jueves, 28 de junio de 2012

Oda a las Cosas

Amo las cosas loca,
locamente.
Me gustan las tenazas,
las tijeras,
adoro
las tazas,
las argollas,
las soperas,
sin hablar, por supuesto,
del sombrero.

Amo
todas las cosas,
no sólo
las supremas,
sino
las
infinita-
mente
chicas,
el dedal,
las espuelas,
los platos,
los floreros.

Ay, alma mía,
hermoso
es el planeta,
lleno
de pipas
por la mano
conducidas
en el humo,
de llaves,
de saleros,
en fin,
todo
lo que se hizo
por la mano del hombre, toda cosa:
las curvas del zapato,
el tejido,
el nuevo nacimiento
del oro
sin la sangre,
los anteojos,
los clavos,
las escobas,
los relojes, las brújulas,
las monedas, la suave
suavidad de las sillas.

Ay cuántas
cosas
puras
ha construido
el hombre:
de lana,
de madera,
de cristal,
de cordeles,
mesas
maravillosas,
navíos, escaleras.

Amo
todas
las cosas,
no porque sean
ardientes
o fragantes,
sino porque
no sé,
porque
este océano es el tuyo,
es el mío:
los botones,
las ruedas,
los pequeños
tesoros
olvidados,
los abanicos en
cuyos plumajes
desvaneció el amor
sus azahares,
las copas, los cuchillos,
las tijeras,
todo tiene
en el mango, en el contorno,
la huella
de unos dedos,
de una remota mano
perdida
en lo más olvidado del olvido.

Yo voy por casas,
calles,
ascensores,
tocando cosas,
divisando objetos
que en secreto ambiciono:
uno porque repica,
otro porque
es tan suave
como la suavidad de una cadera,
otro por su color de agua profunda,
otro por su espesor de terciopelo.

Oh río
irrevocable
de las cosas,
no se dirá
que sólo
amé
los peces,
o las plantas de selva y de pradera,
que no sólo
amé
lo que salta, sube, sobrevive, suspira.
No es verdad:
muchas cosas
me lo dijeron todo.
No sólo me tocaron
o las tocó mi mano,
sino que acompañaron
de tal modo
mi existencia
que conmigo existieron
y fueron para mí tan existentes
que vivieron conmigo media vida
y morirán conmigo media muerte.

Neruda
Pintura: Holly H. Banks

6 comentarios:

Ana dijo...

"Loca, locamente" ¡Cuánto deben saber las cosas!

(Oda-ruego para el buen y feliz viaje, amiga)

Clarissa Rodriguez dijo...

Neruda era un Recolector de cosas, de objetos y de afectos. Un niño-hombre que a cada paso se obsesionaba con los pequeños o grandes (a veces monumentales)"tesoros" que "encontraba" a su paso. Parece que jamás terminó de deslumbrarse con los objetos... y con las mujeres.

Un abrazo, amiga

SUREANDO dijo...

..."muchas cosas me lo dijeron todo..."
las amo locamente, tengo y tengo cosas amadas ¿Qué será de ellas cuando yo me haya ido?

Oda para el buen y feliz viaje, Ana.

SUREANDO dijo...

Recorrí sus casas Clarissa y sí que acumulaba objetos, cada uno tenía su historia.

Abrazo amiga.

ana maría parente dijo...

Esas cosas cotidianas y sin importancia aparente.
No solo la cosa en si ,sino el lugar donde estaban y las formas como en la noche las soñábamos de niñas.
A veces he vuelto a ver las cosas de mi infancia y quizás mi meroria no las recordaba como eran ,sino como yo las veía en esas tiempos de estreno.

SUREANDO dijo...

Es verdad Ana María, hay dos visiones, es el recuerdo que opera en ellas transformándolas.

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