viernes, 18 de enero de 2013

Jardín de Luxemburgo

Está anocheciendo
viene una noche seria por el este,
 recelosa y taciturna.
La noche que viene de Asia
y no hace preguntas.
Qué bello es lo extraño,
qué fría la felicidad.
Se encienden luces amarillas
en las ventanas sobre el Sena
(he aquí algo realmente misterioso:
la vida de otras personas).
Lo sé, en esta ciudad ya no existe el secreto.
Pero existen los plátanos, las plazas
y los cafés, las calles afectuosas
y la mirada clara de las nubes
que se va apagando lentamente.
Zagajewski

2 comentarios:

Marcelo dijo...

Qué bello es lo extraño! Como un paquete a nombre nuestro en la puerta de casa. No sabemos si lo que contiene es peligroso, nos cambiará la vida para siempre, o ambas cosas.

SUREANDO dijo...

Me gusta lo extraño, pero me asusta a la vez.

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