lunes, 26 de abril de 2010

Castañas

Ayer llegaron las primeras castañas
y con ellas
el recuerdo de mi madre
asándolas en la cocina a leña,

entonces, todo era alegría,
todo era hermoso en la provincia,

todo era infancia...



Pintura: Max Moreau

7 comentarios:

ana maria parente dijo...

No fueron castañas ,pero si las marcas ,los términos ,los comercios que prefería pare comprar sus objetos ,tengo vívida a mi madre e incorporada en mi sus opiniones ,su forma de ver las cosas.
Su jardín ,sus flores ,su huerta ordenada detrás del seto .
Todavía en mis sueños paseo por ese primoroso jardín de la casa del Barrio Parque en que vivimos en mi infancia provinciana.

viviana dijo...

Hoy descubrí que entrar luego de algunos días me produjo un efecto Bde banquete.
"...Y como aquí; encuentro; las cosas; nadie" ,finas perlas enhebradas una a continuación de la otra con el hilo poéticamente invisible de quien las elige.
Hoy llevé puesto este collar. La saludo

SUREANDO dijo...

Qué belleza estos recuerdos Ana María y llevar con nosotros incorporadas a las personas que ya se fueron. Ese jardín de tu infancia debe haber sido maravilloso, quizás todavía existe.

Viviana: qué lindo lo que has escrito, hilvané ese collar sin darme cuenta de las perlas que hilvanaba.
Muchas gracias por tu comentario.

ana maria parente dijo...

Existen las castañas ,y tus mares circundantes ese halo que ha quedado en tí tan parecido al revoloteo de la atmòsfera en el planeta que ven desde lejos.Eso que cambia de nosotros y sin embargo permanece en nuestra materialidad.
Mi casa de infancia està sin su terreno aledaño en donde quizás personas más espirituales habían diseñado un jardín.
En mi jardìn ahora hay una casa ,quizás quien la compró se benefició con el negocio.
Eran barrios que habitaban familias inglesas y estaban diseñados con amplios jardines .Pero en el aire estàn las rosas té ,las santaritas espinosas ,las flores federales ,las rosas rococò ,las azucenas que llevaba a la Virgen los diciembres y todas las flores habidas y por haber que coleccionaba mamà.

ana maria parente dijo...

AH!me olvidaba de lo más importante:los caracoles del paredón húmedo.Eran miles y hacían poner nerviosa a mi madre-ellos y las hormigas-.
A veces en la vida veo que tengo algo de caracol y de hormiga ,porque a estos santos bichitos les ponìa todos los obstàculos posibles y ellos con paciencia los salvaban .
A veces a los biòlogos les he preguntado-mucho tiempo no he tenido en conversar con ellos-si esa inteligencia colectiva de los animales existe y es invencible.
Mamá me regalò de chica un libro de INTELIGENCIA DE LAS HORMIGAS Y ABEJAS DE METTERNICK creo que era el apellido.
En esos momentos para mì era tedioso ,ahora lo busco y busco en la biblioteca de mis padre y-lo deben haber prestado-pues no lo encuentro.
Lo busco en las librería y ni saben de que se trata.

SUREANDO dijo...

Qué bellos relatos Ana María y qué sentimientos se despertarán en ti al pasar por la casa de tu infancia y ver que allí en tu jardín poblado de caracoles en el paredón húmedo, sólo quedan los recuerdos.
Cuando vuelvo a la ciudad de mi infancia, camino y camino y al llegar a la que fue mi casa, cierro los ojos y respiro y me veo pequeña otra vez, de zapatitos de charol y con mi bicicleta celeste y en mi patio lleno de amapolas y margaritas.
¡Qué nostalgia!

ana maria parente dijo...

Mira un poco más que allí debe estar la sureñita del flequillito bien peinado por la mami retozando contenta y sin problema entre las amapolas plenas del color de la infancia.
Esa está siempre contigo.

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