martes, 12 de junio de 2012

El peso del alma


Pesaban el cuerpo unos minutos antes de morir.
Pesaban el mismo cuerpo unos minutos después de morir.
Una simple sustracción matemática
debía indicarles el peso del alma.
Pienso en ello, ahora,
mientras sostengo el libro nuevo entre las manos,
las palabras todavía untuosas
como las plumas de un pájaro recién nacido.
Y me pregunto si, una vez leído,
también pesará menos.
Como un cuerpo cuando pierde el alma.



Gemma Gorga
Pintura: Isabel Guerra


6 comentarios:

eva dijo...

En cuanto al peso del alma, esos 21 gramos, habria mucho que discutir, pero si tengo que decirte, Beatriz, que yo, cuando acabo de leer un libro, tengo la sensacion de que pesa menos, y soy yo la que pesa mas. Será una tonteria, por supuesto, pero asi lo siento.
Qué bien lo narra el poema!!!

Un saludo,

eva

Ana dijo...

Así lo siento, que extraje su contenido, tal y como la carcasa del insecto que devora la araña.

Francisco Méndez dijo...

El alma de los libros, que se libera una vez leído el libro.

Hermosa idea.

Abrazo amiga

ana maría parente dijo...

No .Porque el libro sigue viviendo para otros lectores y para uno mismo tal vez.

SUREANDO dijo...

Opino como Ana María, sigue teniendo el alma para otras lecturas.

eva dijo...

los libros nunca pierden su alma, como seria eso posible?

eva

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