sábado, 20 de junio de 2015

Razones



Empapada de amor
ebria de gozo,
asaltó la calle, la vida,
eso que llaman futuro,

y sentada a su borde,
como quien contempla el mar,
la puesta de sol en el desierto,
o el amanecer entre las hayas,
descubrió que aún era capaz
de abrazar con firmeza
ahora que se aplanaba su pecho
y se descolgaba, plácida,
la piel de su contorno.
Cerró los ojos y recordó el beso,
hizo comparaciones
y eligió el que había aprendido
a última hora de la noche,
aquella noche tan corta,
tan provocativamente corta.
Abrió su bolso, sacó el espejo
y se saludó ahora,
empapada de amor,
ebria de gozo,
con una sonrisa hermosa, profunda.
Tenía cientos de años
y de sueños, de deseos y
de razones para asaltar la vida.


Begoña Abad
Vincent Giarrano

2 comentarios:

eva dijo...


Hoy entra el verano, es domingo y sus tardes son largas, estoy nostálgica y me he encontrado con este poema. Es bello, no?




Es larga la tarde
como el camino curvo hasta tu casa
por donde regreso arrastrando los pies
hasta mi cama sola
a dormir con tu olor engarzado en mi piel,
a dormir con tu sombra.

Es larga la tarde
y el amor redondo como el gatillo de una pistola
me rodea de frente, de lado, de perfil.
El sueño pesa sobre mis hombros
y me acerca de nuevo a vos
al huequito de tu brazo,
a tu respiración,
a una continuación infinita de la batalla
de sábanas y almohadas que empezamos
y que pone risa
y energía
a nuestro cansancio.

Gioconda Belli.

Feliz domingo!!!

eva

Beatriz dijo...

Es bello, Eva y Gioconda maravillosa. Gracias.

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