viernes, 12 de octubre de 2007

Déjame que te diga algo, hijo:


La vida para mí
no ha sido una escalera de cristal.
La escalera ha tenido

tachuelas y astillas,
y tablones levantados,
y lugares en los que

no había ni alfombra.
Pelados.
Pero en ningún momento
he dejado de subirla,
ni de alcanzar rellanos,
ni de torcer recodos,
y a veces,
he avanzado en la oscuridad,
allí donde no había luz.
Así que,

no te des por vencido, hijo.
No te quedes abajo
porque descubras

que es difícil el ascenso.
No decaigas ahora.
Ya ves, cariño,

que yo aún sigo,
yo todavía sigo subiendo,
y la vida para mí

no ha sido una escalera de cristal.

James Langston Hughes
Pintura: Harrier Backer, 1890

2 comentarios:

Mari Carmen dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mari Carmen dijo...

Nunca la vida es una escalera de cristal, lo sé bien, igual que lo sabemos todos, e incluso las vidas más dichosas tienen un ramillete de espinas. Aún así... hay que seguir subiendo, subiendo...

Un beso

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