sábado, 23 de junio de 2018

Vidas...



Vidas mal escritas:
la belleza persiste
como un tatuaje.
TRANSTRÖMER.

jueves, 21 de junio de 2018

Bodas de oro



Seguro que una vez fueron distintos,
fuego y agua, se distinguían violentamente,
se robaban y obsequiaban
en el deseo, en el asalto a la no semejanza.
Abrazados, se apropiaron y expropiaron
tanto tiempo
que en sus brazos sólo quedó un aire
transparente, después de que volaran los relámpagos.
Un día, la respuesta llegó antes que la pregunta.
Una noche, adivinaron la expresión de sus ojos
por el tipo de silencio, en la oscuridad.
El sexo se difumina, los secretos se marchitan,
las diferencias se encuentran en las semejanzas
como en el blanco todos los colores.
¿Cuál de ellos es doble y quién falta aquí?
¿Quién sonríe con dos sonrisas?
¿La voz de quién suena a dos voces?
¿En qué sentimiento se inclinan las cabezas?
¿De quién es el gesto que lleva las cucharas a la boca?
¿Quién le arrancó la piel a quién aquí?
¿Quién vive aquí y quién ha muerto
enredado en las líneas de la mano de quién?
Lentamente, de mirar fijamente nacen gemelos.
La familiaridad es la mejor de las madres:
no favorece a ninguno de sus hijos
y apenas si recuerda quién es quién.
En sus bodas de oro, en ese día solemne,
una paloma, vista idénticamente, se posó en la ventana.

Wisława Szymborska
Hockney

martes, 19 de junio de 2018

A la mujer del prójimo



Llegó al cuarto entre asustada y no. 
Su piel había memorizado calles
 para que yo esta noche las caminase todas.
 Llegó invadida de cebolla y pena, 
de fiebre del pequeño y vecinas absurdas. 
Llegó cansada de saludos breves,
 preguntarse por qué a tanto silencio.
 Necesitaba, que esta noche 
sus hombros arrimen a otro puerto, 
sus manos algo lejos del filo de la escoba, 
su pelo rojo en otra almohada.
 Entonces comprendí, 
que la mujer del prójimo 
es ajena, incluso para él.


Jorge Boccanera
Giarrano

lunes, 18 de junio de 2018

Hay días...



Hay días de retumbante silencio.

Esos son los mejores días.

Días en que Dios

iza la oscuridad
a media asta.


Sergio Antonio Chiappe
Neal Driver

domingo, 17 de junio de 2018

La patria del tiempo




Hubo un tiempo donde todo fue bello.

Un tiempo sin violines

ni noches de satén bajo la luna,

¿quién los necesitaba? El tiempo aquel

tampoco tuvo tardes incendiadas

por el radiante sol del mes de mayo:

todo era lluvia y frío en la ancha ciudad,

cegada por el brillo de los astros celestes 

de tu cuerpo y el mío,

y sólo la inocencia fue mi dote,

pero todas las noches fueron fiesta

y el nardo del amor las perfumaba.



A las seis, 

con el cepo del sueño mordiéndonos los ojos,

había que dejar, a toda prisa,

la chambre de L`Avenir -¡qué porvenir tan corto!-

que el bueno de Fernando nos permitía usar, 

arriesgando su empleo de portero de noche.

Antes de irnos -que se lo premie Dios-,

nos servía dos cafés muy cargados

con mermelada amarga de naranja 

y mucha mantequilla contra el frío.



A partir de ese instante,

París con sus tesoros era nuestro.

¡Que raro privilegio, siendo los dos tan pobres,

poseer la belleza de aquel reino nocturno!

Lloraban las farolas su muerte cotidiana

y se desmelenaban los bucles amarillos,

antes de suicidarse en las aguas del Sena

cuando la luz enferma saliera para todos.

De improviso, delante de la gente

que andaba presurosa hacia el trabajo,

la lluvia sin pudor me desnudaba

y lamía mis pechos de novicia.



¡ Ah, tiempo de la revelación de la existencia,

donde estaba aún presente la esperanza!

Cuando era un gozo el ver amanecer,

la salvaje caricia de la lluvia,

dormir en cama ajena, 

encontrar los trabajos más absurdos. 

Y París una hermosa burbuja tuya y mía, 

el verdadero hogar:

la libertad. 

Ya no tengo otra patria que aquel tiempo,

ni más deseo que la sed de volver

al agua milagrosa que contenía la vida.

Sólo un momento, ya gastado, pido

para volver al mundo que cabía 

en la corta distancia

que había entre tus ojos y los míos,

donde todo era justo, hermoso, deseable.



Quién pudiera soñar toda una noche,

antes, ay, de que el último buitre me devore,

que regreso a la patria adolescente,

a ser la que fui un día, alegre y pobre,

en aquel paraíso improvisado.

Bastaría un instante, ¡la dicha fue tan breve!

Elvira Daudet

sábado, 16 de junio de 2018

Ella



Viene despacio,
entra
tropieza con mi tos,
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte.
Viene despacio,
ordena mis silencios,
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos.
Viene despacio,
a tender sus manteles de ternura.
Viene despacio,
apenas echa humo para no despertarme.
Se abre paso entre vasos arrojados al día,
retratos de mujeres,
noches de bronca y noches de ginebra.
Viene despacio,
entra,
se arrodilla al borde de mi alma
a juntar los fragmentos de mi risa.
Después se vuela azul como la tarde

Jorge Boccanera
Giarrano

jueves, 14 de junio de 2018

Llega con la lluvia...




Es una clase de alma

Que te llega con la lluvia
Tormenta despierta corazones
Insomne vas a la cocina
A buscar cosas que remeden
la cama vacía y sin hacer
la pena 
la rabia de saber 
que no has amado a nadie
Nunca


Bruno Noir

miércoles, 13 de junio de 2018

Autorretrato




Me llamo Soledad y estoy soltera,

quiero decir 


que voy sola al abogado, al médico

y consumo mi vida 

de ventanilla en ventanilla,

en esa lenta droga llamada burocracia.

Tengo dos hijos 

a los que educo para hombres,

en la medida que una mujer 

puede hacer hombres.

Tengo ventiséis años

y, a veces, enfermo de ternura.

Estoy tan sola, 

que alguna vez, me paro ante el espejo

y me sonrío.

Otras veces, para no enloquecer, 

me coloco las pestañas postizas,

los lunares,

me encajo la sonrisa

y ensayo

el pequeño suicidio del diálogo.

Todas las madrugadas

recibo la visita de un extraño

-siempre el mismo-

al que caliento la cama hace ocho años.

Solo por esto me mantiene. 

Elvira Daudet
Giarrano

martes, 12 de junio de 2018

Nunca...




Nunca froté mis ojos
con el paisaje de los tuyos,
ni desordené el día para que aparecieras,
ni he juntado tus ruidos con mi boca
para que no doliesen las preguntas,
ni siquiera me llamo como dices, pero
puedes quedarte,
hay un poco de sopa, algo de vino.
Afuera está lloviendo en otro idioma.


Jorge Boccanera
Foto:Laura Makabrescu

lunes, 11 de junio de 2018

Epílogo




Entonces Borges dormía con los ojos abiertos

y alimentaba su melancolía respirando la noche.
Era verano en el Hemisferio Sur,
él soñaba con el frío de Ginebra
o con la humedad implacable de Dakar.
Era verano en Buenos Aires
y el mundo le parecía un Atlas propio
donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.
Sus dedos pasaban
lentamente
sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,
una punzada,
un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,
hurgaba en su memoria el tiempo,
deshacía una a una las páginas escritas de su vida.



Fernando Sarria
Ginebra, 2015

domingo, 10 de junio de 2018

Busca...




“Busca esa palabra
esa única
mínima
palabra
cuya existencia
atestigua que el mundo
es un tibio lugar
inhabitable.”


Javier Acosta
Gianni Strino

Los fantasmas de Lisboa


Dónde estará el pasado que tuvimos 
el pasado que tuve entre tus brazos 
En la calle resuenan nuestros pasos 
pero no estamos: nos desvanecimos

Dónde estarán los besos que nos dimos 
la tristeza tan dulce de los fados 
tus promesas tus llantos mis enfados 
nuestros cuerpos que un día compartimos

Asustados los nuevos ocupantes 
de nuestro cuarto en el hotel escuchan 
la risa de personas que se duchan

Como los personajes de Pessoa 
somos almas sin cuerpo: dos amantes 
que penan en las noches de Lisboa


Oscar Hahn

jueves, 7 de junio de 2018

Instante



Justo ahora

cuando la palabra ya no cabe
el eco de alguna flor amarilla 
ha dejado de caer.

¿Acaso seremos lluvia? 

Piel turbia de recuerdos.
Nada se escucha a esta hora.
Los rumores 

han perdido la memoria. 
Sombras, 
pasos oscuros. 
Lejanía de algún instante claro.


Paura Rodríguez

miércoles, 6 de junio de 2018

Cruje...




Cruje como madera seca el alma. 
Se arruga como un pañuelo. 
Pinta su rostro de otro rostro. 
Miente el alma. 
Finge una voz inexistente. 
Revienta como un volcán. 
Huye.


Paura Rodríguez

martes, 5 de junio de 2018

Coimbra






Regresso

Quanto mais longe vou, mais perto fico
De ti, berço infeliz onde nasci.
Tudo o que tenho, o tenho aqui
Plantado.
O coração e os pés, e as horas que vivi,
Ainda não sei se livre ou condenado.


Miguel Torga
Gracias Hilario

lunes, 4 de junio de 2018

El arte de vivir los lunes



El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.

José Luis Morante
Giarrano

sábado, 2 de junio de 2018

Coraje



…cuando llegues a la vejez y a su conclusión natural
tu coraje se mostrará en pequeñeces,
cada primavera será una espada que tú afiles,
aquellos que tú ames vivirán en una fiebre de amor,

y tú regatearás con el calendario

y en el último momento

cuando la muerte abra la puerta trasera

te pondrás tus pantuflas de felpa

y te irás.
Anne Sexton
Jill Faragher

viernes, 1 de junio de 2018

El Paisaje


No sé en qué medida el paisaje hace al hombre. 
Hay algunas teorías sobre esto, 
pero las teorías cada vez me satisfacen menos.
 De lo que no tengo dudas 
es de la íntima relación existente 
entre el desierto y los ojos 
rebosantes de tristeza del dromedario
 que camina por él.

Miguel Torga (diarios)

jueves, 31 de mayo de 2018

Tal vez...



Tal vez

la vida verdadera sea esto.

Estar solo

sentado bajo un tejo frente al mar;
y, al fondo, la montaña.

Ver pasar los veleros, los albatros,

las nubes con todo su cielo encima.

Traducir los silencios interiores

al compás de un cansado corazón.

Confiar

que atraque el barco de lo impredecible
o llegue alguien con una señal.

Y esperar,

esperar.


Ángel Guinda
Dame Laura Knight
Gracias Javier
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