Primavera temible,rosaloca,llegarás, llegasimperceptible,apenasun temblor de ala, un besode niebla con jazmines,el sombrerolo sabe,los caballos,el viento trae una carta verdeque los árboles leeny comienzanlas hojas a mirar con un ojo,a ver de nuevo el mundo,se convencen, todo está preparado,el viejo sol supremo,el agua que habla, todo, y entoncessalen todas las faldasdel follaje,la esmeraldina,locaprimavera,luz desencadenada, yegua verde,todose multiplica,todobuscapalpandouna materiaque repita su forma,el germen muevepequeños pies sagrados,el hombre ciñeel amor de su amada,y la tierra se llenade frescura,de pétalos que caencomo harina,la tierrabrilla recién pintadamostrandosu fraganciaen sus heridas,los besos de los labios de claveles,y la marea escarlata de la rosa.Ya está bueno!Ahora,
primavera,
dime para qué sirves
y a quién sirves.
Dime si el olvidado
en su caverna
recibió tu visita,
si el abogado pobre
en su oficina
vio florecer tus pétalos
sobre la sucia alfombra,
si el minero
de las minas de mi patria
no conoció
más que la primavera negra
del carbón
o el viento envenenado
del azufre!
Primavera,
muchacha,
te esperaba!
Toma esta escoba y barre
el mundo!
Limpia
con este trapo,
las fronteras,
sopla
los techos de los hombres,
escarba
el oro
acumulado
y reparte
los bienes
escondidos,
ayúdame
cuando
ya
el
hombre
esté libre
de miseria,
polvo,
harapos,
deudas,
llagas,
dolores,
cuando
con tus transformadoras manos de hada
y las manos del pueblo,
cuando sobre la tierra
el fuego y el amor
toque tus bailaries
pies de nácar,
cuando
tu, primavera,
entres
a todas
las casas de los hombres,
te amaré sin pecado,
desordenada dalia,
acacia loca,
amada,
contigo, con tu aroma,
con tu abundancia, sin remordimiento,
cn tu desnuda nieve
abrasadora,
con tus más desbocados manantiales,
sin descartar la dicha
de otros hombres,
con la miel misteriosa
de las abejas diurnas,
sin que los negros tengan
que vivir apartados
de los blancos,
adelante,
trabajaremos juntos
en la futura y pura
fecundidad flora.
Neruda
Pintura: Ton Dubbeldam