domingo, 4 de noviembre de 2007

Hay lugares de la ciudad


que uno descubre por sí mismo
en sus caminatas solitarias
y otros que le son revelados
como un regalo generoso
de la amistad o el amor.
Se puede regalar lo que uno más ama,
cierta perspectiva al fondo de una calle,
un parque pequeño junto a un puente,
un café, un club de música,
hasta un instante de la luz.
Ese regalo intangible enriquece a quien lo ha hecho
y se vuelve un tesoro enaltecido
por el agradecimiento para el que lo recibe,
en un recuerdo
y también en la posibilidad
de otro regalo."


A. Muñoz Molina en Ventanas de Manhattan
Foto: calle empedrada de Punta Arenas, regalo de Matías

2 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Muy lindo fragmento.

A mi me gusta caminar por la ciudad, ir tocando paredes, escuchando.
Obvio, desearía caminar por muchas ciudades e ir conociéndolas.

Abrazos.

anaís dijo...

Qué bonito y enriquecedor es regalar momentos: un paseo por la calle, un parque apartado, una solitaria fuente, un crepúsculo o las olas del mar. Es un texto revelador, sobre todo para las personas que gustamos de pasear y descubrir rincones inexplorados.

Un abrazo

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