viernes, 2 de mayo de 2014

El viejo



En una esquina del café sonoro de murmullos confusos
un anciano sentado se inclina sobre la mesa,
leyendo un periódico, sin compañía.
Y en el ocaso de su miserable senectud
piensa cuán poco gozó en los años
cuando tuvo la fuerza y el verbo y la belleza.
Sabe que está muy viejo, y lo siente, y lo ve.
Y, sin embargo, le parece que la juventud
fue ayer. ¡Corto intervalo, corto!
Y piensa en qué forma lo embaucó la prudencia,
cómo de ella se fió y qué locura
cuando la engañadora le decía: «Mañana.
Tienes todo tu tiempo».
Se acuerda de los impulsos que detuvo y cuántas
delicias sacrificó. Ocasiones perdidas
que burla ahora su prudencia insensata.
…A fuerza de rumiar pensamientos y recuerdos
el vértigo lo invade. Y se duerme
inclinado sobre la mesa del café.

Cavafis 
Fabián Perez

4 comentarios:

Ana dijo...

¡Ahí queda eso! Virgen Santa.
¿Seguro que es de Cavafis?
Juraría haberla escrito (Guiño)

Nada...que cada día estoy más rara ;)

SUREANDO dijo...

Ay, ay, ay...yo pienso lo mismo.
La juventud, qué bella palabra, la senectud, uf qué fea palabra.
Un abrazo, Ana.

eva dijo...

Ayer me lo decía mi padre:"Hija, qué fea es la vejez"... estoy triste.

eva

SUREANDO dijo...

Es triste oír eso de un ser querido.
¿Habrá vejez bella?

Yo también estoy triste hoy.
Un abrazo, Eva.

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