domingo, 5 de junio de 2011

Estuve sola


Estuve sola todo un domingo.
No telefoneé a nadie y nadie me telefoneó.

Estaba totalmente sola.

Me quedé sentada en un sofá

con el pensamiento libre.

Pero en el transcurso de ese día

hasta la hora de dormir,

tuve tres veces un súbito reconocimiento

de mí misma y del mundo que me asombró

y me hizo sumergir en profundidades oscuras

de donde salí hacia una luz de oro.

Era el encuentro del yo con el yo.
La soledad es un lujo.

Clarice Lispector, Un soplo de vida
Pintura: Steve Hanks

13 comentarios:

carmensabes dijo...

Genial, tiene toda la razón Clarice Lispector, la soledad, muchas veces, es un lujo.

Elvira dijo...

¡Qué preciosidad de texto! Besos

Clarissa Rodriguez dijo...

"La experiencia mayor:
Antes yo había querido ser los otros para conocer lo que no era yo. Entendí entonces que yo ya había sido los otros y eso era fácil. Mi experiencia mayor sería la de ser la médula de los otros: y la médula de los otros era yo." de Clarice Lispector

Un abrazo, prima!

Anónimo dijo...

Hacia días que no te visitaba, hoy me estoy poniendo al día leyéndote, eres una maravilla aportando imágenes y palabras.

Un saludo y gracias

Nubia

Higinio dijo...

Precioso poema.Ciertamente, la soledad escogida nos reconforta y la soledad no deseada,nos irrita.

Pascal nos dice lo siguiente:
"Toda la desgracia de los hombres proviene de una sola cosa,que es no saber permanecer en reposo en una habitación".

Un fuerte abrazo, amiga Beatriz.

Marcelo dijo...

La soledad es un lujo. El problema es que a mí a los lujos me gustan compartirlos!
Ese libro de Clarice es sencillamente mágico. Es como una especie de Nuevo Testamento, de Guía para salir de atolladeros, para construir barcos en islas desiertas a lo Chesterton.
Un beso Beatriz!

SUREANDO dijo...

Carmen:yo busco siempre un momentito en el día para darme ese lujo.

Elvira: es precioso como tu madreselva.

Clarissa: aquí llegas compartiendo autores conmigo. C.S Lewis es otro de mis favoritos el de The Four loves, el de Surprised by joy.
¿eres profesora, prima?

Gracias Nubia, eres siempre bienvenida.

Comparto el pensamiento de Pascal que nos traes Higinio. Gracias

SUREANDO dijo...

Marcelo: a veces es un lujo, a veces es un infierno, pero no hagas trampa, si la compartes ya no es soledad...¿o sí? igual puede ser...dos soledades compartidas mmmmm....

La Lispector esté en mi mesita de noche, pero debajo de la cama nadie me saca el libro verde, gordo de Borges.

Un beso Marcelo.

ana maría parente dijo...

A veces ,siempre voluntariamente ,vale la pena ese lujo.
Lo feo es la soledad involuntaria.

Clarissa Rodriguez dijo...

Prima, estoy feliz de compartir el gusto por algunos autores, la poesía y el arte.

Trabajo en una empresa de servicios. No soy profesora.
De mi madre heredé el gusto por la poesía. La lectura se ha convertido en un pequeño (¿o gran?)vicio. Pero siempre fue así. Cuando era niña y había que apagar la luz a "la hora de dormir", solía continuar la lectura con una pequeña linterna, ¡debajo de las sabanas!

Un abrazo,y gracias por acogerme acá

SUREANDO dijo...

Ana María: la soledad es mi mayor temor para la vejez, le tengo terror, pero en el hoy, la busco todos los días.

Clarissa, prima...yo también leía con linterna, empecé muy niña con lo cuentos de hadas, leía lo que caía en mis manos, revistas, historietas y en marzo los libros de lectura que entregaban en las monjas, los leía enteros y llegó la adolescencia con sus lecturas, lo cuentos de Poldy Bird, luego vino Hesse y la lista nunca acaba. Un abrazo

Ana dijo...

Tengo un extraño devaneo con la soledad, la deseo y, como tú, la temo.
Disfruto con Lispector y suspiro con Hanks, hasta viceversa...

Maese dijo...

Me parece que hay algo más grave que la soledad, pues si bien la soledad de alguna manera es estar con uno mismo sin nadie más ni externo o interno a nosotros, pero lo más grave es el ABANDONO que lo entiendo cuando incluso uno mismo se abandona de si, y ya ni siquiera eso es soledad y como ven la soledad asi es un verdadero lujo, quien consigue estar consigo mismo aunténticamente, quien se reconoce y conversa con uno mismo ¡ah qué dicha! en fin !Qué lujo!

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