sábado, 16 de julio de 2011

Tesoros ocultos


Entre tanto desorden de matices,
óleos mediocres de la escuela de El Greco,
bargueños, platos, libros, vasijas, pergaminos,
y un frío de gusanos como el que vive dentro de un panteón
junto al joven portero que esperaba impaciente
a que fueran las dos para cerrar la sala,
una barra de pan recién cocida
se enfriaba tierna de claridad
como si Zurbarán acabara de entrar al refectorio
y fuera a bendecir a la Pintura.

Hilario Barrero
Pintura: Zurbarán

4 comentarios:

Ana dijo...

Dios bendiga el pan de cada día, el que dio de comer a Zurbarán, a todos los monjes y al mismísimo Hilario Barrero, quien es capaz de hacernos sentir, en propia piel, la belleza que habita en una pieza de pan y otras bellezas.
Buen domingo, Beatriz!!!

Anónimo dijo...

Gracias Beatriz, una vez más, por dar espacio a la poesía. Y a ti Ana por vivirla y sentirla. El cuadro es perfecto!

Anónimo dijo...

El anónimo soy yo: HB.

SUREANDO dijo...

Hilario "anónimo" que hoy pasea por las maravillas de España y Ana de Cádiz que disfruta del verano y de la poesía y del arte.

Magnífico poema de HB los "tesoros ocultos" que sólo algunos pueden ver.

Gracias amigos por pasar por mi casa, afuera es invierno, hace frío y llueve...aquí dentro hay luz.

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