miércoles, 12 de octubre de 2011

Casa


Le construyes una casa a tu alma.
Y te paseas orgulloso
a la luz de las estrellas
con tu casa a la espalda
como un caracol.
Si adviertes peligro,
te metes en la casa
y te sientes a salvo
detrás del duro
caparazón.

Y cuando ya no existas,
quedará
la casa
y testimoniará
de la belleza de tu alma.
Y dentro susurrará
el mar de tu soledad.
Olav H. Hauge (1908-1994)
Pintura: Hans Peter Szameit

7 comentarios:

ana maría parente dijo...

Hay seres cuya casa realmente forma parte de su cuerpo.

SUREANDO dijo...

Gracias al nuevo Nobel de Literatura he descubierto a este poeta noruego, minimalista y he caído rendida ante su poesía.
Vivió en una pequeña casa rodeado de objetos hechos a mano y de su huerto de 70 manzanos. Fue un solitario que se casó al final de su vida y vivió feliz esos últimos 15 años.
Murió a los 85 sentado en su silla.
Espero disfruten este poema como lo hice yo.
Vendrán otros...

Ana dijo...

Esperaré.
Me ha encantado, Beatriz.

Capitán Smith dijo...

Cuan real es ese peligro.

SUREANDO dijo...

Es hermoso este poema, siento que es tan verdadero lo que dice...yo me refugio allí en la "casa de mi alma" y no sé si estaré segura, pero se siente bien uno con la soledad.

Odel dijo...

Cuanta razón tiene este hermoso poema
gracia spor compartirlo

Anónimo dijo...

12 de octubre ... cuarenta y dos años de la muerte de mi madre ... nada podría describir mejor que este poema lo que ella fue y lo que dejó al irse de esta vida ... un abrazo desde Buenos Aires
Lía Miersch

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