jueves, 10 de noviembre de 2011

Días de invierno en la casa de verano



En esta soledad de los días de invierno,
con altos rojos áloes
en el jardín, la casa está sin nadie
y yo la habito.
Y hay pájaros. Y hay luz del sur
en el día indeciso.
Llega la noche con los ojos tapados
y ciega cae fuera de los muros
tan fría, tan extensa.
Vivo en la intimidad de la casa vacía,
y en las habitaciones despobladas
puedo escuchar el sonido apagado de la vida,
tocar un tiempo helado,
gustar en los espejos un insulso sabor,
el tedio de una imagen sin juventud.
Y hay, con todo, un calor de vida ya gastada,
un secreto entusiasmo de haber sido.

Francisco Brines
Pintura:
A. Sredine

6 comentarios:

ana maría parente dijo...

Las estaciones instalan miradas distintas sobre todas las cosas.
Incluso entre las personas hay ritmos interior de distintas estaciones personales.
Los pueblos tienen incluso el ritmo de sus climas.
Las poesían hablan segùn el clima que rodeò al poeta y las pinturas reflejan los colores del entorno del pintor.
La vida se ve segùn el clima y éste ayuda a los problemas personales o los profundiza.

Odel dijo...

Muy nostálgico, pero precioso

Clarissa Rodriguez dijo...

Qué nostálgico Beatriz!

SUREANDO dijo...

Es verdad lo que dices Ana María, las cosas, las personas, los sentimientos cambian según la estación.
"Días de invierno en la casa de verano" ¿cuántas veces los hemos visto así?
Nostalgia pura amigas.

Cristi dijo...

Hola, Beatriz:

Siempre compartiendo lo mejor; como me tienes acostumbrada a lo nuevo ... difícil se me hace no volver gracias.


¡Buen fin de semana,
saludos!

auroraines dijo...

Cuanta soledad en la casa y en quien la habita, aunque es consciente del calor de la vida ante tanta noche.
Un beso

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