martes, 17 de marzo de 2009

La infidelidad irremediable

Si, al final,
ha de comer la tierra tus delicados huesos,
y ha de dormir tu boca como una orquídea tierna
debajo de raíces y lianas, qué importa
que estés tan descubierto y accesible,
que encauces tu saliva en otros surcos,
que te des a pedazos cada noche
como Profana, y Cruel, y Santa Forma.
Si, al final,

has de ser a despecho de tu carne radiante
y de todo el deseo con que te he coronado
espléndido despojo que posea la muerte…



Josefa Parra
De “Elogio a la mala yerba” 1996

Pintura: Jeff Cornell

4 comentarios:

Ana dijo...

Aunque se quite los zapatos, su sombra la delata.

Me gusta el título del poema.

Mala yerba con "Y" griega, que no con hache.

Mari Carmen dijo...

Seguir al corazón, debiera ser lo natural, pero no, demasiado ceñidos a las normas, y cuando se transgreden, cuánto malestar por haber hecho lo que se deseaba.

Un abrazo

Marcelo dijo...

Ella (o él) tienen razón. después, lo que nos toque a cada uno, es otra cosa.
Besos
Bonitos
Bomarzo
Beatriz!

Ulysses dijo...

si hacemos todo lo que deseamos, hay que atenernos a las consecuencias. Nada es gratis en esta vida.

Saludos.

Y si es Isadora Duncan y su chal.

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