jueves, 15 de enero de 2015

Un cómplice



"Todos necesitamos alguna vez 
un cómplice, 
alguien que nos ayude 
a usar el corazón" 


 Mario Benedetti
cristen Stromholm

miércoles, 14 de enero de 2015

Añorándote...



Añorándote desde el exilio
de una juventud recuperada
en artefactos de papel
en quiméricos recuerdos
transmitidos por 
fotos 
voces 
cantos 
cuentos
Tendida en la blanca habitación
la voz del viejo tango en el patio.
Y el sol
El polvo se detiene en la luz
Y el tiempo
perdido ya
Es tarde
para regresar.

Samantha Barendson

martes, 13 de enero de 2015

Lámpara



la mujer
cualquier mujer
tiene una lámpara

en algún rincón de su cuerpo

visible o invisible

que nunca será de nadie
ni de sus hijos
ni de su esposo
ni de Dios
será su lámpara
sólo ella sabrá encenderla
o apagarla
nadie más podrá ponerle
un dedo encima
llamémosla Esencia
llamémosla Día o Noche
no es su nombre lo que importa
no será mía
ni tuya
ni de nadie
sólo a ella pertenece esa lámpara
solamente ella sabrá encenderla
o apagarla.


León Peredo
German Aracil

domingo, 11 de enero de 2015

Hundida en la noche



Huelo tus versos
hundida en la noche
huelen a cigarrillo
a luz apagada.
A sudor caliente en sábanas frías.
A sexo de hombre y de mujer.
A pinos y a sol.
Vino y sobremesas.
Huelen a tiempos pasados.
A noches de jazz
en pisos con humo
a güisqui
acompañando a Bach.
Huelen a ti
a tu piel helada
de no estar aquí.
A texto desenfrenado
a orgasmo de papel
A luz prendida
para ver tus ojos.
Huelen tan fuerte
que no se me despegan.
Aquellos versos tuyos
escritos para otra.
Leo tus versos
en la noche hundida
apago la luz.


Samantha Barendson

La amenaza



La amenaza del amor es brava.
uno anda erguido por el mundo
con apenas un par de sustantivos encima
y viene el amor a pararse de pronto
frente a frente y con gesto de pocos amigos

nos dice que nos va a agarrar a la salida

que nos va a desfigurar la cara

que nos va a arrancar los ojos y las orejas

y que va a hacer de nuestra alma un potrero

un almacén de ramos generales

y que nos va a tirar contra las viejas cuerdas de la noche

con una mujer inolvidable en medio de la frente.

León Peredo

sábado, 10 de enero de 2015

Tres horas



y qué si de pronto
cuando menos te lo esperas

cuando estás a punto de tomarte un mate

o de pelar una mandarina

suena el timbre de tu casa

y abrís la puerta

y estoy yo del otro lado
y te meto adentro de la casa a beso limpio
sin dejarte respirar
ni opinar ni entristecer ni sonreir ni llorar
ni vestirte ni desnudarte
porque pasaron 2 horas 50 minutos
y te sigo besando y me seguís besando
y sigo aferrando tu cuello y tu cintura
con mis ganas de fumarte de golpe
y al abrir los ojos no recordar tu nombre
si sos pájaro o mujer o lluvia!
y se nos van dos bocas
a un mismo beso innumerable
a tres horas del cielo
sobornados en la tierra!


León Peredo
Annick Bouvattier

Hice el amor...




Hice el amor

con otro

pensando en ti

mientras hacías el amor

con otra

quizás

pensando en mí
Tenemos que esperar

a que todos se duerman

para permitir que los besos

crucen las montañas

Clavaste tus espinas

debajo de mi piel

abrojos de dulzura
atándome a tu ser
Gritamos en la noche
para que la voz alcance
noctámbulos aullidos
quebrando la pared
Hice el amor

anoche
Nadando en ti

mientras hacías el amor

muy lento

fugaz

gozando en mí

Samantha Barendson

viernes, 9 de enero de 2015

Embraceable you





Es triste poner Gershwin 
sin poder abrazarte.

Somos el blanco y negro
 de una vieja película:

las parejas bailando,
 y los barcos de guerra

que han de zarpar al alba. 
Quizá fui aquel muchacho

que pereció en combate,
 y tú aquella muchacha
que nunca olvidaría la canción.
Vivimos en la sombra 
su mañana perdido
en oscuros bailables.
 Pero hoy, aquella música
se toca en los conciertos 
y nadie ya la baila.
Hemos errado el tiempo, 
destruido los recuerdos.
La fiesta está acabando: 
guarda el último baile
-la luz de oro del saxo 
y una pieza de Gershwin-
para cuando se acerque
la hora de embarcar 
en el buque de guerra.


Joan Margarit

jueves, 8 de enero de 2015

Acerca de él


Es muy bueno

con ella
En el tren repleto
siempre encuentra un lugar
junto a la ventanilla
Él se queda en el pasillo
balanceándose sobre el diario

Cuando llueve
le da su impermeable
Dice
No me va a pasar nada

Le daría
su sueño
sus ojos

Es muy bueno
con ella
dicen

Qué más quiere ella
Pero ella no quiere nada
Le sonríe
y llora


MALGORZATA HILLAR / Trad. Bárbara Gill

miércoles, 7 de enero de 2015

Se acercaron



se acercaron
de a poco
se olfatearon con recelo
miraron sus sombras
eran exactas

midieron sus soledades

coincidían

probaron el hueco de sus manos

ensamblaban casi a la perfección

decidieron entonces

que ese casi era un todo

una completud pertinente para el caso
se probaron los besos
eran de su talle
él acercó su mar a la tierra de ella
ella abrió sus pájaros en el cielo de él
pusieron uno encima del otro
sus nombres terrestres
luego un círculo de luz se formó bajo sus pies
dejan desde entonces
por donde andan
caminos con aroma a eucaliptos
árboles que se abrazan con alegría.



León Peredo
Foto: Shalom Harlow

martes, 6 de enero de 2015

Licenciaturas



Estás en tercer año
de la Carrera de Letras

en la UNS

o en la UNLP
o en la UNC
y te gusta escribir poesía
y tenés en tu pieza un póster de Cortázar
y aprendiste la diferencia entre aprender y aprehender
y te enamoraste del amor de tu vida
y subrayan juntos a Todorov
y reniegan juntos con el círculo de Praga
y hacen el amor entre fotocopias desvencijadas
que les tiñen los glúteos de tinta industrial
y van a tertulias literarias
y van a andar en bicicleta
y no ha de faltar Spinetta
ni la propedéutica revolucionaria
estás en tercer año de la Carrera de Letras
que un Dios se apiade de tu alma


León Peredo
Cortázar foto de Sara Facio 1967

lunes, 5 de enero de 2015

Recogiste...




Recogiste la arena
entre tus manos
y se escapó
el tiempo.
¿Qué haré de mi deseo
si mata?

Samantha Barendson

domingo, 4 de enero de 2015

Tomaré un café



Tomaré un café en un sitio de otros tiempos

Y con el sabor de la soledad que me persigue
Escribiré los versos hundidos del vientre
Pensando en aquel café que tomaremos juntos

Caminaré por las avenidas grises de un París radiante

En búsqueda de aquella librería (española)
En búsqueda de aquel libro (agotado)
Que nunca he de hallar

Tomaré un mate en el café argentino 
del bulevar Saint Germain

Miraré hacia un lado, hacia atrás quizás
Y estaré de nuevo en mi Buenos Aires perdido
En mi Buenos Aires herido

Caminaré por las calles las plazas
 las iglesias el río y lo demás

Deteniendo la mirada y el zapato en las casillas de mi vida
Esbozada con la tiza de colores en la acera
Y alcanzaré el cielo

Tomaré una copa de vino tinto y con un viejo tango

Deslizada entre las sombras de un diván oscuro
Me olvidaré la hora el lugar el tiempo
Me olvidaré de ti que jamás estás

Caminaré por fin hasta la madrugada

Escucharé mezclarse pájaros y estrellas
Mi corazón colgado de tanto caminar
Y tomaré un café el último del día


Samantha Barendson

sábado, 3 de enero de 2015

Me enamoré de ti...



Me enamoré de ti hace treinta años
De aquellos poemas que escribías
Cuando yo apenas nacía

Me enamoré de aquella foto tuya
Con la pinta del momento
De aquel cabello largo
Y de tu barba

Y de repente
Con este abismo
Entre nosotros
Con tu vida
Dos veces
Como la mía
¿Qué hacemos?

Paso las noches despierta
A buscarte entre las líneas
Paso los días despierta
A esperar aquellas cartas
Donde aprendo
A conocerte
Donde entiendo
Cuánto te quiero

¿Por qué no me has esperado?
¿Por qué te has fumado todos esos cigarrillos
en noches blancas
de París
escuchando discos rayados
en alfombras polvorientas
de un pasado
sin mí?

Me enamoré de ti hace treinta años
Abrazo la noche
Y pregunto
¿Dónde estás?



Samantha Barendson
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