miércoles, 20 de junio de 2007

Miro...

bajar la nieve, miro el llano extasiado La nieve es el semblante que asoma a mis cristales

siempre será su altura bajando de los cielos

siempre ella silenciosa

como la gran mirada de Dios sobre mí

siempre su azahar sobre mi casa.

Gabriela Mistral
Fotos 4 y 5 Jorge Benavente

7 comentarios:

El Guanaco Volador dijo...

"Mirar" esa Punta Arenas pone la piel de gallina y no precisamente por "lo frío"

Clarice Baricco dijo...

Què hermosas letras dedicadas a la nieve y las fotos también.

Sabes, no conozco la nieve. Cuánto daría por tocarla.
Algún día.

Abrazos

Mari Carmen dijo...

Nieve, tan bella... Recuerdo las primeras nieves que experimenté, a mis trece años, en la provincia de Segovia. Era increíble ver todo a tu alrededor cubierto por aquel manto blanco: las calles, los tejados, el puente, la ribera del río, los pinares... Era un mar blanco lo que nos rodeada. Y el frío. y yo me quedaba extasiada mirándola, puesto que en mi Andalucía no solía llegar de visita, excepto en las montañas. Ahora nieva, sí, pero en Madrid cada vez menos.
El mes pasado subí a la sierra de Madrid. Cerca de Peñalara quedaban, aún, algunas trazas de nieve. Hice bolas con ella y jugué como juegan los niños: con la sensación de estar tocando un pedazo de cielo.

Muy bonitas fotos, Beatriz :)

Un abrazo,

solo sur dijo...

Es un privilegio conocer la nieve, aunque también causa mucho dolor en la pobreza. Gracias por sus comentarios

dianaustral dijo...

Otra vez se agradece las fotografías. Por estos días pesa sobre mi, una nostalgia increíble. Debe ser este invierno que tengo que vivir por un par de meses en Santiago, gris, húmedo, sin brillo y sin formas, mientras mi padre me llama para contarme que en Magallanes ha estado nevando y que casi es un invierno como el de antes, ese antes cuando yo vivía a orillas del estrecho, muy cerca de Bahía Catalina y haciamos concursos de monos de nieve y carreras en trineos con los chicos del barrio. Con esos relatos, más tus fotos, regreso a mi infancia, esa infancia que no necesitabamos juguetes caros, ni cosas de marcas, bastaba tener ingenio para jugar con lo que estuviera disponible afuera. En mi caso, al lado de mi casa estaba la pampa y por el oriente estaba el estrecho, entonces podrás imaginar, lo que ese mundo significaba para unos niños como nosotros. Increíble y extrañable.

Saludos australes

Diana

solo sur dijo...

Y para mí, la nieve era tan alta que no nos veíamos de vereda a vereda cuando íbamos oscuro al colegio. La nieve y el frío significaba que se escarcharían las lagunas y podríamos ir a patinar con los patines que aún hoy conservo.
Eran otros inviernos, otros juegos, otros los intereses infantiles...
ay... que nostalgia

María Inés dijo...

Hermoso poema hecho cántico celestial!!!!

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