jueves, 27 de septiembre de 2012

En el pueblo...

En el pueblo
donde algunos me conocen
como el poeta cuyo nombre 
suele aparecer en los diarios,
paseo por la Calle Comercio
que ahora se llama Avenida Bernardo O¨Higgins
(Como en Santiago)
He comulgado con la tierra.
voy a la Sidrería
allí están los parroquianos de siempre
y me saludan mis viejos compañeros de curso
que sueñan con ser alcaldes o regidores 
o comprarse una citroneta
Ha cerrado el cine,
aún quedan affiches 
que anuncian películas de sepia.
A lo largo de los cercos
las ortigas siguen hablando 
con su indestructible lenguaje.
En el techo de mi casa 
se reúne el congreso de los gorriones.
Pienso por primera vez
que no pertenezco a ninguna parte,
que ninguna parte me pertenece.

Teillier
Pintura:Griffeth

4 comentarios:

Ana dijo...

A ninguna parte y ninguna me pertenece.
Aprendo tanto aún, amiga, que se ha convertido en lo mejor de mi edad y, a pesar de equivocarme raramente con las personas, por mi retraimiento, mantengo un extraño encantamiento con cuanto me rodea; es lo único que me pertenece, la sensación de seguridad ante lo conocido.
¿Y este otro de Teiller?


Para Beatriz

"Tal vez no aparecerás nunca más,
pienso en esta tarde de un sol que anuncia la resurrección,
porque todo resucita tras el viaje al infierno.
Y la semilla de la esperanza siempre creo verla
en la tierra arrasada del desamor florecer.
Tal vez no te veré nunca más,
porque yo mismo he lanzado una piedra al pozo
donde no debía despertar ecos,
pero en mi memoria sólo eres la muchacha que me mostraba
los magnolios recién florecidos en la Plaza Nuñoa.
Sólo recordaré de ti ese gesto
y vestida de tiempo que nada marchita.
Eres para siempre la única amada espiga
que debe traer la felicidad que no he sabido cuidar.
En el reino de la muerte serás el único sol que añoraré contemplar. "

Tú me has dado a Teiller, Cecilia Casanova, Eduardo Llanos...(Además de cuanto entregas aquí, en el blog, no sólo los maravillosos libros que me regalaste) Más para aprender.
Ya ves, amiga, qué hermosa amistad.
Gracias siempre.

SUREANDO dijo...

Con estos cambios de casa y ciudad, siento que no pertenezco a ninguna parte yo también.

Descubrí a Teillier en mis años de estudiante y ese poema para "Beatriz"
lo tomé como si hubiera sido escrito para mí. Hasta fuí a la plaza Ñuñoa a ver como florecían los magnolios.
"Locuras de adolescente"
También inventé un viaje a Lautaro para conocer el pueblo del poeta donde es verdad que las ortigas siguen haciendo su trabajo.

Gracias a tí también, amiga mía, por Angel González, por Victoria Atencia, por Karmelo...por tu amistad, una luz entre tantas preocupaciones. Abro la ventanita del blog...y ahí estás siempre.

ana maría parente dijo...

Quienes somos ? los habitantes anónimos de ciudades sin principio ni fin ?
Los que aún recorremos las pocas calles de tierra del pueblo de campo buscando las provisiones o comprando las telas rústicas del tendero (que ya solo es fantasma) que nos las ofrece como la última novedad?
La niña que jugaba en el parque de su casa?Parque no de lujo sino de infinito cariño por lo vegetal que cultivaba su madre?
La adolescente que coqueteaba prometiendo siempre promesas a no cumplir con sus juguetones ojos?
La madre que no duerme porque su niña viaja de noche en avión sobre la masa líquida del planeta?.
Pensar que al unir todos estos cabos sueltos descubriremos en otra dimención que lo somos todo al mismo tiempo.

SUREANDO dijo...

Somos todo eso, Ana María, un todo que nos hace mujer, madre, hija, niña...
Comparto tu preocupación por tu niña viajera, tengo una amiga cuya hija viene volando de regreso de Tasmania, tres años de ausencia para abrazar a su hija que ya trae un retoño.
Me alegro tanto por ella.

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