viernes, 7 de noviembre de 2014

Cabida en la infancia


Voy a jugar con las trenzas
al borde de mi vestido.

A ovillarme en el chal de la abuela
olfateando su lana
conservada tan bien en su lila.
feliz de caber en su infancia.

La casa fue mía.
¿por que no entrar?
Nada me harán los retratos
colgando de los muros
ni el piano húmedo por el tiempo.

Quítate los zapatos. No.
Con zapatos súbete al sofá y salta
tus siete años, tus doce, tus dieciocho.

Roba miel de la despensa
y sal callada
¡No te vayan a ver!

Cecilia Casanova
David Gray

5 comentarios:

Ana dijo...

A hurtadillas del tiempo.

Gracias por Cecilia y por tantos otros, amiga. Cumplir años me ha encantado.

SUREANDO dijo...

Me alegro, amiga.
¡Qué linda es la amistad!

Rosa dijo...

Delicioso. Me encanta: "A ovillarme en el chal de la abuela...y la imagen es ¡preciosa!

Gracias, Beatriz, un beso.

eva dijo...

Se pasa tan pronto de la niñez a la madurez que parece que fue ayer cuando saltabamos por encima de los colchones y nos cobijabamos en el chal de la abuela. Gracias a Dios mis padres aún viven, y aunque como dice la poesia " es tu casa, porquéno entrar? " los cuadors colgados de las paredes me dirán tanto, tanto, que no se si lo podré soportar.

eva

SUREANDO dijo...

Afortunada eres Eva, aún tienes a tus padres.

Yo ahora quisiera que mis nietos se ovillaran en mí, parece que lo logro. aunque sin chal.

Gracias Rosa, Eva y Ana.
Un abrazo

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