lunes, 16 de julio de 2018

El verbo es amar



El verbo es amar
amar bien
amar mal
amar como sea
pero amar.
La clave es amar
y cuando todo duela
amar con mayor intensidad
y cuando todo se torne insoportable
amar el doble.


José Sbarra
Klimt

sábado, 14 de julio de 2018

XII



Para cruzar la línea
de la última luz desconocida
dame la mano, amor, te necesito.

Hilario Barrero

viernes, 13 de julio de 2018

Canción para todas las que eres


No solo el hoy fragante de tus ojos amo 
sino a la niña oculta que allá dentro 
mira la vastedad del mundo con redondo azoro, 
y amo a la extraña gris que me recuerda 
en un rincón del tiempo que el invierno ampara. 
La multitud de ti, la fuga de tus horas, 
amo tus mil imágenes en vuelo 
como un bando de pájaros salvajes. 
No solo tu domingo breve de delicias 
sino también un viernes trágico, quien sabe, 
y un sábado de triunfos y de glorias 
que no veré yo nunca, pero alabo. 
Niña y muchacha y joven ya mujer, tú todas, 
colman mi corazón, y en paz las amo.


Eliseo Diego

jueves, 12 de julio de 2018

Pixelados




Estuvimos a nada

de comprenderlo todo:

ahora nadamos sin rumbo

en pantallas distintas.

Tú, dulce desmemoriada,


buscando cómo romper

esta pecera invisible

y devolverme a tu vida.

Yo, Nemo sin batiscafo,


buscando cómo volver

a la escena anterior,

cuando nada era mío

porque el mundo era nuestro.


Alfonso Brezmes

martes, 10 de julio de 2018

Talla 40



Demasiado frio para enfrentarse al mundo esta mañana.
Ni un resto de verano.
Protestas que sólo satisfacen el ego de tu memoria.
El café humeante como un riesgo que tu boca no sabe si aceptar.
La fruta sobre el plato muriendo sin despertar tu hambre.
Los días pegados a la espalda
 y tener que mantener una talla 40.
Demorarte en la cocina
cuando sabes que la ciudad se vuelve lenta en cuanto abres los ojos.
Toquetear todos los objetos a tu alcance para olvidar que ya eres vieja,
que  las primeras manchas sobre el dorso de la mano
son los besos de Judas que te ofrece el pasado.
El cuaderno abierto por la página en la que has escrito frases.
Releer y pensar en que tan sólo son frases de hombres muertos,
que la carne de los héroes también acaba comiéndosela los gusanos.
Escudriñar por la ventana
el lugar al que se dirigen los que han salido de sus casas.
Que el vaho te devuelva respuestas para preguntas muertas.
Volver hasta la mesa y que la taza comparta contigo el silencio
que exhalan  las promesas que no van a cumplirse.
Abrir el grifo y todavía no atreverte a lavarte las manos.

Sonia Fides
Giarrano

jueves, 5 de julio de 2018

Blending



Descubrir el amor,
escuchar el aullido de la muerte
y ver por primera vez el mar
es como cuando un niño
descubre que azul sobre amarillo
se torna verde luminoso
y no sabe todavía que el negro
es un carbón ardiendo en sombras
que algún día le quemará los ojos.

Hilario Barrero
Pintura: Hilario Barrero

Muchas gracias Hilario por la alegría que me trajo el correo ayer.
Blending, una joya para atesorar.

martes, 3 de julio de 2018

Bola de cristal


Él puede leer los ojos de los niños, sabe
qué será del mejor alumno de la clase
y del niño becado y de esa alta morena.
Paladea un Jack Daniels lentamente
en la esquina del bar.
Sus ojos están fijos en el fondo del vaso.
Ya no quiero mirar ya no quiero mirar.

Gabriel Chávez Casazola
Fabián Pérez

lunes, 2 de julio de 2018

Good man



Entender el silencio del cuerpo cuando llega la noche.
Las pequeñas muertes que aniquilan a un hombre cuando se deja caer sobre la cama.
La blandura del colchón que trocea las mejores intenciones
y los pies que se juntan al final de las sábanas.
Hacerse mayor de golpe contra el frío de la carne destapada en medio del invierno.
Dar vueltas en la cama de la misma manera
en que los colores cambian de postura dentro de un caleidoscopio.
Después quedarse quieto como los labios que no esperan más besos.

Sonia Fides 

sábado, 30 de junio de 2018

Fue



Quise decirte
que a veces
el dolor
acobarda
relumbra
como el rastro
de una babosa
acomete un recorrido
interminable
igual a un dedo
que se hunde
en los agujeros de las letras.
Un dedo
omnímodo
que vaya a saber
en busca de qué espesor
destroza los espejos
y da vueltas
y vueltas
y vueltas
rumiando un vals tedioso
que ensordece.
Quise decírtelo
pero no pude
aquellos
eran días felices.
María Lanese

viernes, 29 de junio de 2018

Mr. Cohen



El otoño siempre es igual. Deshoja de nuestra memoria una estrella, un blues, un viejo amigo del que aprendimos cosas de la vida y del alcohol. 
Ha sucedido con Leonard Cohen, crooner del folk y trovador de traje americano, con voz carnosa entre sombras de noche y olas del amanecer, poniéndole cuerdas de nylon a la poesía del tiempo, del amor, del sexo, de las cicatrices, de Lorca, de cualquier historia del camino en el que la vida se baila o se silba cuerpo a cuerpo.
De cada una nos contó con un swing de elegante tristeza descreída y una penumbra de seducción azul.
Al igual que un caballero de un libro pasado de moda, como un pájaro en un cable, como ese viajero que se despide Borgart con un beso en blanco y negro, nos enseñó a ir al río de la mano de Suzanne a comer naranjas,
a despedirnos hasta luego del amor,
a ser partisanos en cualquier batalla que nos afecte como imperfectos seres humanos.
A intentar ser libres a nuestra manera,
y a estar preparados para morir con la dignidad de un brindis.
Suficiente para sentir que te vas Príncipe,
que al otro lado del puente, con la maleta de tu guitarra en una mano, nos saludas con el sombrero en alto
y nos susurras una vez más
que nada ni nadie nos congele el corazón.
Hallelujah Mr. Cohen.


Guillermo Busutil

jueves, 28 de junio de 2018

Memoir 43



Suenan las sábanas.
Cuando algo termina los objetos siempre tiene algo que contar.
Quizás  sea una verdad que se lleve el verano  que ahora parece acompañarnos
o tal vez que no somos niños dentro de esta cama
aunque tengamos dudas y nos huela la carne como jamás pensamos que olería.
Nos arropamos como si nuestro frío fuese contrario al del invierno.
No hay deseo que pueda salvarnos,
ni quietud que redima lo que ya es imposible.
Todo son esquinas en las que detenerse,
pequeños hogares donde se quedarán prendidas las mentiras.


Sonia Fides
Giarrano

miércoles, 27 de junio de 2018

Chair qui brule




Debajo de cada cuerpo

hay un infierno.

Carne que se quema

y cae derretida

sin que nadie controle

su siguiente destino.


Sonia Fides
Annick B
ouvattier

martes, 26 de junio de 2018

Fiebre




Durante las tardes perdidas de la infancia

en la frágil escala del mercurio aprendí
esta extraña fascinación por lo intangible
y que la temperatura de mi vida
habría de medirla en adelante
más que por su ardiente realidad
por la persistencia dolorosa de sus sueños.




Alfonso Brezmes

Jim Daly

lunes, 25 de junio de 2018

La vida...



Dulce y terrible
esa milonga-
        la vida.

Juan Camilo Tobón
Hamish Blakely

domingo, 24 de junio de 2018

Nunca pensé




Nunca pensé que sería tan bello dejarme ir. 

Tampoco imaginé que dolería tanto. 

Pero la brisa continúa merodeando los molinos

y la belleza rinde aún las voluntades a su paso.
Lo demás. Todo. Una ficción que hila imposibles.
El mar, la sierra, la distancia,
este jardín.


Marialuz Albuja Bayas
Astrup

sábado, 23 de junio de 2018

Vidas...



Vidas mal escritas:
la belleza persiste
como un tatuaje.
TRANSTRÖMER.

jueves, 21 de junio de 2018

Bodas de oro



Seguro que una vez fueron distintos,
fuego y agua, se distinguían violentamente,
se robaban y obsequiaban
en el deseo, en el asalto a la no semejanza.
Abrazados, se apropiaron y expropiaron
tanto tiempo
que en sus brazos sólo quedó un aire
transparente, después de que volaran los relámpagos.
Un día, la respuesta llegó antes que la pregunta.
Una noche, adivinaron la expresión de sus ojos
por el tipo de silencio, en la oscuridad.
El sexo se difumina, los secretos se marchitan,
las diferencias se encuentran en las semejanzas
como en el blanco todos los colores.
¿Cuál de ellos es doble y quién falta aquí?
¿Quién sonríe con dos sonrisas?
¿La voz de quién suena a dos voces?
¿En qué sentimiento se inclinan las cabezas?
¿De quién es el gesto que lleva las cucharas a la boca?
¿Quién le arrancó la piel a quién aquí?
¿Quién vive aquí y quién ha muerto
enredado en las líneas de la mano de quién?
Lentamente, de mirar fijamente nacen gemelos.
La familiaridad es la mejor de las madres:
no favorece a ninguno de sus hijos
y apenas si recuerda quién es quién.
En sus bodas de oro, en ese día solemne,
una paloma, vista idénticamente, se posó en la ventana.

Wisława Szymborska
Hockney

martes, 19 de junio de 2018

A la mujer del prójimo



Llegó al cuarto entre asustada y no. 
Su piel había memorizado calles
 para que yo esta noche las caminase todas.
 Llegó invadida de cebolla y pena, 
de fiebre del pequeño y vecinas absurdas. 
Llegó cansada de saludos breves,
 preguntarse por qué a tanto silencio.
 Necesitaba, que esta noche 
sus hombros arrimen a otro puerto, 
sus manos algo lejos del filo de la escoba, 
su pelo rojo en otra almohada.
 Entonces comprendí, 
que la mujer del prójimo 
es ajena, incluso para él.


Jorge Boccanera
Giarrano

lunes, 18 de junio de 2018

Hay días...



Hay días de retumbante silencio.

Esos son los mejores días.

Días en que Dios

iza la oscuridad
a media asta.


Sergio Antonio Chiappe
Neal Driver

domingo, 17 de junio de 2018

La patria del tiempo




Hubo un tiempo donde todo fue bello.

Un tiempo sin violines

ni noches de satén bajo la luna,

¿quién los necesitaba? El tiempo aquel

tampoco tuvo tardes incendiadas

por el radiante sol del mes de mayo:

todo era lluvia y frío en la ancha ciudad,

cegada por el brillo de los astros celestes 

de tu cuerpo y el mío,

y sólo la inocencia fue mi dote,

pero todas las noches fueron fiesta

y el nardo del amor las perfumaba.



A las seis, 

con el cepo del sueño mordiéndonos los ojos,

había que dejar, a toda prisa,

la chambre de L`Avenir -¡qué porvenir tan corto!-

que el bueno de Fernando nos permitía usar, 

arriesgando su empleo de portero de noche.

Antes de irnos -que se lo premie Dios-,

nos servía dos cafés muy cargados

con mermelada amarga de naranja 

y mucha mantequilla contra el frío.



A partir de ese instante,

París con sus tesoros era nuestro.

¡Que raro privilegio, siendo los dos tan pobres,

poseer la belleza de aquel reino nocturno!

Lloraban las farolas su muerte cotidiana

y se desmelenaban los bucles amarillos,

antes de suicidarse en las aguas del Sena

cuando la luz enferma saliera para todos.

De improviso, delante de la gente

que andaba presurosa hacia el trabajo,

la lluvia sin pudor me desnudaba

y lamía mis pechos de novicia.



¡ Ah, tiempo de la revelación de la existencia,

donde estaba aún presente la esperanza!

Cuando era un gozo el ver amanecer,

la salvaje caricia de la lluvia,

dormir en cama ajena, 

encontrar los trabajos más absurdos. 

Y París una hermosa burbuja tuya y mía, 

el verdadero hogar:

la libertad. 

Ya no tengo otra patria que aquel tiempo,

ni más deseo que la sed de volver

al agua milagrosa que contenía la vida.

Sólo un momento, ya gastado, pido

para volver al mundo que cabía 

en la corta distancia

que había entre tus ojos y los míos,

donde todo era justo, hermoso, deseable.



Quién pudiera soñar toda una noche,

antes, ay, de que el último buitre me devore,

que regreso a la patria adolescente,

a ser la que fui un día, alegre y pobre,

en aquel paraíso improvisado.

Bastaría un instante, ¡la dicha fue tan breve!

Elvira Daudet
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