lunes, 26 de julio de 2010

Como el temblor del vino

Como el temblor del vino

es el escalofrío que recorre mi espalda

cuando alzo la copa

y brindo por los años que esperan, todavía,

besarnos en los labios con su leve caricia.


Ramón Bascuñana

Pintura: Anna Munthe

8 comentarios:

ana maría parente dijo...

El vino ,siempre tomado con templanza ,es una delicia.
Que buenos vinos hay por el sur de CHILE no?

Pescadora de Perlas dijo...

Pasionario; la boca es beso y es vino.

Un beso Beatriz

SUREANDO dijo...

Buenísimos Ana María, Uds. tienen los de Mendoza que también son buenos.

Pasionario: ¡qué bella palabra!

ana maría parente dijo...

Pero los de Chile ,ni bien uno los toma parece que alegran la vida AL MOMENTO.
Eso me decían este verano y realmente los recomiendo ,pues tomándolos uno capaz que se salva en un naufragio en pleno polo y SIN DARSE CUENTA.

SUREANDO dijo...

Hoy sin darme cuenta de tu comentario, subí una entrada de un naufragio, el instante decisivo....bien me vendría un vino de esos para salvarme.
Gracias Ana María

ana maría parente dijo...

Si el comentario lo escribì por eso.Solamente tomàndose un vinito bien chilenito uno puede conservar el calor suficiente para sobrevivir.
También leyendo los versos del poeta Gonzalo Rojas uno sobrevive hasta naufragando en el polo.
Por la publicaciòn que de los mismos hace ULISSES FRANCISCO me enterado de la personalidad y los versos fogosos de este señor que no tolera la senectud y que pretende reverdecer a su edad.VIEJITO TAURE( COMO DECIMOS EN EL CAMPO )Y QUE LINDO TRADUCE SU FOGOCIDAD EN VERSOS BIEN HOT.

SUREANDO dijo...

Este viejito vive en Chillán, la ciudad donde viví por casi 30 años y siempre lo veía caminar por sus calles.
Confieso que prefiero una poesía más sutil, menos evidente en esa fogocidad que mencionas.

ana maría parente dijo...

También prefiero otro tipo de poesía.
Pero me ha dado tanta risa el de los amores con la fenicia.También el ardor con que los recita.
Bien dice el APOCALIPSIS que al fin de los tiempos LOS VIEJOS REVERDECERAN.
Neruda por ejemplo era fogoso pero como era un poeta tan superior su mismo riquìsimo léxico lo disimulaba y hasta cierto punto lo espiritualizaba.

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