viernes, 19 de marzo de 2010

Bosque

Cruzas por el crepúsculo.
El aire tienes que separarlo
casi con las manos

de tan denso,
de tan impenetrable.

Andas.
No dejan huellas
tus pies.
Cientos de árboles

contienen el aliento
sobre tu
cabeza.
Un pájaro no sabe
que estás allí,
y lanza su silbido
largo
al otro lado del paisaje.

El mundo cambia de color:
es como el eco
del mundo.
Eco distante

que tú estremeces,
traspasando
las últimas fronteras
de la tarde.


Angel González
Pintura: Xie Chuyu

4 comentarios:

Ana dijo...

Cuánta magia poseen los bosques...
¡Cuánto misterio sugieren!
La luz de las "últimas fronteras de la tarde" queda únicamente desvelada en su pìel.

Me encantó esta entrada. Tan de otoño.

Un abrazo, Beatriz!!

ana maria parente dijo...

Calmate PACHITAMAMITA querida que esta amiga quiere pasear por el bosque tranquilita y solo escuchar el sonido de los pàjaros.

Pamela dijo...

Preciosa entrada amiga, me trajo mucha calma

SUREANDO dijo...

Cruzar por el crepúsculo cuando el mundo cambia de color...
Este poema (como todos) hay que leerlo lentamente, imaginándose ese bosque, ese especial momento de la tarde...

A mí también me ha traído calma Pamela y sí... es tan de otoño ya como lo ha notado Ana.

Ana María: eso mismo es lo que quiero querida amiga.

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