viernes, 1 de marzo de 2013

Una noche


 
Una noche, hace tiempo, caminábamos.
De pronto, enardecidos,
pero conscientes
-nunca el amor enturbia la consciencia-,
nos metimos ahí, para besarnos,
al almacén oscuro.
Hicimos el amor en el más puro fuego,
junto al peligro
-la puerta estaba rota,
por la acera pasaban transeúntes…-.
La vida breve y el amor en vilo.
¿Cómo saber si en tales ocasiones
el amor nos preserva
o nos destruye?
Ahora tras el rictus con que apenas
señalo la presencia de esa puerta,
mi consideración me lleva lejos.
Y en la lluvia camino.
 
César Simón 
Pintura: Laurie Campbell

5 comentarios:

Clarissa Rodriguez dijo...

¡Bellísimos versos!

Parece que la lluvia siempre nos trae a la realidad...

Un abrazo y feliz fin de semana, querida amiga

Marcelo dijo...

Yo siempre pensé que nunca el amor enturbia la consciencia. No lo había pensado del amor pero claro, es el mayor de los licores, no?

SUREANDO dijo...

Gracias Clarissa. Feliz fin de semana para ti también.

SUREANDO dijo...

Yo pienso que sí,
el amor la enturbia,
enloquece,
engaña,
lastima,
enceguece,
aturde,
y embriaga
como el mayor de los licores.
Después de todo eso....despiertas.

Marcelo dijo...

Me quedó mal la idea, va de nuevo!

Yo pensaba que el alcohol nunca enturbia la consciencia. No lo había pensado del amor pero claro, es el mayor de los licores, no?

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