miércoles, 26 de agosto de 2015

Después de cenar


Han llamado a la puerta y voy a abrir,
pero no hay nadie.
Pienso en los que amo y no vendrán.
No cierro y mantengo la bienvenida.
Espero con la mano en el marco.
La vida se ha afianzado en el dolor
como las casas sobre los cimientos.
Sé por quién me demoro dejando el haz de luz
hospitalario en la desierta calle.

Joan Margarit
Karin Jurick

2 comentarios:

Ana dijo...

Joan Margarit resultó una recomendación perfecta. Cada uno de sus poemas, amiga.

Beatriz dijo...

Cada uno, ha sido un gran descubrimiento para mí.

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