lunes, 29 de julio de 2013

Esta mañana




Esta mañana 
se ha caído un nido 
de aquél árbol, 
nadie se ha dado cuenta, 
dos gorriones han perdido la vida, 
otra catástrofe natural, 
y los telediarios no se han hecho 
eco de esta noticia. 
Tú, mientras tanto, 
soñabas, dormías.

Nacho Montoto
Pintura:Catrin Welz Stein

2 comentarios:

ana maría parente dijo...

Este verso me hace acordar a mi infancia.
Tenía en aquél lejano tiempo un imponente gato persa gris de ojos dorados.
Nosotros viajábamos al campo ,por capricho de mi parte ,con el gato y el perro fox terrier.
Allí a nuestros dos "chicos de ciudad" digamos los cuidábamos como oro.
El gato ,por supuesto ,no se podía contener en sus correrías nocturnas y a veces aparecía lánguido de hambre a horas avanzadas de la mañana y luego que yo -angustiada-llorara desesperada su ausencia.
Un día ,en un arbusto que le denominamos por la zona PRIMAVERA(arbusto de flores umbelíferas blancas que seguro uds conocen con otro nombre) habìan anidado unas tacuaritas(pájaro de nuestra zona de tamaño diminuto).
Mi mamá ,como el gato no aparecía y yo estaba angustiada , me mostrò
el nido de tacuaritas para calmar mi ansiedad .
Allí habìa pichoncitos grandes y pequeños y huevecitos a punto de estallar en vida de otros.
Como criatura yo a cada ratos quería mirar las tacuaritas.
En eso regresa mi gato y.....como las tacuaritas me habìan" embrujado" le pido a mi madre ,delante del gato volverlas a contemplar.
Mi madre ,sabiendo lo que iba a ocurrir ,me explica que es peligroso mostrárselas al gato .No obstante su clara y pedagógica explicación yo me encapricho en volver a verlas.
Ni bien mi madre inclina la rama del arbusto ,mi gato salta y desquicia todo el nidito engulléndose desde los pichones más grandecitos a los recién nacidos e incluso los huevecitos.
No les puedo explicar el dolor que sentí y la fuerza de mi llanto de arrepentimiento por la extrema culpabilidad de mi curiosidad.
A la noche no dormí pensando en la pareja de tacuaritas y sus trinos lastimeros por le pérdida del nido.
Cierro los ojos , aún ahora ,y me parece verlos.

SUREANDO dijo...

¡Qué historia Ana María! Me imagino la tristeza que te habrá invadido.
Cuántas cosas hacen los niños, son parte del aprendizaje. Yo a mis nietos les enseño a cuidar a todos los seres vivos, chinitas, caracoles,todo...Hace poco tienen su primera mascota, un bulldog inglés y les ha cambiado la vida, cómo lo quieren y lo protegen.

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