domingo, 8 de junio de 2008

Algunas tardes de domingo


tienen los ojos tristes.
Es como si en ellas se hubiera detenido
la vida para siempre.
Lirios azules, pensamientos,
silenciosa enredadera de las madreselvas;
las humildes flores de la estación tiemblan.
Un tren se pierde borroso en la lejanía
y es la imagen de un tiempo que no existe;
un cuadro, una inquietante eternidad.
Otro silba y pasa como el vértigo.
El universo se precipita en su abismo.
Pero los rostros de los viajeros
no se inmutan, todo parece irreal,
extrañas figuras en un tren absurdo como la vida.
Y dan pena los campos,
su verde esplendor como dispuesto para algo,
algo hermoso, algo feliz.
Da pena el verde solitario.
Y nadie sabe qué luz extraña
se posa en las paredes.
Y nadie sabe lo que busca en esas tardes,
ni la razón de su maniática tristeza.
Y nadie sabe por qué
le ahoga su corazón sin nadie.


Angeles Carbajal
Pintura: Tarde de domingo, Seurat

4 comentarios:

Dédalus dijo...

Todo tu poema rezuma una increíble nostalgia. Incluso esa tarde dominical, del puntillista Seurat, la refleja en cierto modo.
Será que es eso, y no otra cosa, lo que nos transmiten los domingos.

Besos, sureadora.

Here, There, Elsewhere... and more dijo...

Sublime - thanks for sharing :)

Clarice Baricco dijo...

Siempre tan selectiva con los poemas. Me gustan mucho, ademàs que siempre presentas nuevos poetas.
Y què decir de las imàgenes!
Creo que siempre te lo digo verdad?

PD. Si tengo imàn de Chile, pero no me caerìa mal otro, jijiji.

Abrazos

wagner dijo...

siempre me parecio tan interesante esa pintura... para mi, es una cruda representacion del movimiento artistico de esa epoca...

y cuando veo esa pintura, se viene a mi cabeza la sinfonia pastoral de Beethoven...

un placer volver a entrar en este mundo.

saludos cordiales

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