lunes, 3 de diciembre de 2007

Los recuerdos de Carmen


Mi madre de 87 años ha acumulado cientos de miles de recuerdos, pero en su intrincada maraña, su cerebro persiste en elegir algunos.

Ella recuerda que en su infancia española, corría por debajo de un parronal, tenía sobre su cabeza, por cielo, las hojas verdes de la vid con sus frutos colgando bajo el sol de Galicia.

¿Qué mecanismo extraño hace que ese recuerdo y no otro perdure con tanta fuerza hasta hoy y se transmita...?

Esa niña que ella fue, debe haberse maravillado con el paisaje, con el olor, con la luz diferente para lograr que ese recuerdo, que fue sensación, haya atravesado casi un siglo y como una vieja fotografía me lo entrega para que yo lo guarde y siga evocándolo.

La memoria tiene extrañas maneras de derrotar al olvido.
Foto: Carmencita 1926

4 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Beatriz, esa foto es preciosa, es tu madre, ¿verdad? pues era una ricura de niña :) Cierto, nuestro cerebro es una caja de sorpresas. Ella recuerda, tan nítidamente, esa parra porque seguro que pasó muy buenos momentos bajo ella. Yo también recuerdo la parra de la casa de mi abuela, por lo mismo, porque era verano y bajo ella nos reuníamos todos, chicos y grandes, a charlar, a coser, a merendar... Hace unas noches soñé que volvía a Coca, al cuartel donde viví durante casi cuatro años. Entré en su patio, que estaba algo cambiado, pero en la que fue mi casa todo era igual y yo fui recorriendo, una por una todas las habitaciones. Y era tan real que era como si de nuevo estuviera allí.

Un abrazo para tu madre y para tí.

paola dijo...

me encanta que ese recuerdo sea uno de los que a tu madre la haya marcado. es un lindo recuerdo!
la foto es una joyita! me encantan tus historias

Clarice Baricco dijo...

Sentidas letras escribes.
Las fotos son parte de nuestra alma.
La foto es hermosa.

Besos.

Antiqva dijo...

Amiga, leyendo estas palabras no he podido sino evocar que cuando Antonio Machado murió en Francia, en los tiempos del desastre de la Guerra Civil española, en uno de los bolsillos de su chaqueta encontraron el que, sin duda, fue el ultimo verso que escribio.

En un papelito arrugado habia escrito:

"Estos dias azules y este sol de la infancia..."

Un abrazo en la distancia, y aprovecha tu tambien para abrazar a tu madre...

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