jueves, 16 de agosto de 2012


Hoy de nuevo he buscado
la mesa de un café
para leer,
para escribir este poema,
para no entender
lo que no entiendo,
para imaginarte
como tantas veces,
en la penumbra
de las horas lentas,
entre las páginas
de un libro
y otro libro,
paseando bajo la lluvia,
en los museos
de Viena, de París, de Roma...
en el amarillo toscana
de una pared
de la Toscana,
en el prau carballalu
una tarde de yerba
y de tormenta,
en las noches azules de lavanda,
una mañana de campanas
en la abadía de Melk,
en las clases de francés,
quels étaient son nom,
sa demeure, sa vie, son passé,
il souhaitait connaitre
les meubles de sa chambre,
toutes les robes qu'elle avait portées,
delante de un gran cuadro de Marc Rothko,
en Monteverdi y en Beethoven,
en los horizontes cercanos del invierno,
y dondequiera
que mis ojos se posaran
era siempre el mismo mi deseo:
tus manos cerca, tu voz,
volver a casa
y que estuvieras tú.

Angeles Carbajal
Pintura:R. Houck

5 comentarios:

eva dijo...

Yo me conformaba con ver una llamada en el telefono, sólo saber que me había llamado ya me reconfortaba...

eva

Marcelo dijo...

Qué distinta a Karmelo! A veces vemos tan distintas las cosas los hombres de las mujeres! Yo amo esos cafés, y a alguien como ella.

SIL dijo...

Yo me contentaría conque me saliera un poema, pero hay recuerdos que hasta la tinta secan.


Otro beso.



SIL

SUREANDO dijo...

Yo también amo esos cafés y que bueno que pensemos diferente.

"volver a casa y que estés tú"

Un abrazo SIL, Eva y Marcelo.

Marcelo dijo...

Otro abrazo para vos

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