sábado, 20 de septiembre de 2014

Scotland


It was a day peculiar to this piece of the planet,
when larks rose on long thin strings of singing
and the air shifted with the shimmer of actual angels.
Greenness entered the body. The grasses
shivered with presences, and sunlight
stayed like a halo on hair and heather and hills.
Walking into town, I saw, in a radiant raincoat,
the woman from the fish-shop. 'What a day it is!'
cried I, like a sunstruck madman.
And what did she have to say for it?
Her brow grew bleak, her ancestors raged in their graves
as she spoke with their ancient misery:
'We'll pay for it, we'll pay for it, we'll pay for it!'

Alastair Reid.1978

viernes, 19 de septiembre de 2014

Insisto




Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves, 
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.


Miguel D'Ors
Baccio

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Poética



Que el verso sea
como una doble llave
abriendo heridas.


Hilario Barrero

lunes, 15 de septiembre de 2014

Engañados





Mis padres no han sabido

la clase de hija que tenían,
mi marido ignoraba
de qué se alimentaba su mujer,
mis hijos desconocen
qué raquítica madre les ha tocado en suerte.
Cumplí perfectamente el cometido
de engañarnos a todos.
Inma Luna
Holsoe


domingo, 14 de septiembre de 2014

Atardecer



Ese momento
en que la luz respira
con sombra propia.

Hilario Barrero
Grimshaw

sábado, 13 de septiembre de 2014

El objeto de la poesía





El objeto de la poesía es recordarnos
Lo difícil que es ser una sola persona,
Porque tenemos la casa abierta, 
no hay llaves en las puertas,
E invitados invisibles 
entran y salen a sus anchas.


Cseslaw Milosz
Zhao Kailin

viernes, 12 de septiembre de 2014

La medida de mi madre



Mi madre no recuerda el nombre se su madre.
Ha olvidado el camino de regreso a la vida,
no sabe usar el peine, ni la cuchara,
se pone, casi siempre, la chaqueta al revés
y revuelve los cajones en su memoria,
pero siempre sonríe al escuchar mi nombre.


Mi madre no recuerda si tuvo algún amante,

si ha viajado muy lejos, si ha perdido algún tren,
dónde están sus anillos, si alguna vez fue guapa,
que le gustaba tanto el Chinchón y el café,
que las letras unidas tienen significado
y que el perro que amaba nos dejó ya hace un mes.


Mi madre me recuerda, sin amargura,

lo que yo he olvidado tan tontamente,
la oración de su abuela que me dormía
las canciones de cuna que me cantaba,
y unas romanzas moras que, en letanía,
desgrana mirando por la ventana.


Mi madre y yo sujetamos recuerdos olvidados

como podemos, a veces con dolor,
otras con risas, siempre con esperanza.


Begoña Abad
Nora Heysen

jueves, 11 de septiembre de 2014

Debería




Debería haberme aflojado
la conciencia
no tengo edad para
estrecheces
ni para el insomnio que
me produce la injusticia.

Debería vestirme de mayor
y cuidar no me contagien
la alegría
los que aún la conservan.

Debería hacerme un seguro
por si vivo lo suficiente
a pesar de tragar tanto
veneno.

Debería dejar de hacer
el amor
no vayan mis nietos
a descubrirme
y me pidan consejo.

Debería dejar la pancarta
de oponerme
al sistema por sistema
y a sus aberraciones.

Debería hacerme cómplice
de los que ganan
para comer con ellos
la sopa boba
en lugar de hacerme
una de sobre.

Debería dejar de escribir
poemas
que nunca verán la luz
en Hiperión
ni estarán en la lista
de los elegidos.

Pero dejar estas cosas,
ahora que empiezan
a gustarme,
me jode tanto…

Begoña Abad.

Mary Jane Ansell

martes, 9 de septiembre de 2014

Miedo


Tuve miedo 
que hiciéramos el amor
temor de que al tocarme
se acabara el mundo


Cecilia Casanova
Benito Cerna

lunes, 8 de septiembre de 2014

Caigo sobre unas manos




Cuando no sabía
aún que yo vivía en unas manos,
ellas pasaban sobre mi rostro y mi corazón.

Yo sentía que la noche era dulce
como una leche silenciosa. Y grande.
Mucho más grande que mi vida.
                                                         Madre:
era tus manos y la noche juntas.
Por eso aquella oscuridad me amaba.

No lo recuerdo pero está conmigo.
Donde yo existo más, en lo olvidado,
están las manos y la noche.
                                                 A veces,
cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra
y ya no puedo más y está vacío
el mundo, alguna vez, sube el olvido
aún al corazón.
                           Y me arrodillo
a respirar sobre tus manos.
                                                  Bajo
y tú escondes mi rostro; y soy pequeño;
y tus manos son grandes; y la noche
viene otra vez, viene otra vez.
                                                      Descanso
de ser hombre, descanso de ser hombre.



Antonio Gamonal
Julia Ester 8 septiembre 1935
Hoy cumples 97

domingo, 7 de septiembre de 2014

La esperanza

La esperanza es una cosa con alas
que se posa en el alma
y canta la melodía - sin palabras,
y nunca cesa de cantar

y se le oye más dulcemente en la borrasca;
y fuerte debe ser la tormenta,
que pueda desconcertar al pajarito
que ha abrigado a tantos.

Lo he oído en la tierra más fría
y en el más extraño de los mares
pero  nunca, ni en la mayor adversidad,
me pidió una migaja.


Hope   
  
Hope is the thing with feathers - 


That perches in the soul -

And sings the tune without the words - 

And never stops -at all-

And sweetest - in the gale - is heard- 


And sore must be the storm -

That could abash the little bird 

That kept so many warm -

I've heard it in the chillest land -


And on the strangest sea -

Yet, never, in extremity, 

It asked a crumb - of me.

Emily Dickinon
Traducción de Hilario Barrero
Lina Litherland
Gracias Hilario

sábado, 6 de septiembre de 2014

Cuando aún soy la vida


La vida me rodea, como en aquellos años
ya perdidos, con el mismo esplendor
de un mundo eterno. La rosa cuchillada
de la mar, las derribadas luces
de los huertos, el fragor de las palomas
en el aire, la vida en torno a mí,
cuando yo aún soy la vida.
Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,
y un amor fatigado.

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.
Francisco Brines
Omoda Seiju

jueves, 4 de septiembre de 2014

No crean...



No crean que no me dí cuenta
es que no sabía que hacer.


Aimé Cesaire
Charnine

martes, 2 de septiembre de 2014

Nacer...


Sin acto de amor que me conciba,
sin madre que me espere,
sin saber para qué,
sigo empeñada en nacer
a cualquier hora,
de cualquier manera,
por olvidarme de los días
en los que nacía muerta
o en los que me moría
de a poquitos silenciosos.
Nacerme a cada paso
aunque sea de nalgas
y con dos vueltas de cordón 
enrollado en el alma,
nacerme y respirarte...



Begoña Abad
Benito Cerna

lunes, 1 de septiembre de 2014

Daría cuanto tengo...



Daría cuanto tengo, cuanto soy, 

cuanto seré y cuanto tuve, 

por abrirte de nuevo el corazón 

y dejarte entrar a saco en él. 


Sólo quiero saber que habrá más noches, 

que volverán tus manos a las mías, 

que desnudarás la ternura con ternura 

y que tu boca se abrirá camino de nuevo 

a los angostos rincones 

donde silenciamos el miedo a los silencios. 

II 
Tendría que escribirte un poema. 

Un poema blando como el pan de cada día 

y azul como el mechón de mi pelo. 

Uno que te atara a mi piel 

y que dejara en la tuya 

palabras de porcelana. 

Tendría que usar las letras 

de un alfabeto sin inventar, 

las notas de un pentagrama, 

las sílabas de los silencios, 

los acordes de un corazón latiendo. 

Tendría que escribirte un poema 

que no olvidaras nunca, 

un brevísimo poema de arena 

derramándose por los espacios 

que dejamos al besarnos 

sin apenas rozarnos los labios, 

un minúsculo poema 

que durmiera siempre en tu pupila 

mientras yo no estuviera en ella. 

Pero no sé escribir poemas de amor.



Begoña Abad
German Aracil

domingo, 31 de agosto de 2014

Huerto en Marrakech


¿Te acuerdas de aquel sur en el rojo verano?
Entré en la breve noche para gozar de tu huerto:
rincón de madreselva, dos pequeños naranjos,
y aquel jazmín tan negro, de tanto olor, rodando
la falda del ciprés que sube al cielo.
Bañó el árbol la luna, y se mojó mi boca.
Y qué cansados luego las aguas y las rosas,
el ciprés, los naranjos, el ladrón de aquel huerto.
Y todo fue furtivo: el alba, luego el sueño.
Francisco Brines
Gracias Antón Castro

sábado, 30 de agosto de 2014

Ensalada




 Como a solas ensalada

y a veces como soledad.
   Cae a mi plato, transparente, cruda,
y la tomo...
   De vez en cuando la cocino,
invento recetas:
   Soledad al vapor,
guisada, estofada,
en salsa rosa, verde.
   La verdad es que me sienta bien
a cualquier hora.
   Dicen que en la noche no se debe tomar,
que es dura, que no se digiere.
   También dicen que de mañana
deja el cuerpo triste, como en ayuno,
insatisfecho.
   Pero no es verdad,
quizás sea que la tomo
después de estar contigo.

Begoña Abad
Annick Bouvier

viernes, 29 de agosto de 2014

A la hora del té



...a la hora del té, 
mi alegría se sienta
 y llora conmigo...

Roberto Jorge Santoro
Bogdanov

jueves, 28 de agosto de 2014

Fines de Agosto




A finales de agosto hay algo que estalla
en hojas pequeñísimas
La explosión silenciosa
tras verdes clarísimos
y hasta a veces en la punta de las hojas
 un tono diferente,  
 difícil de definir, brilloso.
¿Te molesta este tema tan manido?
No importa.
Ellas
–las hojas–
salen.

Circe Maia
Shinichiro

martes, 26 de agosto de 2014

Perspectiva Nevski


Su paraguas naranja
competía
con las cúpulas de oro.

J.A.Bernier
Warren Keating

lunes, 25 de agosto de 2014

Sonido

                                                           

                                                        
                                                         El tímido sonido mudo
                                                  de una fruta que cae de su árbol,
                                                  y a su alrededor la música callada
                                                    del bosque, inquebrantado...


Ossip Mandelstam, 1908
Traducción: G. A. Chaves 
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