sábado, 11 de abril de 2015

Dos miedos...



"Dos miedos se alternan en el matrimonio, 
uno el de la soledad y otro el de la atadura. 
El terror a la soledad es mayor 
que el miedo a la atadura, 
así que nos casamos.
 Por cada persona que teme ese nudo 
hay tres aterrorizadas por la libertad. 
Sin embargo, el amor a la libertad 
es un sentimiento noble al que aspiran en secreto 
la mayoría de las personas casadas (...),
 pero para entonces ya es demasiado tarde;
 el buey no se convierte en toro, 
ni la gallina en halcón".

Cyril Connolly

Schloe

7 comentarios:

Rosa dijo...

Acabo de leer un texto de Jan Philipp Sendker y a García Márquez, los he guardado.

Este poema es muy real y vivirlo así como lo describe me parece realmente terrible... si el amor nos ata y atenaza, no es amor, creo yo, pero cada pareja es única...

Un beso y feliz día, querida Beatriz.
No puedo seguir leyendo poemas, qué pena...

Marcelo dijo...

Nunca es demasiado tarde, lo dice Marcello, que ya le pasó

eva dijo...


El miedo a la soledad, el miedo al silencio siempre acechandonos y condicionando nuestras vidas.
Con respecto al miedo al silencio leí algo maravilloso que guardé:

"Contemplamos el mundo que nos rodea en silencio. Hemos tardado toda una vida para aprender a hacerlo. Al parecer, sólo los viejos son capaces de estar juntos sin decir nada y sentirse bien. Los jóvenes, impulsivos e impacientes, siempre rompen el silencio. Es una lástima, pues el silencio es puro. El silencio es sagrado. Une a las personas, porque sólo aquellos que se sienten cómodos con la compañía de otros pueden estar juntos sin hablar. Es una gran paradoja".
El Cuaderno de Noah (Nicholas Sparks)

Recomendables libro y peli.

Buen domingo

eva

Beatriz dijo...

Hermoso texto sobre el silencio, Eva. Yo adoro el silencio y no siempre me rodea, pero lo busco incesantemente.
Gracias, Eva.

Beatriz dijo...

Marcello, a veces es muy tarde, te lo dice Beatriz....

Ruben Carcamo Bourgade dijo...

No logro entender por qué alguien le puede tener miedo a la soledad como si vivir allí fuera un absoluto, como si fuera el vacío. Por supuesto que no lo es. Tampoco la atadura es tajante respecto de la libertad. Fíjate que donde mejor ondula y vibra una bandera es atada pero también sola.

Beatriz dijo...

Una bella metáfora, Rubén. El miedo no es a la soledad en sí misma, sino a que se convierta en absoluto, como dices y también es miedo a que la atadura no te deje flamear.

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