jueves, 17 de enero de 2013

Zonas de silencio


La exuberancia del mundo 
nos deja a menudo impotentes, 
no somos capaces de distinguir 
más que fragmentos sueltos, 
pequeños jirones. 
Lo mismo ocurre
cuando nos detenemos ante un lienzo, 
ante un cuadro exhibido en un museo: 
tenemos que retroceder varios pasos 
para abarcarlo entero. 
La soledad son precisamente 
estos escasos pasos de distancia. 
Existen dos riquezas, 
dos fuerzas muy semejantes, 
aunque del todo distintas. 
Una es inmanente al mundo 
y al hombre que actúa, 
lucha y ama. 
Su creador es Dios. 
La otra se expresa mediante pinturas, 
libros, música o películas, 
y es un eco de la primera. 
Su creador es el hombre.
 La soledad es la zona de silencio 
que hay entre estos dos bullicios


Zagajewski
Pintura: A. Nedzvetckaya

4 comentarios:

Marcelo dijo...

Esos dos bullicios son maravillosos. Y a los que nos gusta el arte se nos ha dado el privilegio de pertenecer a ambos!

Beatrice dijo...

Esa zona de silencio también me gusta.

Anónimo dijo...

Beatriz:
Hermoso y sugerente cuadro. En sí mismo un poema que acaricia levemente la mirada. La teología del poema nos recuerda que Dios es trascendente y no inmanente. Es decir, el hombre debe construir la historia más allá de su fantasía. Ahí están los árboles, en el silencio del invierno; pero la luz, la luz está en el cuadro del cuadro.
Hermosa entrada.
Te felicito.
Un saludo muy cordial,
Cecilio

Beatrice dijo...

Gracias Cecilio, ha sido un gran descubrimiento la poesía y la prosa de Zagajewski.
Un saludo
Beatriz

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