viernes, 18 de enero de 2008

Desafío a la vejez


Cuando yo llegue a vieja
-si es que llego-
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda
despacio a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
-como corresponde-
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará -rebelde- tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.


Gioconda Belli
Cuadro: Old woman of Arles Van Gogh, 1888

2 comentarios:

Bohemia dijo...

La juventud no tiene nada que ver con los años...

Precioso poema de mi admirada Gioconda Belli...

Besos

Tawaki dijo...

El corazón no ve desde dentro el paso del tiempo, ni las marcas que la experiencia va dejando en nuestros rostros. El corazón vive encerrado en su propio tiempo.

Un saludo.

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