
Por los viejos tiempos
Tomémonos una copa más de gentileza
Por los viejos tiempos...
Robert Burns
Pintura: Hamish Blakely
blog de rescate de la historia familiar, de la patagonia, vivencias, recuerdos, arte y poesía



Dice: -El ajedrez tiene sus normas.
El rey está atado de pies y manos,
es la reina quien hace y deshace a su antojo.
Yo prefiero la vida diagonal del peón.
En el ajedrez no muere el caballo por la rabia,
no hay una rebelión de peones
ni es posible la locura pasajera
de un alfil que mate a los suyos o a sí mismo
por desesperación o amor.
Y así será mientras las piezas respondan
a un designio ajeno, a la mano que las dirige.
Sólo es humano el enroque,
el esconderse cuando huir no es ya posible.
¿Qué sería de las piezas, si libres?










El pediría
en caso de divorcio
la mitad
de todo
dijo él.
Medio sofá
medio televisor
media casa de campo
medio kilo de mantequilla
medio hijo.
El piso era de él
dijo él
porque estaba a su nombre.
El caso era
que la amaba.
Ella amaba a otro
cuya esposa iba a pedir
la mitad de todo.
Lo ponía en la ley de matrimonio.
Era tan evidente como
que dos y dos son cuatro.
El abogado dijo
que era correcto.
Ella destruyó la mitad
de todo
y rasgó la declaración de impuestos en trocitos.
Después se fue
al Hogar de la Mujer de la calle Jagtvej
con medio hijo.
Se burlaban del niño en la escuela
porque sólo tenía
una oreja.
Por lo demás la vida también
se podía aguantar así,
ya que no podía ser
de otra manera.
Tove Ditlevsen



Si después de estar muerto muchos años
le fuera dado al hombre el privilegio
de volver a la vida
sólo por una hora,
acaso viese el mundo tan hermoso
como jamás lo había imaginado,
y tal vez deseara
seguir en él aunque tan sólo fuese
unos instantes más
para saciar sus asombrados ojos
con toda la belleza de la tierra
-el mar, o las montañas,
la luz llenando el aire puro y quieto
de un día de verano…
Pero si le pidiesen
(y tuviese memoria):
quédate aquí por siempre,
¿qué diría?
Angel González
Pintura:Gary Akers



Somos lo que recordamos
Te preguntas que sería de aquella muchacha
que perseguía su sombra
bajo un sol inclemente
en las lojas gastadas de una plaza desierta
remota escena de una película de los años cincuenta
Tú no habías nacido pero llegaste a conocer
la expresión de su mirada
el rictus de los labios
Era ella en su forma natural
o interpretación que hacía
obedeciendo indicaciones
Donde se separaban y donde confluían
la joven real y el personaje del filme
Olvidaste título música argumento
la única escena que regresa es la plaza
empedrada y la niña solitaria
tratando inutilmente de alcanzar
pisándola su propia sombra
Luego en otro plano un rostro mirándote
que era y que no era el suyo
Joven enigmática en un entorno
enigmático que se fue perdiendo
en el suceder de los años y que existe ahora
no como era –si realmente era-
sinó como tú la recuerdas
La joven de la ficción y la joven real
eran dos y la misma
pero sólo la de ficción sobrevive
en la divagación de estas palabras
La joven real ya no existe
Estará jubilada puede que muerta
seguirá tal vez persiguiendo su sombra.
Xulio Valcárcel
Foto Nina Leen


Ámame
pero no te acerques demasiado
deja espacio para que el amor
se ría de la felicidad
deja siempre que un fuego de mi rubio cabello