martes, 14 de enero de 2014

El viaje




Algunas ciudades 
eran descartadas por su densidad; 
otras, eran rechazadas
por carecer de ríos o de lagos 
que permiten desahogar el pensamiento 
y dan fluidez a la memoria; 
tampoco quería viajar a una ciudad 
encerrada entre montañas, 
porque estaba convencido 
de que el montañés es un espíritu cerrado, 
falto de horizonte, necesariamente provinciano. 
Desdeñó las ciudades que carecían de bosques, 
porque los ojos y el alma 
necesitan el verde para descansar.
Cristina Peri Rossi
Jo March

3 comentarios:

cecibustos dijo...

Beatriz: Seguramente le hubiera gustado darse largos paseos por los paisajes de Jo Marzo, pero, no dudo, le hubiera gustado pasear por los jardines de Aranjuez (Madrid, España). Juan Ramón lo hubiera dicho así:
“Después, la tarde cae... y en el crepúsculo
leve, sedoso, ¡en el espejo pinta
un paisaje más dulce que el paisaje,
un adiós más eterno que el del día!”

SUREANDO dijo...

Juan Ramón me encanta y Aranjuez un sueño.
Gracias, Cecilio

Ana dijo...

Qué belleza traes, amiga, la fantasía se dispara.
Siento la itinerante inmovilidad de un espejo.

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