viaje interminable 
corto de revivir, largo de relatar,
te espera en tí la muerte, 
tu esqueleto con los brazos abiertos,
pero tu la rechazas por un instante,
quieres mirarte larga y sucesivamente 
en el espejo que se pone opaco.
Apoyado en lejanos transeúntes 
vas y vienes de negro,
al trote, conversando contigo mismo a gritos,
 como un pájaro.
No hay tiempo que perder,
 eres el último de tu generación en apagar el sol
y convertirte en polvo.

No hay tiempo que perder en este mundo 
embellecido por su fin tan próximo.
Se te ve en todas partes dando vueltas 
en torno a cualquier cosa como en éxtasis.
De tus salidas a la calle vuelves 
con los bolsillos llenos de tesoros absurdos:
 guijarros, florecillas.
Hasta que un día ya no puedes luchar a muerte con la muerte
 y te entregas a ella, a un sueño sin salida,
 más blanco cada vez, sonriendo,
 sollozando como un niño de pecho.

Nada se pierde con vivir, ensaya: 
aquí tienes un cuerpo a tu medida,
lo hemos hecho en la sombra por amor
 a las artes de la carne 
pero también en serio, 
pensando en tu visita
para ti o para nadie.



Enrique Lihn
Steve Hanks 

sábado, 2 de agosto de 2014

Sábado a la noche


Porque sobreviven felizmente los lugares comunes
y no hacemos otra cosa que repetirnos
y la frase majestuosa nada inaugura
se vive entre cuatro paredes
se busca el sol el aire
y nos movemos entre cosas feriados
hablamos referimos
la familia nos contiene como un vaso
algún amigo nos traiciona
algún amigo hasta la muerte
milagro y maravilla del cuerpo
creer todavía en el alma.
Estamos entre los que no mandan
en un importante país olvidado y desconocido
pensando ya para nunca
en una ciudad dormida y destruida 
y excavada y reconstruida
somos su respiración.
Porque todo esto es cierto
como el sol o la luna o el amor
creer en el sábado a la noche
sin despertador
sin lunes todavía
y en casa o en la calle
y con y solamente conmigo
y nuestra memoria y nuestro recuerdo
y nuestra imaginación y nuestro olvido
y con las historias que inventamos
porque entonces no existe la muerte que sorprende.


Betina Edelberg
Daryl Zang

viernes, 1 de agosto de 2014

Baile de disfraces VI



Quien fabrica las máscaras no sabe
a qué rostro se encuentra destinada
cada una; trabaja sin mirada,
no las quiere mirar, mientras no acabe.
El que vende las máscaras ignora
su precio verdadero; sólo sabe
que mientras más costosas es más grave
el secreto a ocultar, la tez traidora.
El que compra las máscaras no piensa
en el lúdico susto, ni en la forma,
ni siquiera en el precio y la medida.
Compra una máscara y otra y otra: inmensa
colección que la vida le transforma
en una y otra y otra y otra y otra vida.

Alexis Díaz-Pimienta

miércoles, 30 de julio de 2014

Baile de disfraces V


Todas los días a la misma hora
unos se visten, otros se desnudan,
unos dicen adiós, otros saludan,
alguien ríe a mansalva, y alguien llora.
Todos los días a la misma hora
unos afirman ser lo que otros dudan,
unos fijan su sitio, otros se mudan,
alguien dice “después” y alguien “ahora”.
Cada día, en el mismo instante escaso,
alguien lee un poema, alguien lo escribe,
alguien deja de andar, alguien da un paso,
alguien da besos, alguien los recibe,
alguien muere, alguien nace... pero acaso
todos los días el Ayer prescribe.
Alexis Díaz-Pimienta 
Kristina Laurendis

martes, 29 de julio de 2014

Fiesta de disfraces III

 

(Llegada de un intruso)

Se ha colado en el baile un atrevido
con la cara al desnudo, y por supuesto
le hemos negado hasta el saludo: un gesto
bastó para entender lo sucedido.
¿Y sus máscaras qué?, ¿se le han perdido?
¿es temerario?, ¿es un suicida presto
a que lo reconozcan? Indispuesto
cambié de máscara y seguí escondido.
Se detuvo la música. En los vasos
se evaporaron vinos y cervezas.
No se sintieron sístoles ni pasos.
No se movieron manos ni cabezas.
El atrevido, al fin, cayó en pedazos
y el baile continuó sobre sus piezas.
Alexis Díaz- Pimienta 
Ansell

domingo, 27 de julio de 2014

Domingo por la tarde



Uno de los mayores misterios de la vida 
es el de la imposibilidad de ser feliz 
un domingo por la tarde.

Antonio Muñoz Molina en "Ardor guerrero"
Annick Bouvier

viernes, 25 de julio de 2014

Cinética


Qué rápida
la vida
y qué lentos
nuestros movimientos.

 Pablo Casares
Claire Elan

jueves, 24 de julio de 2014

La casa


Tenía para mí, la casa, un incurable
olor a trébol y pájaros mojados,
caudales de colmenas que a la noche
con dulce estruendo azul raspaban las ventanas.
Eran aquellos días de amor
en que quedábamos
a la fuga y al hielo de las doce
recostados y firmes en un banco
dibujando sombreros y jamás.
La llave de la casa con la lluvia
tenía un frío tacto de sollozo
que al meterla en la vieja cerradura
sonaba igual que un vino
tragado en el silencio.
Como el aire canela, por las puertas pasábamos
ligeros e inocentes, veloces, revoltosos.
Si yo estaba en la casa,
llamabas a la aldaba conteniendo el aliento
y en el vientre los vidrios tibios de la zozobra.
Desde mi cuarto a oscuras yo cuajaba las ansias
contrayéndome toda, volviéndome violeta.
Daban las doce fieles en el reloj del patio
y la mágica herrumbre de la llave
inundaba de luz todo el pasillo.
Bajo el racimo blanco de la lámpara antigua
mis ojos te buscaron durante tres inviernos
y a sus uvas brillantes, vi tus ojos anclados,
rojizos, en el álveo profundo de las lágrimas.
Con la quietud de un cisne sorprendido en su sueño
resistí la derrota punzante con orgullo
 y al despedirte tuve el gesto del guerrero
que, sabiéndose herido de muerte, aún sonriera.
Hubo tantas pisadas de tu alma en la mía,
tantos lodos y fosos nos fueron circundando,
que al mirar, hoy, de lejos
la frágil casa a oscuras,
me atraviesan sus acres crepúsculos coñac.
¡Cómo deshace el tiempo las casas y sus climas!
¡Qué pronto se parece la memoria al olvido!
Sobre las frías alas del recuerdo se mueven
sombras falsas, terribles,
cortinas y escombreras,
viejos libros cerrados, abejas en la piel.
Y ya no hay corredores simulados ni huellas
capaces de encerrarnos, otra vez, en sus muros.
Pasaste por mi casa, tu casa y nuestro nicho,
con el descuido propio de un pecado de amor.
Pero al huir dejaste, repleto de señales,
el camino y la brújula inútil del recuerdo.

Isla Correyero 
Francis Boileau Cadell

martes, 22 de julio de 2014

El alma de los lugares...


El alma de los lugares
nunca se entrega
a las personas apresuradas.

A. Squella
Nora Mc Phail

lunes, 21 de julio de 2014

El perfume...



"Pronto ascendió del suelo,
 devolviéndome a mí mismo, 
con esa vasta bendición del universo 
que todos experimentamos 
en algún momento de nuestra vida,
 el olor más exquisito que existe en el mundo,
 el más joven y a la vez el más inmemorial,
el más tenebroso y el más inocente,
 el más próximo al origen del mundo y el más nuevo,
 el que conmueve el corazón del hombre 
con la mayor tristeza y la mayor felicidad, 
el perfume de la tierra mojada".

Julien Green
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