lunes, 22 de diciembre de 2008

Difícil detener el día

Atardecía.
Como otras veces,
como demasiadas veces.
Nada parecía poder detener
este sol.
Ya sólo resta
un ciego sonido de lumbres.
La boca del cielo
se cierra
y solo, un rastrojo de las sombras.
El encrespado batido de luces
se pierde
en un atardecer violeta.
Esta música
abanica
cualquier corazón.


Lisandro González
Pintura: John Atkinson Grimshaw

4 comentarios:

Adrianina dijo...

La música calma las fieras de cualquier atardecer malo..

Bonita publicación.
Beatriz, aprovecho para desearte Felíz Navidad a vos y a los tuyos.
UN beso grande.:-)

Ulysses dijo...

Sin embargo este atardecer es especial, como todos los atardeceres ninguno se repite, es un atardecer violeta. ¿Por qué será que cada atardecer tiene su belleza?.

saludos y Feliz Navidad, junto a los seres que amas.

Mari Carmen dijo...

Querida Beatriz, además de agradecerte tanta belleza como nos ofreces en este blog, yo quiero desearte unas felices fiestas, alegres, tranquilas, con todos los que quieres. Y que el 2009 venga llenito de cosas lindas para ti, los tuyos y para todos.

Un abrazo

Ana dijo...

¿Habéis deseado alguna vez detener un instante el universo?
¿Detener este giro que nos lleva y nos aleja de quienes fuímos?
Creo sentir esta ilusión al cerrar los ojos ante la ventana del Oeste.

Gracias de nuevo.
Un abrazo doble, para que lleves uno a tu madre.

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