miércoles, 23 de marzo de 2011

A mi madre


De ti guardo el amor a las casas de madera,
al olor de la harina tostada
y del pan amasado
y del fuego que crepita dulcemente en la chimenea
y de contar sólo hermosos sueños.

Comprendo que no supe comprenderte
que creí poder vivir solo.
Vuelvo a mirarte
en un campo que tú amarías
aunque aquí no llueva sobre el techo de alerce rojo
de tu casa que te quitaron.

Vuelvo a mirarte
en una ciudad tan lejana,
tan fría, tan ruidosa.
Añorando los cerezos de tu patio, el huerto del patio,
la flor de la pluma,
escribiendo tus simples poemas
sobre tu niñez sureña y cantarina
como el galope del caballo de tu padre.

Ahora te recuerdo
mucho más que cuando se te empañaban los ojos
cuando yo partía alegremente a la ciudad
esa ciudad que era tu enemiga.

Ahora te recuerdo
y quizás tu muerte
me haría menos daño
que tu exilio.

Teillier

5 comentarios:

Rossina dijo...

HERMOSO. NADA MAS QUE AGREGAR. ME TRANSPORTO A OTROS TIEMPOS Y A ESA CASA...

auroraines dijo...

Como siempre que leo a Tellier en tu blog me quedo fascinada, cuantos recuerdos y nostalgia, a la vez que felicidad de haberlo vivido.
Un gran abrazo

ana maria parente dijo...

Ya lo creo que a pesar de la muerte de la madre recuerde con más tristeza que a la misma ese dolor que ella sufrió en vida.

Ana dijo...

La impotencia ante la injusticia, la impunidad...
La muerte, al menos, es una verdad que nos iguala, pero, tal vez, no seamos iguales ante la justicia.

SUREANDO dijo...

Rossina: esa casa fue mi casa natal, la construyó mi padre en los años 30.

Me alegro que te guste Inés, Teillier es tan lárico, tan sencillo, tan verdadero...

Ana María:todo lo destruye el exilio, en especial lo más hermoso, no poder vivir en su tierra, tener que abandonarlo todo, debe ser terrible.

Ana: yo creo que impotencia es la palabra...

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