martes, 17 de febrero de 2009

Agua y humo


En el campo la lluvia se columpia

como una colegiala sobre la empalizada rota,
respira entre la hierba, y pisa fuerte en los charcos de su madre
limitando la sombra reflejada
que se rompe feliz en mil escarchas.
Una nube amenaza más tormenta
y la montaña abre su paraguas de musgo, viento y barro.

Huele a tierra lavada a humo de cachimba
y a zapatos mojados.


Una gota resbala del paraguas como una golondrina
que cerrara la puerta del verano.



Hilario Barrero
Pintura: Rain in Giverny. Bruce William

4 comentarios:

Ulysses dijo...

Recuerdos de mi infancia, cuando me gustaba mojarme bajo la lluvia campestre, sentir los olores y ver la lluvia, las nubes.
Después aguantar los retos de Mamá.Pero valía la pena.
Bello cuadro y poema
Gracias Amiga

Inés dijo...

Qué descripción exacta hace el escritor, te ubica tan bien en el paisaje, quien no vivió aunque sea algo de lo que dice?
Yo cada vez que tenía -y lo sigo haciendo- a mano un charco de agua helado, lo pisaba y hacía esos pedacitos de escarcha
me encanta el sonido ese de la escarcha como el de tomar entre mis manos la nieve, es casi como un imán para mí, un rito.
Bello, un genio como lo detalló.
Te dejo un abrazo

Ana dijo...

Hubo un tiempo en que me gustaba salir con la lluvia.
No sé qué influencia ejercía en mí.
Tampoco sé cuánto hace desde que aparté esas gratas sensaciones de mis días.
Este poema me ha devuelto esos momentos.
Gracias por "empaparme" de recuerdos

Marcelo dijo...

Ulysses tiene razón. Es más, son recuerdos de todas las infancias.

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